No vamos a negar la supremacía del Porsche 911. Y a lo largo de toda su historia, además. Pero eso no quiere decir que, de vez en cuando, muy de vez en cuando, no pueda surgir algún automóvil que no sólo pueda considerarse rival, sino también incluso mejorarlo en algunos aspectos. El Mercedes-AMG GT es uno de los pocos modelos que puede ubicarse ahí.
El AMG GT nació en 2015 como reemplazo del Mercedes SLS AMG, que a su vez ocupó el hueco del brutal y hoy en día híper-cotizado Mercedes SLR McLaren.
Sin embargo, el AMG GT procuró ser un poco menos teatral, un poco menos exclusivo y un poco más polivalente. O sea, un poco más 911. No sólo lo logró, sino que lo confirmó con la segunda generación de 2023, esta, creada sobre la plataforma MSA del Mercedes SL.
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Y bien, dado que el otro día pudimos probar el Porsche 911 en su versión GTS T-Hybrid, tal y como puedes ver en el vídeo de justo aquí abajo, cómo no íbamos a ponernos al volante de uno de los competidores más capacitados.
Este Mercedes-AMG GT 55 es precioso, como puedes ver. No, es hasta sensual. Muy bajito, muy ancho y con unas líneas que espero hayan acabado en un bonus para el equipo de diseño de Affalterbach. Además, tiene una gama de motorizaciones anormalmente extensa para un deportivo de este nivel. Otra vez, como el 911.
Se te puede caer la baba con esto…
Hay una versión de acceso con motor de cuatro cilindros y, por encima, otras cuatro basadas en el fantástico bloque 4.0 V8 biturbo de AMG. Y de esas cuatro, esta versión 55 es la más modesta, pero ya tiene 476 CV. Por encima hay una de 585 CV y otra de 612 CV.

Y más por encima una de 816 CV que alcanza esa potencia gracias a un motor eléctrico adicional y una batería de 6,1 kWh de capacidad que le convierte en un coche híbrido enchufable, aunque con etiqueta ECO porque no alcanza los 40 km de autonomía eléctrica reglamentaria. Pero la que nos ocupa hoy, es la variante 55, la primera de las pasionales V8.
Pues lo dicho, con 476 CV de potencia y 700 Nm de par gestionados por la perfecta caja 9G-Tronic y asistidos por la eterna melodía V8 de AMG, este coche es un sueño.
Le queda particularmente bien este color gris un poco mate, y eso que este en concreto no tiene sobrecoste. Sí lo tienen muchos otros, incluyendo por supuesto los personalizados, que suman 14.783 euros a la factura, más de lo que cuesta un Dacia Sandero básico.
‘Corre’ ya en estático
Estéticamente me parece espectacular, sobre todo por su parte frontal, con esa gran parrilla, esos preciosos faros y esas aletas tan ensanchadas que casi hacen una superficie plana sobre ellas.

El coche es de dos plazas, pero esta unidad equipa la configuración 2+2 que añade dos butaquitas en la parte trasera, lo que supone 2.389 euros de sobreprecio. No me parece un extra interesante porque son tan pequeñas que apenas son utilizables. Entonces, puestos a llevar ahí un extra de equipaje, pues para qué ponerlas.
Hablando de equipaje, es un coche práctico para dos personas en este sentido, pues al espacio que hay tras los dos asientos, sumas 321 litros de maletero. Eso es mucho más de lo que puedes encontrar en el vano delantero de un Porsche 911.
Me gusta el interior por una sencilla razón: no te complica la vida. Se ve moderno, pero al mismo tiempo hecho con criterio. La experiencia es digital pero hay mandos físicos para las luces, dos mandos satélite físicos en el volante para los modos de conducción y para la configuración de elementos, y una ristra de botones bajo la pantalla central, la cual se puede regular en inclinación.

El sistema multimedia es anormalmente intuitivo, cosa muy positiva. Y las calidades en el interior, en términos generales son las esperadas, salvo por pequeños detalles impropios de un coche de lujo. Sí, puedes encontrar leves crujidos si aprietas determinados plásticos, cosa que no sucede en un Porsche 911, pero nada grave.
Las levas del cambio tienen un fantástico tacto, y justo ahí en el volante tenemos un importante defecto: botoneras táctiles en los radios, como en la mayoría de actuales modelos de Mercedes, incómodas e imprecisas de utilizar.
Pero bueno es un coche cómodo, francamente. Tiene asientos de estilo deportivo pero más pensados para cubrir largas distancias sin estrés físico que para sujetarte con extrema firmeza en las fuertes inercias laterales. Hay una muy buena postura de conducción aquí y la sensación de tener todo a mano y bajo control.

