En algún momento te hemos dado consejos de conducción invernal. Ahora toca incidir en el cuidado de tu vehículo para no perjudicar tu seguridad y la fiabilidad de tu coche. Sigue estos consejos, evitarás averías y alargarás la vida de tu coche.
Neumáticos y presión: la base del agarre
Monta neumáticos de invierno o todo tiempo de calidad si vas a pisar nieve/hielo con frecuencia. En muchos tests europeos la distancia de frenado se reduce de forma drástica frente a un neumático de verano. No apures por debajo de 4 mm de dibujo en neumático de invierno. Revisa la presión en frío: con bajas temperaturas, la presión baja y puedes circular por debajo de lo recomendado, aumentando consumo y desgaste irregular.

Batería, anticongelante y líquidos
La batería es la avería número uno en invierno para todos los clubes automovilísticos europeos: si tu coche arranca perezoso por encima de 0 ºC, hazlo revisar antes de la ola de frío y no esperes a que muera en el día más gélido.
Verifica que el refrigerante protege al menos hasta las temperaturas extremas que suelas vivir en tu zona y que el circuito no tiene pérdidas. Un radiador congelado puede acabar en daños de motor muy costosos.
Rellena el lavaparabrisas con líquido de invierno (no solo agua) para que no se congelen ni bomba ni conductos, y para evitar rayar el cristal cuando uses el limpiaparabrisas.
Cristales, escobillas y descongelado correcto
Usa rascador de plástico con borde dentado y cepillo para hielo y nieve; evita metal, tarjetas y otros «inventos caseros» que arañan el cristal.
No eches agua caliente sobre los cristales: el choque térmico puede abrir grietas.
De vez en cuando, mueve manualmente tus limpia para limpiar arenilla y suciedad; así no hará efecto de «papel de lija» al activarlos cuando lo necesites.
Si vives en zonas especialmente frías, coloca, si puedes, una funda/cartón en el parabrisas y, en los espejos, calcetines usados o fundas específicas para que no se congelen.

Puertas, cerraduras y carrocería
Trata las gomas de las puertas y portón con productos específicos para que no se «peguen» al congelarse. Evita vaselina o grasas porque atraen suciedad.
Rocía las cerraduras con un aceite ligero o spray específico antes de la ola de frío y guarda el líquido descongelante de cerraduras fuera del coche (en casa, garaje…).
Lava el coche lo antes posible tras los episodios críticos de nieve y aplica ceras protectoras a la carrocería: protegen frente a sal y humedad, que aceleran la corrosión.
Uso inteligente del coche y «kit de invierno a bordo»
Lleva siempre en el coche: rascador, cepillo, guantes, manta, linterna, cables de arranque, funda de parabrisas, triángulos o ahora balizas V16 y, si vas a zona de nieve intensa, cadenas o fundas textiles si no montas neumáticos de invierno o all season.
En coches eléctricos, programa el preacondicionamiento con el vehículo enchufado: descongelas y calientas sin castigar la autonomía.
En combustión, arranca, rasca y comienza a rodar suave a los pocos segundos; el motor se calienta antes circulando que al ralentí, y el habitáculo entra en temperatura más rápido.
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