Se ven bastantes Polestar 2 por la carretera, aunque gran parte de ellos corresponden a las flotas de VTC. Porque hay un Polestar 2 con potencia sensata (272 CV) y un precio de 46.990 euros, pero en su gama también hay otras versiones más poderosas. Y hoy tenemos la que más lo es.
Por encima de esa versión de acceso hay otras tres con 299, 421 y 472 CV, estas dos últimas de un motor por eje y la segunda denominada Performance Pack. Y las tres con batería de 82 kWh, por la de 70 kWh que tiene la versión más económica.

Por tanto en el Polestar 2 Performance Pack tenemos un motor delantero de 184 CV, uno trasero de 292 CV y una batería de 82 kWh de capacidad de los cuales 79 kWh son los netos. Y que proporciona unos teóricos 568 km de autonomía pero no son así ni de cerca en la realidad. Este Polestar 2 atómico tiene muy buenas virtudes que luego veremos, pero un consumo contenido no es una de ellas.
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Su carrocería mide 4,60 metros de largo y tiene las proporciones clásicas de una berlina media. Ocupa, digámoslo así, el lugar que quedó huérfano con la descatalogación del Volvo S40. Polestar, por si no lo sabías, se integra en la estructura de Volvo, es una especie de segunda marca de coches eléctricos premium. Me gusta que aún haya berlinas, es un concepto que me agrada y que se está perdiendo.
¿En qué se distingue el Polestar 2 Performance Pack?
Fundamentalmente por las llantas, tras las cuales podrás vislumbrar un poderoso equipo de frenos Brembo con pinzas de seis pistones y pintadas en un naranja que se reproduce en los cinturones de seguridad. También se distingue por la inscripción de la puerta, que designa a la versión de la que se trate.

No mucho más. Es un coche discreto para el misil que es. Acelera de 0 a 100 km/h en 4,2 segundos y tiene esa adictiva capacidad de revolverte el estómago cuando aceleras a fondo. También alcanza 205 km/h, bastante para tratarse de un eléctrico.
A nivel dinámico me gusta. Gira plano, cabecea poco y hay buen tacto en una dirección cuya asistencia es regulable en tres niveles (pon el más duro). Quitar los ADAS es muy sencillo (el de la alerta de velocidad en el volante y los demás en la pantalla, pero se hace muy rápido). Una pantalla que es un buen ejemplo de sencillez. Pocos menús, todos muy claritos, nada enrevesado. Y complementado con muy buenas calidades en todo el habitáculo.

El asunto del consumo es una piedra en el zapato. Es normal que gaste, hablamos de un coche eléctrico de casi medio millar de caballos. Sin embargo, haciendo conducción eficiente, lo llevas en unos 20 kWh/100 km, lo que se traduce en algo menos de 400 km de autonomía.
Ahora, si te pones a correr, y el coche en determinadas circunstancias te lo demanda, entonces gastarás lo que quieras. Pero es que se siente muy bien enlazando curvas, ciertamente. Y en corriente continua lo puedes cargar muy rápido, a 205 kW de potencia, por lo que lo tendrías lleno en una media hora.
Mira que no es que sea yo muy fan de los eléctricos pero, desde luego, este es uno de los que tendría si el presupuesto fuese el que debe ser. Porque es un coche eléctrico que transmite sensaciones y que tiene un habitáculo en el que rápidamente te sientes cómodo.
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