Probablemente te ha ocurrido. Vas conduciendo, ves un cartel que te avisa de un radar un poco más adelante, levantas un poco el pie pero más adelante te “caza”. El pasado año, solo la DGT impuso más de 2,3 millones de multas por excesos captados por radares anunciados. Radares fijos y de tramo. La pregunta es: si están claramente señalizados, ¿por qué caemos? Razones técnicas, psicológicas y sociológicas lo explican. Diversos estudios explican que son varios los factores que intervienen y que vamos a intentar desgranar. El último es el más común.
1. Percepción del riesgo
El primer lugar, el hecho de que caigamos en los radares anunciados tiene que ver con la percepción del riesgo. O la falta de percepción del mismo. Se trata de un enemigo invisible. Los conductores tras varios kilómetros conduciendo a 120 km/h (o a 90 o 100) se acostumbran a la velocidad y dejan de sentirse rápidos. Es entonces cuando tienden a pisar el acelerador, sobre todo en autovías con trazado mas o menos recto, con carriles anchos, sin darse cuenta de que hay un radar. Existe también la percepción por parte de muchos conductores de que los radares son para los demás y que “a mi no me van a pillar”.
2. Sobrecarga cognitiva
Un segundo factor, vendría de la mano de la sobrecarga cognitiva. Según la European Transport Safety Council, en un trayecto medio de 30 min recibimos más de 1 000 estímulos visuales (contando carteles, señalización horizontal y otros vehículos). La señal de radar compite por nuestra atención; si coincide con una maniobra –un adelantamiento o una curva, o algo que nos quite atención en el interior del vehículo– puede pasar desapercibido.

3. Los márgenes de los radares
Un tercer factor está relacionado con causas técnicas. La rebaja de los márgenes máximos de error a la hora de homologarlos. Los antiguos siguen la regla del 5 y 7, es decir en mediciones inferiores a 100 km/h, ±5 km/h los radares fijos y ± 7 los móviles instalados en un vehículo y en mediciones de más de 100 km/h, ±5 o ±7 por ciento. Los nuevos, desde la entrada en vigor de una nueva legislación, en 2023 se homologan con un margen de error máximo inferior que sigue la regla del 3 y 5. En mediciones inferiores de 100 km/h es de 3 km/h y en las de velocidades superiores es de 3 por ciento. Mientras los radares móviles instalados sobre vehículos tienen un error máximo de 5km/h en el caso de mediciones por debajo de 100 km/h y de un 5 por ciento en mediciones por encima. Esto hace que muchos conductores caigan en ellos.
Aun contando con el error del velocímetro del vehículo, muchos conductores no saben exactamente a cuánta velocidad máxima pueden circular. Está extendido erróneamente la idea de que “hasta 10 km/h más no pasa nada”, un mito heredado de los antiguos márgenes de 10 por ciento.
4. Ubicación estratégica
Tráfico coloca muchos dispositivos en puntos de aceleración natural: salidas de túneles, finales de pendientes o rectas tras curvas lentas. También en rectas amplias y con buena visibilidad. En las primeros casos, la tendencia a recuperar la inercia es casi automática y en los segundos, el conductor apenas percibe que está corriendo de más.
5. Desconocimiento
Desconocimiento de la velocidad a la que debe circular, sobre todo cuando se trata de velocidades específicas. Hablamos por ejemplo de cuando en una autovía con velocidad genérica a 120 km/h, el radar dispara a 100 porque ese tramo está limitado. La mayoría de los radares están señalizados, sí, pero en la señal pocos indican a la velocidad a la que debemos circular.
6. Radares de tramo
Un sexto factor que afecta sobre todo a los radares de tramo es no conocer el funcionamiento de estos. Cuando nos avisan de un radar de tramo mantenemos la velocidad los primeros 500 metros, en la primera medición, volvemos a la velocidad inicial y frenamos al final, sin pensar que la medición es de todo el tramo.

7. Desconexión
El último está relacionado con la forma en que reaccionamos cuando vemos un cartel de aviso de radar en la carretera. Muchos conductores tras ver el cartel de radar reducen la velocidad y la ajustan a la permitida, pero tras unos metros desconectan -principalmente porque se distraen- y vuelven a su velocidad anterior. Incluso a una superior. De forma que son captados a más velocidad cuando llegan al radar. Según pruebas realizadas en simuladores, este lapso de tiempo dura de media unos 11s, insuficiente si el cartel que nos avisa del radar esta a más de 250m del mismo.
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