El Cupra Born VZ representa un punto de inflexión dentro de los eléctricos compactos. No busca ser el más racional ni el más eficiente a toda costa, sino demostrar que la conducción deportiva y la electrificación pueden ir de la mano. Tras ponernos al volante dentro de nuestra serie Eléctricos Totales, queda claro que este Born juega en una liga muy especial.
Con 4,32 metros de largo, un motor trasero de 326 CV y una batería neta de 79 kWh, el Born VZ ofrece una experiencia que sorprende desde el primer acelerón. Su empuje es especialmente contundente hasta los 110 km/h, donde demuestra un carácter claramente deportivo, sin perder el control ni la precisión.
Deportivo por concepto… y por sensaciones
Más allá de las cifras, lo que realmente define al Cupra Born VZ es su puesta a punto. El reparto de pesos 50/50, la tracción trasera y un chasis afinado al detalle convierten cada curva en un ejercicio de disfrute. No es un eléctrico que simplemente corra en línea recta: es un coche que invita a conducir.
En modo Cupra, la respuesta es inmediata y contundente, pero siempre controlable. El par llega al instante y la dirección transmite confianza, permitiendo enlazar curvas con una facilidad que no es habitual en este tipo de vehículos. Es fácil entender por qué este Born se convierte en una auténtica escuela de conducción eléctrica.

Interior: deportivo, tecnológico y bien resuelto
Por dentro, el Born VZ muestra lo mejor del ADN Cupra. Los asientos bucket Cup son uno de sus grandes aciertos: sujetan el cuerpo como en un coche de carreras, pero permiten hacer kilómetros sin fatiga. El puesto de conducción está claramente orientado al conductor, reforzando esa sensación de coche hecho para disfrutar.
La nueva pantalla táctil de 12,9 pulgadas mejora notablemente la experiencia respecto a otros modelos del grupo. Tiene buena respuesta, widgets personalizables y un sistema de planificación de rutas con carga integrada que funciona de verdad, seleccionando puntos coherentes y ofreciendo información clara sobre el estado de carga a la llegada, algo que todavía falla incluso en eléctricos más caros.
Autonomía y carga: equilibrio bien conseguido
En uso real, el Cupra Born VZ se mueve en torno a los 400 km de autonomía, una cifra muy razonable teniendo en cuenta su planteamiento prestacional. En conducción urbana e interurbana, el consumo ronda los 17 kWh/100 km, lo que permite acercarse a cifras mucho más optimistas en condiciones favorables.
Donde realmente destaca es en la carga rápida. Gracias a una potencia máxima de 185 kW, es capaz de pasar del 10 al 80% en solo 24 minutos, manteniendo una curva de carga muy estable y efectiva incluso más allá del 80%. Un punto clave para quien quiera usarlo a diario sin renunciar a viajes largos.
Lo bueno… y lo mejorable
No todo es perfecto. Los mandos táctiles del volante siguen siendo poco intuitivos y pueden resultar frustrantes en conducción deportiva. Además, el tacto del freno no es del todo consistente, especialmente en la parte final de la frenada, algo que desentona en un coche con este enfoque.
Sin embargo, estos puntos quedan en segundo plano frente al conjunto general. El Born VZ ofrece sensaciones, carácter y personalidad, algo poco habitual en el mundo eléctrico actual.
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