Todos con etiqueta Eco o Cero de la DGT

Prueba Mercedes-Benz GLC 2023: ¿cómo va el SUV intermedio de Mercedes?

Miguel Tineo
Miguel Tineo
El Mercedes GLC es el SUV intermedio de la gama Mercedes. Ahora se inicia la comercialización de su segunda generación, y nos hemos puesto a los mandos de la versión más interesante: el GLC 220 d 4Matic.

Mercedes ya comercializa la segunda generación de su GLC, el SUV intermedio de la gama Mercedes y el modelo más vendido en el mundo de la marca de la estrella (en España, el más vendido es el GLA). El nuevo GLC cuenta con un diseño diferente y más estilizado, pero las novedades a nivel mecánico o de plataforma no son radicalmente diferentes. Tampoco le hace falta, igual que tampoco hay diferencias en planteamiento, pues estamos ante un SUV de 4,71 metros de largo que sigue apostando por la calidad, la comodidad y la facilidad de conducción, además de un avanzado nivel de tecnología.

Mercedes GLC71 002

La gama está formada por siete motores, todos con algún tipo de electrificación. Por un lado, y con etiqueta Eco, están las versiones microhibridadas. Ahí encontramos dos gasolina de 204 y 258 CV (versiones 200 y 300) y otros dos diésel de 197 y 269 CV (versiones 220 d y 300 d). También hay tres versiones híbridas enchufables con etiqueta Cero de la DGT: 300 e y 400 e, con 313 y 381 CV, y 300 de, un híbrido enchufable pero con motor diésel en vez de gasolina que desarrolla 333 CV. Todos los GLC llevan de serie tracción total 4Matic y cambio automático de nueve relaciones.

Así es por dentro

El salpicadero está ahora presidido por una gigantesca pantalla central táctil en color desde la que se manejan la inmensa mayoría de las funciones del vehículo. Hay también un avanzado control por voz pero, como siempre y como en todas las marcas, seguimos prefiriendo botones físicos de toda la vida para cosas esenciales como el climatizador y algunas funciones básicas del equipo de audio. Donde no se puede poner ni un pero es en calidad, pues el GLC está muy bien hecho, tanto por los materiales empleados en las zonas más cercanas a las manos como por el ajuste, la insonorización o la iluminación ambiental.

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Gracias a su tamaño, el GLC ofrece un interior muy amplio, sobre todo en lo que se refiere a las plazas delanteras (donde no hay problema para encontrar una postura perfecta de conducción) y al maletero, con 600 litros de capacidad o 470 en el caso de los híbridos enchufables. Las plazas traseras también son generosas pero, por la forma del túnel central, irán mejor dos personas que tres; eso sí, irán a sus anchas.

Así va en marcha

En esta ocasión, hemos tenido ocasión de probar la versión GLC 220 d 4Matic, probablemente una de las más demandadas de la gama y, si vas a realizar muchos viajes por carretera y no necesitas obligatoriamente la etiqueta Cero de la DGT, sin duda la más recomendable.

Esta versión equipa un motor 2.0 turbodiésel de 197 CV y 440 Nm de par, cambio automático de nueve relaciones y tracción total. Cuenta con un sistema de microhibridación de 48 voltios. Es decir, que lleva un pequeño motor eléctrico de 23 CV capaz de ayudar al motor de combustión en determinadas circunstancias, pero que no es capaz de desplazar al coche por sí solo. El GLC pesa 2.000 kilos en orden de marcha, que es bastante.

Declara una aceleración de 0 a 100 m/h en 8 segundos; son prestaciones suficientes, y destaca sobre todo por lo bien que responde desde bajas revoluciones, donde se muestra como un motor muy agradable de conducir, pues siempre tendremos una importante reserva de fuerza a nuestra disposición. Declara un consumo medio de 5,2 L/100 km; en la práctica, lo normal será moverse entre 6,5 y 7 L/100 km. ¿Mucho? Al contrario, pues es un dato muy razonable para su peso y potencia.

¿Qué nos ha gustado? Que el motor es muy agradable, que el cambio funciona muy bien y que gasta relativamente poco. ¿Qué no nos ha gustado? Que el cuatro cilindros diésel de Mercedes sigue siendo un poco ruidoso, más que un TDI de un Audi Q5, por ejemplo, y que tiene un tacto un poco más áspero. En cualquier caso, no son motivos como para descartar la compra de este coche, salvo que nuestro nivel de exigencia/tontería alcance límites insospechados.

En cuanto al comportamiento en carretera, el GLC destaca por su comodidad y aplomo. La versión que hemos probado llevaba la suspensión de serie y suponemos que, con la neumática opcional por 3.861 euros, será más todavía. Tiene una dirección precisa y de muy buen tacto, con un eje delantero que se inscribe muy bien en los giros y transmite mucha sensación de control y seguridad.

Sus reacciones son muy nobles, destacando más en esto que en agilidad en una carretera de curvas, si bien es cierto que no veo a nadie comprándose un GLC 220 d para irse a hacer curvas por una carretera de montaña… No es que ahí vaya mal; es, simplemente, que su sitio predilecto son las autopistas o las carreteras secundarias de curvas de amplio radio, independientemente del estado del asfalto.

¿Y en ciudad? Bueno, 4,71 metros de largo y 1,89 metros de ancho no son las medidas más recomendables para callejear ni para encontrar aparcamiento fácilmente; pero, más allá de eso, es un coche muy cómodo y agradable, con una dirección suave y una buena visibilidad.

¿Vale para campo? Sí, sobre todo si tenemos unos neumáticos M+S. No es un Toyota Land Cruiser, pero sí nos permitirá pasar por todo tipo de caminos que ofrezcan un mínimo de posibilidades para circular por ellos. Eso sí, y volviendo al tema del tamaño, debemos tener en cuenta el riesgo de que nuestro GLC termine arañado por las zarzas y demás flora que haya en los laterales de la vía. Y, sinceramente, no veo al dueño de un GLC especialmente dispuesto a eso. Donde sí se moverá a la perfección es en condiciones de nieve o baja adherencia siempre que, como decía antes, lleve neumáticos M+S al menos.

¿Cuál es el precio del Mercedes-Benz GLC 220 d?

En cuanto al aspecto económico, este Mercedes GLC 220 d sale 60.850 euros. Una pasta, sí. Pero es que un BMW X3 20d vale 57.900 euros, un Audi Q5 40 TDI sale por 58.840 euros. Que sí, que son un poco más baratos, pero 2.000 ó 3.000 euros de diferencia no nos parecen definitivos cuando hablamos de 60.000 euros.

 

Mercedes-Benz GLC