Pues hasta hace no mucho, esta configuración que presenta este Audi A3 era la más deseable. O la más demandada. Un motor diésel, sin electrificación alguna, con una potencia media de 115 CV, con cambio manual…
No me extraña que así fuese puesto que aquellas virtudes que entonces presentaba se siguen manifestando a día de hoy. Este Audi A3 tiene potencia de sobra para un uso normal, gasta poquísimo, acaricia los 1.000 km de autonomía por depósito y ofrece un tacto de conducción más tradicional que el que hoy en día se nos impone.

Lanzado en 2020 pero reestilizado en 2024, el Audi A3 de cuarta generación es, para mí, el mejor compacto que existe en todo el mercado. Es que es bueno en todo, salvo en el precio claro, pero es que esto es un Audi.
Qué le hace especial a este Audi
Lo principal lo aprecias al abrir la puerta y ver un tercer pedal y una palanca que se mueve en ‘H’. Pero hay más. Abre el capó o mira su ficha técnica y verás que sólo tiene 115 CV. Procedentes de un motor muy capado para esta versión, puesto que es el 2.0 TDI. No hay electrificación alguna, de modo que porta la etiqueta C.

En la actual gama Audi A3 hay versiones gasolina y diésel, en ambos casos, con 115 ó 150 CV, más allá de los deportivos S3 y RS 3 de 333 y 400 CV respectivamente.
El A3 diésel de 115 CV con cambio manual es ideal para largas distancias por autopista, donde el tener que cambiar de marcha pierde importancia y donde podrás disfrutar de consumos de gasóleo que, a ritmo legal, superan por poco los 4,0 L/100 km. Si por la razón que sea te ves obligado a superar esos límites, no te creas que el consumo es un disparate. Bueno, lo es, pero en el sentido positivo.
¿Son suficientes 115 CV?
Te pueden parecer pocos y, en los estándares de hoy en día, en verdad lo son. Sin embargo, estos 115 CV (y 300 Nm) cabalgan como los de aquellos motores turbodiésel de hace algunos años, en los que los 90, 100, 110 CV o los que sean, parecían más. Bueno, de hecho, yo apostaría a que aquí, en la práctica, hay al menos 125 CV.

El caso es que créeme porque te lo dice alguien a quien le gusta correr, este motor en el Audi A3 se siente suficiente. Dice su ficha oficial que acelera de 0 a 100 km/h en 10,1 segundos y que alcanza 210 km/h. Los desarrollos de la transmisión no son excesivamente largos, diría que están bien ponderados, de modo que la aceleración, bajo mi punto de vista, es adecuadamente intensa.
Sí que es cierto que de 3.000 rpm para arriba se siente un poco descafeinado, pero es que así es esta versión. Entre ese régimen y las 4.000 rpm gana velocidad de una forma muy plana, como si tuviese potencial escondido por liberar, tal y como es.
Un Audi para solteros, casados, con hijos…
La carrocería Sedan aporta más polivalencia que la Sportback. No es más grande por dentro que el A3 normal, pero tiene un poco más de maletero, llegando hasta 425 litros de capacidad, y la boca de carga no es pequeña para tratarse de un sedán compacto.

Estéticamente conserva esa frescura que quiere un conductor joven, sobre todo con el acabado S Line, y en términos prácticos, siempre que no te pases con el equipaje, es perfectamente válido para una familia joven con dos niños.
¿Y el precio?
Ahora sí que tenemos que hablar de cosas malas, pero con matices. El caso es que el precio del A3 sedán normal y corriente no es elevado. Puedes tenerlo con este motor TDI de 115 CV por 36.420 euros, cifra muy razonable en comparación con alternativas como el Mazda 3 Sedan, el BMW Serie 2 Gran Coupé o el Mercedes Clase A Sedan. Sólo el japonés es más barato y no lo hay diésel.
El problema radica en que los Audi son muy configurables y la marca alemana tiene muchas cosas chulas que tienta poner. El kit de carrocería S Line, varios tipos de llantas, asientos eléctricos, colores muy guapos para la carrocería y un largo etcétera que hacen que cuando te quieras dar cuenta vas por 45.000 euros, como es el caso.

Pero bueno, si eres un poco comedido con los accesorios opcionales a instalar, por un poco menos de 40.000 euros puedes tener una berlina compacta diésel de aspecto bastante vistoso y equipamiento por encima de lo necesario. Y sobre todo, que va genial.
Nada más que reprochar
Sin duda este es un coche que yo tendría para mi uso particular. Además es que por dentro te facilita la vida, con botones físicos para la climatización, un volante de agradable tacto y de nuevo con botones físicos, una postura de conducción fantástica o un sistema multimedia que es fácil de usar y rápido de operar.
Por supuesto, a nivel de calidad de construcción, está repleto de plástico blando y buenos tejidos que conforman un interior que tiene pinta de envejecer mejor que el de cualquier rival. Se nota hasta en el olor.

Por último, qué bien va. A nivel de chasis digo. Esta unidad lleva llanta de 18″, que ofrece un buen compromiso entre confort, estética y manejabilidad en curva, y la suspensión normal, no adaptativa. Pisa ‘de diez’, la dirección es rápida, los pedales tienen una meticulosa ponderación… El A3 es uno de esos coches que gusta conducir, y eso es algo muy valorable en un mundo en el que cada vez, se olvida más de eso.
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