Bujia combustion motor gasolina

¿Qué pasa si no cambias las bujías de tu coche?

Las bujías son un elemento clave para el correcto funcionamiento de los motores de gasolina. Su mantenimiento cuesta poco, pero es vital.

Las bujías son uno de esos componentes del motor a los que se les suele prestar poca atención hasta que empiezan los problemas. Sin embargo, su papel es fundamental para el funcionamiento eficiente y fiable de un motor de combustión.

Una chispa débil o inexistente puede ser suficiente para alterar la mezcla aire-combustible y afectar a todo lo que viene después. Por eso, no cambiar las bujías en el momento adecuado puede derivar en averías importantes y costosas que van mucho más allá del propio componente.

El primer y más común problema derivado del desgaste o suciedad de las bujías es el fallo de encendido. Ocurre cuando la chispa no salta correctamente y la mezcla de aire y combustible no se quema adecuadamente.

El resultado es una combustión incompleta que se traduce en tirones, pérdida de potencia, vibraciones del motor, ralentí inestable y, en general, un funcionamiento irregular del vehículo.

El consumo aumenta si las bujías no están bien

Otra consecuencia directa de unas bujías en mal estado es el aumento del consumo de combustible. Cuando la chispa es débil o ineficaz, el motor necesita más carburante para generar la misma potencia.

Así, el vehículo quema más gasolina de la necesaria, lo que no solo incrementa el gasto, sino que también tiene un impacto negativo en las emisiones contaminantes. En motores modernos con inyección directa, incluso una ligera variación en la eficiencia de la chispa puede provocar desviaciones significativas en los consumos.

A medida que se deterioran las bujías, también disminuye el rendimiento general del motor. La aceleración se vuelve más lenta, la respuesta del acelerador menos inmediata y el coche puede sentirse más perezoso. Esto es especialmente evidente en situaciones de carga alta, como subidas o adelantamientos, donde la falta de potencia puede comprometer la seguridad.

En algunos casos, el coche puede incluso entrar en modo de emergencia si detecta repetidos fallos de encendido, limitando la velocidad y el rendimiento hasta que se revise la avería.

Cuidado con el catalizador

Uno de los daños colaterales más serios es el deterioro del catalizador. Cuando hay fallos de combustión, parte del combustible sin quemar pasa al sistema de escape. Allí, el catalizador se ve forzado a trabajar con hidrocarburos que no debería procesar, lo que puede causar su sobrecalentamiento y obstrucción.

catalizador coche
El catalizador puede dañarse si las bujías no hacen bien su trabajo.

Sustituir un catalizador dañado puede costar entre 500 y 1.000 euros, según el modelo del coche, y en algunos casos incluso más si se trata de un sistema doble o de vehículos híbridos.

Además, las dificultades de arranque son un síntoma típico de bujías desgastadas. Si la chispa no es capaz de iniciar correctamente la combustión, el motor puede tardar más en arrancar, sobre todo en frío o en condiciones de humedad. En situaciones extremas, el coche puede no arrancar en absoluto, lo que lleva a errores de diagnóstico o a sustituir otros componentes innecesariamente.

No cambiar las bujías a tiempo también puede afectar a las bobinas de encendido. Estas se encargan de generar el alto voltaje necesario para que la chispa salte entre los electrodos. Si las bujías están deterioradas, la bobina trabaja más de lo debido para compensar, lo que puede llevar a su sobrecalentamiento y posterior fallo.

Reemplazar una bobina puede costar entre 80 y 200 euros, sin contar la mano de obra. Si el coche utiliza un sistema de bobinas individuales (una por cilindro), el coste total puede elevarse considerablemente.

Y si tienes que pasar la ITV…

Las emisiones contaminantes también se ven afectadas. Un motor que no quema bien el combustible emite más monóxido de carbono (CO), hidrocarburos sin quemar (HC) y óxidos de nitrógeno (NOx).

Esto no solo tiene consecuencias medioambientales, sino que también puede provocar que el coche no supere la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), obligando al propietario a reparar el problema con urgencia.

En el peor de los casos, si el problema se prolonga durante mucho tiempo, la combustión deficiente puede provocar acumulación de carbonilla en los cilindros, válvulas y pistones. Esta carbonilla puede afectar la compresión, aumentar la fricción interna y provocar desgaste prematuro en componentes internos del motor. A largo plazo, el descuido de un componente barato como una bujía puede derivar en una avería grave cuyo coste puede superar los 1.000 euros.

Por todo ello, seguir las recomendaciones del fabricante en cuanto al cambio de bujías no es solo una cuestión de mantenimiento rutinario, sino una forma de preservar el buen funcionamiento y la durabilidad del motor.

En general, las bujías de cobre deben cambiarse cada 20.000 a 30.000 kilómetros Casi en desuso en motores modernos), mientras que las de platino o iridio pueden llegar a los 60.000 o incluso 100.000 kilómetros. Aunque su precio varía entre 5 y 30 euros por unidad, su sustitución periódica evita problemas mucho más costosos.

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