De lo mejor que hay actualmente
Hablo del motor. Es la versión M178 de la familia 4.0 V8 biturbo de AMG. Suena a gloria y estira mejor. No es que sea un propulsor explosivo cerca del corte de inyección, sino uno que se siente lleno desde abajo hasta arriba. Sin titubeos. Permite que el Mercedes-AMG GT 55 acelere de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos y que alcance unos teóricos 295 km/h de velocidad máxima que en realidad son más.
Es un coche de muchas personalidades en cuanto a motor. Se siente como un coupé relajado en modo Comfort, pudiéndolo usar para todo. Sólo no te gustará que consume en torno a 15 L/100 km de gasolina.
En los modos Sport, Sport+ y Race gana tensión y vigor gradualmente. Mola explorar cada modo porque tanto en el motor como en el chasis se aprecian evoluciones palpables. También en la caja de cambio, una 9G-Tronic que funciona de diez.

En la suspensión, en el tacto de los pedales, en los tremendos frenos o en la sensacional dirección (muy corta, por cierto, con menos de dos vueltas de volante), encontrarás un coche delicioso de conducir tanto a ritmo tranquilo como sacándole su quintaesencia.
Cuidado en este último caso, es un coche de motor central delantero, vas sentado cerca del eje trasero… es exigente si quieres sacarle todo. No tiene la mejor motricidad del mundo en el eje trasero, lejana a la que hay en un Porsche 911, pero ese es parte de su encanto.
Si respetas tus tiempos de adaptación, rápidamente te sientes cómodo en el AMG GT y eso habla bien de cómo está hecho. Puedes ir rápido con una máquina de casi 500 CV de potencia sin la sensación de que estás sobrepasando límites. Claro que, si los sobrepasas, necesitarás buenas manos para controlarlo porque este es un coche para todos los públicos en conducción normal, pero para manos expertas si pretendes que te dé lo mejor que tiene.

¿Y los dineros?
Hablar de precio en coches de este calibre a veces es un poco insustancial, pero hay que hacerlo. La gama Mercedes-AMG GT arranca en los 143.630 euros que cuesta la versión ’43’ con motor de cuatro cilindros y 421 CV. Buena opción, mejor de hecho para el día a día por su mejor consumo y la etiqueta ECO que le brinda su microhibridación, pero mucho menos espectacular.
El ’43’ es mucho menos dramático ya no sólo porque no tiene el motor V8, sino porque es más estrecho. Mide 5,5 cm menos de ancho porque sus cuatro aletas no tienen la misma anchura que las de las versiones V8.
Si te vas al primero de los V8 dentro de la gama Mercedes-AMG GT, o sea, a este, entonces tienes que aflojar 198.752 euros para empezar a hablar. Si le pones extras como estas preciosas llantas de 21″ (4.330 euros) o alguno de los casi incontables equipamientos opcionales que ofrece este modelo, te irás muy fácilmente por encima de los 210.000 euros.

Siempre he sido muy de Porsche 911 y el mercado también lo es. Para que te hagas una idea, entre enero y febrero se han vendido 150 Porsche 911 en España por sólo 8 unidades de Mercedes-AMG GT. Pero esta diferencia no refleja que el 911 sea diecinueve veces más recomendable que el AMG-GT, ni muchísimo menos.
Hay un aura y un respeto en el Porsche 911 que en ningún otro deportivo rival hay, pero el AMG GT es uno de esos pocos que puede sentarse en la misma mesa que el 911, y a su lado.
Es indudablemente bonito, tiene bajo el capó una configuración V8 que hoy en día es casi una rareza (y de la que no dispone el Porsche), es una bala cuando quieres, puedes y sabes ir rápido y además es perfectamente utilizable en un uso cotidiano.

No se siente voluminoso ni pesado, sino ágil y preciso, sobre todo por su dirección, ejemplar en tacto, desmultiplicación y asistencia. Conducir este coche brinda una experiencia al alcance de pocos, pero es que además esa experiencia se vuelve más gratificante según vas adquiriendo confianza y desbloqueando sus capacidades.
Porque es hasta instructivo, te deja toquetear un montón de parámetros de forma individual y en varios niveles, cosa que puedes hacer a tu ritmo. Luego está el asunto de cómo te ves a sus mandos. Te da ‘+1000 de aura…’.
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