Antes de que los híbridos y los coches eléctricos dominaran el mercado, el motor diésel vivió su máximo esplendor técnico en Europa. Durante las décadas de los 90 y 2000, el gasóleo fue la opción preferida de millones de conductores gracias a su eficiencia, enorme par motor y bajo consumo en largas distancias.
A comienzos de la década de 2010, casi uno de cada dos coches vendidos en Europa era diésel, especialmente en berlinas de lujo y grandes SUV. Fue una época en la que los fabricantes llevaron esta tecnología al límite, creando auténticos motores de récord que hoy resultan difíciles de imaginar.
El punto de inflexión del diésel
Todo cambió en 2015 con el escándalo del diésel. La investigación a Volkswagen por el uso de software ilegal para falsear emisiones marcó un antes y un después. La reputación del diésel quedó seriamente dañada justo cuando las normativas anticontaminación se endurecían y la electrificación empezaba a ganar terreno.
Pero antes de ese golpe, el diésel alcanzó cotas extraordinarias. Estos son algunos de los motores diésel de producción más potentes jamás fabricados:
Audi Q7 V12 TDI: el diésel más salvaje
En 2009, Audi sorprendió al mundo con el Q7 6.0 V12 TDI. Su motor V12 biturbo entregaba 500 CV y 1.000 Nm, cifras inéditas para un diésel de serie. Aceleraba de 0 a 100 km/h en unos 5,5 segundos, pese a rozar las 2,7 toneladas. Fue un escaparate tecnológico y también el principio del fin de los grandes motores diésel.

Audi SQ7 y A8: potencia con sofisticación
Tras el V12, Audi apostó por soluciones más eficientes. El SQ7 4.0 V8 TDI combinaba 435 CV y 900 Nm gracias a un compresor eléctrico, logrando prestaciones de deportivo con consumos contenidos.
Antes, el Audi A8 4.2 V8 TDI ya había demostrado que el diésel podía ser perfecto para una berlina de lujo: 326 CV, enorme suavidad y gran autonomía.

BMW y Alpina: seis cilindros llevados al límite
BMW también exprimió el diésel al máximo. El M550d xDrive utilizaba unos seis cilindros con cuatro turbos, alcanzando 400 CV y aceleraciones propios de un V8 de gasolina.
Alpina fue aún más lejos con el D5 S, capaz de rozar los 290 km/h, combinando prestaciones brutales con un consumo sorprendentemente bajo.

Mercedes y Volkswagen: V8 y V10 legendarios
Mercedes apostó por la elegancia con el S 450 CDI, un V8 diésel que ofrecía 730 Nm de par y un confort absoluto en largos viajes. En el otro extremo, Volkswagen convirtió al Touareg R50 V10 TDI en un auténtico laboratorio rodante: 350 CV, tracción total y un carácter casi experimental.

Range Rover y Volvo: fuerza y eficiencia
El Range Rover SDV8 representó la visión británica del diésel: potencia, silencio y capacidad todoterreno. Por su parte, el Volvo XC90 D5 demostró que con solo cuatro cilindros se podía mantener el espíritu diésel clásico: eficiencia, par y gran autonomía.

Todos estos motores representan la época dorada del diésel para turismos. Desde V12 descomunales hasta sofisticados seis cilindros con múltiples turbos, todos ellos son testigos de una época irrepetible.
Hoy, muchos de ellos han desaparecido, sustituidos por motores electrificados y normativas más estrictas. Por eso merece la pena recordarlos.
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