Los expertos en ciberseguridad alertan de una amenaza real y creciente: cualquier hacker con acceso a Wi-Fi o Bluetooth puede manipular a distancia el comportamiento de los camiones o coches de tu flota, ralentizarlos, alterar rutas o incluso colapsar operaciones enteras. El enemigo ya no asalta el camión en carretera para hacerse con la mercancía, sino que lo puede controlar desde la sombra.
Flotas en el punto de mira de los ciberdelincuentes
El último informe global de Upstream Security revela que los dispositivos ELD (Electronic Logging Devices, obligatorios en camiones para registrar tiempos de conducción y localización) y los sistemas de comunicación interna de los vehículos (CAN Bus) se han convertido en el nuevo talón de Aquiles de la logística global. ¿El motivo? Vulnerabilidades que permiten a un atacante tomar el control de los sistemas críticos del vehículo… sin siquiera tocarlo.

Ataques reales, consecuencias inmediatas
En 2024, investigadores de la Universidad Estatal de Colorado demostraron la facilidad con la que un atacante podía acceder, en menos de 15 segundos, a un ELD de un camión a través de la red Wi-Fi o Bluetooth. Una vez dentro, reprogramaron el dispositivo, manipularon los datos de conducción y, lo más alarmante, enviaron mensajes maliciosos por el CAN Bus —el «sistema nervioso» que conecta frenos, motor y otros componentes vitales— logrando ralentizar el camión o alterar su comportamiento en ruta.
Esta vulnerabilidad no es anecdótica: solo en Estados Unidos, hay cerca de 14 millones de camiones equipados con ELD obligatorios, todos ellos potencialmente expuestos a este tipo de ataques. Un solo ciberataque coordinado podría paralizar cadenas logísticas, provocar accidentes o desencadenar pérdidas millonarias por entregas fallidas.
¿Cómo actúan los hackers?
- Acceso inalámbrico: aprovechan contraseñas débiles, redes Wi-Fi abiertas o Bluetooth sin protección para conectar con el ELD.
- Manipulación del CAN Bus: una vez dentro, pueden enviar órdenes falsas al sistema del camión: ralentizar el motor, manipular el tacógrafo, desactivar alarmas o modificar datos de ruta.
- Propagación en cadena: el malware puede saltar de un camión a otro dentro de la misma flota, propagándose como un virus digital y afectando a decenas o cientos de vehículos en cuestión de minutos.

Impacto directo en operaciones y seguridad vial
Los ataques no solo suponen pérdidas económicas y retrasos logísticos, sino que ponen en riesgo la seguridad de conductores y mercancías. Las empresas pueden ver sus rutas alteradas, sus datos robados y su reputación dañada. Además, el informe de Upstream Security advierte que los ciberataques a flotas ya han provocado bloqueos temporales, ralentización de camiones en plena ruta y pérdida de información crítica para la gestión del transporte.
A día de hoy, la mayoría de fabricantes y operadores de flotas desconocen el alcance real del problema o simplemente confían en la «seguridad por oscuridad». Pero los ciberdelincuentes no descansan: cada nuevo dispositivo conectado es una puerta de entrada. La próxima vez que veas un camión en carretera, piensa: ¿quién está realmente al volante?
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