Estamos haciendo una prueba real

Neumáticos todotiempo: ¿cuánto duran?

Miguel Tineo
Miguel Tineo
Cuando uno piensa en montar unos neumáticos todotiempo, siempre tiene la misma duda: ¿cuánto duran? Pues bien, hemos montado un juego de Goodyear Vector 4Seasons GEN-3 hace unos meses en uno de nuestros coches y, algo más de 9.000 km después, éste es el resultado.

Los neumáticos todotiempo son, como su nombre indica, neumáticos desarrollados para rodar con seguridad y obtener un rendimiento equilibrado tanto en verano como en invierno. De hecho, su marcaje M+S les permite hasta circular sobre nieve sin necesidad de llevar cadenas, si bien es cierto que, para evitar cualquier problema para poder hacerlo, es muy recomendable que lleven el pictograma 3PMSF (en caso de nevada, la Guardia Civil es quien tiene la última palabra sobre si puedes continuar o no, y no suelen permitirlo si tus neumáticos no llevan el pictograma).

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Frente a unos de invierno no son tan eficaces sobre nieve o hielo, pero tienen la gran ventaja de que no tienes que cambiarlos en verano, pues se desgastan mucho menos tanto por su dibujo como por el compuesto de la goma. Aquí tienes una noticia sobre cuándo interesan los neumáticos todotiempo, los de verano o los de invierno.

Pero, ¿cuánto más duran? Lógicamente, decir cuánto va a durar un neumático es absolutamente imposible. Primero, porque depende del tipo de neumático en sí, pero también del coche, del estado de la suspensión, de la correcta alineación de la dirección y, por supuesto, de nuestra conducción y de por dónde la realicemos. Por eso, creo que lo suyo es explicar primero en qué coche van montadas y qué condiciones de uso tienen que soportar.

El coche en sí es un Ford Focus SW 2.0 TDCi 136 S. El coche ‘vive’ en la sierra norte de Madrid, donde las heladas son frecuentes y donde cada invierno cae alguna que otra nevada. Suele circular por caminos de tierra, a veces embarrados, y carreteras secundarias de curvas, pero el 90% de la utilización es por autopista. El ‘trabajo’ de este coche es absolutamente lúdico: por un lado, es el coche de mi perra, pues casi siempre que nos desplazamos con ella, va tumbada a sus anchas en el enorme maletero del coche. El otro trabajo es arrastrar una plataforma en la que se transporta un coche de carreras y cuyo peso en total ronda los 1.400 kilos. La conducción es suave y relajada.

Con estas condiciones, lo normal es que unos neumáticos de verano duren unos 30.000-35.000 km, sobre todo los del eje delantero. Es un coche con un motor diésel de los de antes, con mucho par (ideal para tirar de la plataforma), y también con bastante peso sobre el eje delantero, dos circunstancias que agravan el desgaste de los neumáticos del eje delantero. Rotando los neumáticos de ambos ejes, lo normal sería alcanzar los 45.000-50.000 km.

Ahora, el Focus lleva cuatro Goodyear Vector 4Seasons GEN3 en medida 205/50-17, con códigos de carga 87 y W de velocidad. Pues bien, unos 9.200 kilómetros después de montarlos, con su correspondiente equilibrado y paralelo, y sin haberlos rotado, el estado de los neumáticos es el que se ve en las fotos: apenas se han desgastado, pues la profundidad del dibujo de los delanteros apenas se ha reducido en torno a 2-3 mm, mientras que los del eje trasero están prácticamente igual porque ronda el milímetro de desgaste. Los cuatro neumáticos tienen un aspecto prácticamente idéntico a cuando estaban nuevos, algo que se ve especialmente bien si nos fijamos en el estado de los hombros del neumático, en las laminillas y hasta en los propios tacos. Está siendo un desgaste muy progresivo y regular.

Lógicamente, habrá que ver qué pasa en los próximos 10.000 km pero, por el momento, no me cabe la menor duda de que, aún sin rotarlos, estos neumáticos delanteros no tendrán problemas para alcanzar los 25.000-30.000 km con un rendimiento más que aceptable. Además, hay que tener en cuenta que la profundidad de los surcos de un neumático todotiempo es mayor que la de uno de verano, algo que termina influyendo directamente en la duración del neumático y que, en función del uso, incluso hasta podría hacer que esa duración del neumático todotiempo fuese superior a la del neumático de verano.

En cuanto al comportamiento, en seco se nota que es un neumático con unos flancos más blanditos, y eso hace que en fuertes apoyos notemos un poco de flaneo, y eso se traduce en que la dirección y las reacciones del coche sean un poco más lentas y ligeramente más imprecisas de lo que serían con un neumático de verano, sobre todo si fuese de corte deportivo. Es normal, y es lo lógico. Y no llega a ser para nada preocupante. Y, aunque no es el objetivo, también aumenta la comodidad en superficies bacheadas.

En cambio, en mojado las diferencias son para bien. Además de que el neumático drena muy bien, esa mayor ‘amoldabilidad’ de los flancos hacen que las reacciones del coche en mojado sean también más progresivas. ¿Y en nieve? Aún no hemos tenido ocasión de probar este juego, pero viendo cómo se ha desenvuelto sobre pistas embarradas, incluso con una tierra un tanto arcillosa (la que más patina), no nos cabe duda de que el resultado será bueno. ¿Tanto como unas de invierno? Probablemente, no. Pero más que suficiente para salir airosos de momentos apurados. Seguiremos informando.