Aunque los defensores del coche eléctrico suelen destacar su alta eficiencia respecto a los motores de combustión, un estudio suizo señala un detalle importante: no toda la electricidad que pagamos llega realmente a las ruedas.
Según el Touring Club Suisse (TCS), basándose en mediciones del programa europeo Green NCAP, durante una carga doméstica trifásica de 11 kW, se pierde aproximadamente un 11% de la energía. Es decir, parte de la electricidad facturada en el contador se pierde antes de llegar a la batería.
El estudio del TCS se centra en investigar qué ocurre entre el enchufe de la casa y la batería del coche, utilizando datos recogidos entre 2022 y 2025 en el marco del proyecto Green NCAP. Para obtener resultados fiables, se probaron 26 coches eléctricos, todos con menos de 30.000 km, para evitar que el desgaste del cargador interno o de la batería influyera en los resultados. El objetivo fue comparar la energía sacada de la red con la energía que realmente almacena el vehículo cuando está completamente cargado.
Eficiencia real de la carga doméstica de 11 kW
Las pruebas del estudio se realizaron con un cargador trifásico de 11 kW, la configuración doméstica más habitual y, a una temperatura estable de 23 ºC. Los resultados muestran que la eficiencia media de la carga es del 89%, lo que implica que un 11% de la energía se pierde antes de que el vehículo pueda recorrer un solo kilómetro.
Estas pérdidas se reparten en dos zonas: alrededor de un 7% se debe a la conversión de corriente alterna (CA) a corriente continua (CC) que realiza el cargador de a bordo; y, cerca de un 4% proviene del propio funcionamiento interno de la batería, especialmente de su gestión térmica, encargada de mantenerla a la temperatura adecuada.

En términos prácticos, si se facturan 100 kWh de electricidad, el coche solo llega a almacenar unos 89 kWh reales. Este comportamiento coincide con las mediciones realizadas por organismos como el ADAC en modelos populares como el Renault Zoe, Tesla Model 3, Volkswagen ID.3 o Fiat 500e. Incluso optimizando la potencia de carga, siempre existe una diferencia entre la energía que se pega y la que realmente se puede utilizar.
Diferencias de eficiencia entre modelos: del 84% al 93%
Aunque la media general es del 89%, el estudio del TCS revela diferencias importantes entre los 26 modelos eléctricos analizados: los menos eficiente, se quedan en un 84%, mientras que los más eficientes alcanzan un 93%. Esto significa que algunos vehículos pierden hasta un 16% de la energía, mientras que otros solo desperdician el 7%.
Las causas son múltiples y confirmadas por ADAC en su propio trabajo:
- La eficiencia del cargador de a bordo varía según el diseño de cada fabricante.
- El consumo continuo del sistema eléctrico de 12 V (ordenador a bordo, ventilación, bomba…) que pueden oscilar entre 100 y 300 W durante toda la recarga.
- La gestión térmica de la batería, en condiciones de frío, puede consumir varios puntos porcentuales de la energía total suministrada.
Además, cuanto más larga es la recarga, más tiempo pasan funcionando estos sistemas auxiliares, lo que aumenta las pérdidas. El ADAC lo demostró con un Renault Zoe enchufado a una toma doméstica: el 24,2% de la energía se perdió, mientras que usando una walbox de 11 kW las pérdidas bajaron a menos del 10%. El estudio suizo confirma que la recarga doméstica equilibrada a 11 kW sigue siendo el mejor compromiso entre rapidez y eficiencia.

Kilómetros y dinero “perdidos” al año por las pérdidas de carga
Para medir el impacto real de estas pérdidas energéticas, el TCS tomó como referencia un uso anula de 15.000 km. Con las eficiencias medidas en los distintos modelos (entre 84% y 93%), los investigadores calcularon cuánta autonomía se evapora cada año en el proceso de carga.
En números prácticos, estás perdidas suponen entre 1.087 y 2.359 km de autonomía al año, con una media de 1.637 km entre los 26 vehículos analizados. En términos económicos, con un coste medio de 0,29 CHF/kWh en Suiza en 2025, las pérdidas representan entre 48 y 137 CHF anuales, con una media cercana a 80 CHF (aprox. 85€).
Aun así, el TCS recuerda que, incluso con estas pérdidas, la eficiencia global del coche eléctrico sigue siendo muy superior a la de un motor de combustión, que en muchos casos aprovecha menos del 40% de la energía del combustible.
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