Tendrás en la cabeza al Audi A5 como un estiloso coupé (o cabrio) creado sobre la base de la berlina Audi A4. Pero en un mercado en el que esas carrocerías cada vez tienen menos peso, Audi ha redirigido el tiro y ahora el A5 es, literalmente, el sustituto del A4, que nos deja tras tres décadas de éxito.
Ahora el Audi A5 es una berlina de estilo coupé y también tiene versión familiar Avant. Mide 4,83 metros de largo y se ofrece con motorizaciones de gasolina, de gasóleo con microhibridación e híbridas enchufables. De estas últimas hay dos, las dos básicamente iguales a nivel técnico, pero que se ofrecen con 299 ó 367 CV de potencia.

En nuestras manos tenemos el Audi A5 e-hybrid Black line, que es el que tiene los 367 CV. Por dentro es un coche de mucha calidad, con materiales refinados y mejores ajustes y detalles que los que puedes encontrar en la mayoría de la competencia. Es la versión Black line que viene muy bien equipada, con incluso la pantalla para el acompañante, con su propio sistema de infoentretenimiento.
Cuidado por los detalles
Hablando de esto último, el sistema multimedia de este coche no es nada lioso. Es fácil hacerse a él y funciona muy rápido. Y aunque engloba los mandos de la climatización, que han sido eliminados de la parte inferior del salpicadero, es uno de las pantallas mejor rematadas del mercado.

Aparte, Audi ha tenido el decoro de facilitar que la desconexión de los ADAS se pueda hacer de manera sencilla y rápida a través de un botón en la consola central. Hablando de botones, no me gusta que los del volante y los de la puerta se unan en un mismo panel porque resta precisión de manejo, pero podría vivir con ello.
También hay una buena postura de conducción, marcadamente bajita, pero cede en espacio en las plazas traseras. No destaca en ninguna cota, aunque también es cierto que ninguna es desastrosa. No es el coche más apto para personas que tengan movilidad justita, tenlo en cuenta.
Un Audi A5 que gusta conducir
La combinación del motor 2.0 TFSI de 252 CV con el propulsor eléctrico de 143 CV da como resultado un coche muy veloz. Además, dentro de que es una berlina híbrida enchufable, es capaz de transmitir moderadas sensaciones de dinamismo. La respuesta mecánica es casi instantánea y por chasis es ágil y durito, lo que gustará a quien quiera algo más que una herramienta de transporte.

Tiene una batería de 20,7 kWh de capacidad útil que le permite homologar 105 km de autonomía eléctrica. En función de diversos factores, llegar a hacer 80 km es mucho más que factible. Eso sí, punto negativo en que no disponga de carga en corriente continua, que aunque en un híbrido enchufable no se le dé mucho uso, un mucho más modesto Seat León e-hybrid la tiene.
Una vez agotada esta batería, el consumo del vehículo ronda los 5,8 L/100 km en ciudad, donde aún tira mucho de la parte eléctrica, y entre 7,0 y 7,5 l/100 km en carretera, donde adquiere menos protagonismo.
La fuerza del Audi A5 e-hybrid reside en que dispone de suficiente autonomía eléctrica para usarlo en el día a día como coche eléctrico, al mismo que tiempo que tiene potencia, estilo y calidad para que sea un automóvil de todo uso, tanto práctico como incluso un poco lúdico. Claro que barato no es, pero estamos ante una de las mejores berlinas híbridas enchufables de tamaño medio.
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