Durante años se ha creído que conducir un SUV permite tener una mejor visión de la carretera gracias a su posición elevada y su mayor tamaño. Sin embargo, un reciente análisis del club automovilístico alemán ADAC pone en duda esta creencia.
Tras realizar este estudio en el que se ha analizado más de 430 coches probados entre 2019 y 2025, el organismo concluye que la visibilidad directa en los coches modernos está empeorando. En muchos casos, los coches pequeños ofrecen mejor campo de visión que muchos SUV o berlinas grandes.
El diseño moderno empeora la visibilidad
Según el estudio, varias tendencias de diseño explican esta pérdida de visibilidad. Entre los principales factores están:
- Pilares A más anchos, diseñados para mejorar la seguridad en caso de choque o vuelco del vehículo.
- Capós más altos y largos, dificultan ver el extremo delantero del coche.
- Parabrisas muy inclinados
- Líneas de cintura más elevadas y ventanas más pequeñas.
Todos estos cambios responden a motivos de seguridad, aerodinámica y diseño, pero también tienen una consecuencia clara: reducen el campo de visibilidad del conductor.
Los coches pequeños lideran el ranking de visibilidad
Uno de los resultados más llamativos del análisis es que los coches urbanos o más pequeños suelen obtener las mejores notas en visibilidad. Entre los modelos mejor valorados según el ADAC destacan:
El Mini Cooper, con la mejor puntuación del estudio. Presenta buena visibilidad que se debe principalmente a sus grandes superficies acristaladas y a un parabrisas bastante vertical.

El Hyundai i10 obtiene también buenos resultados porque permite calcular las dimensiones del coche al maniobrar o aparcar, esto resulta muy útil en ciudad. Y, otro de los mejores valorados, el Audi Q8 el único SUV en el podio.
Algunos SUV y grandes berlinas salen mal parados en el estudio
En el extremo opuesto del ranking se sitúan varios modelos de gran tamaño cuya visibilidad se ve limitada por su propio diseño. Entre los vehículos peor valorados del estudio se encuentran el Porsche Cayenne, el BMW Serie 7, el Mercedes EQT, Renault Kangoo y el Dacia Jogger.
En el caso del Mercedes EQT, la visibilidad general resulta insuficiente porque el asiento trasero está situado a una altura mayor que en otras versiones, lo que reduce de forma notable la visión hacia la parte posterior del vehículo. Por su parte, el Porsche Cayenne también obtiene una valoración deficiente. Aunque la luneta trasera es relativamente vertical permite al conductor estimar con cierta precisión las dimensiones del coche, la larga capota del motor queda fuera del campo visual directo.

En muchos de estos modelos, el problema está relacionado con los elementos de diseño como los pilares delanteros anchos o carrocerías altas, que generan amplias zonas de sombra y dificultan la correcta percepción del entorno.
Las ayudas electrónicas ayudan… pero no sustituyen la visibilidad
Para compensar estas limitaciones, los fabricantes incorporan cada vez más tecnologías de asistencia, como cámaras de visión trasera, sistemas de visión 360º o alertas de ángulo muerto.
Sin embargo, el ADAC recuerda que la visibilidad natural sigue siendo un elemento clave de la seguridad activa. Las cámaras pueden ayudar en ciertas situaciones, pero dependen de sensores, software o pantallas, mientras que la visión directa del conductor funciona siempre y en cualquier circunstancia.
Por ello, el organismo recomienda probar la visibilidad real del coche antes de comprarlo, ya que un vehículo más grande no garantiza ver mejor la carretera.
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