Durante décadas, el Ford Mustang ha sido una especie de barómetro emocional del automóvil: cada generación ha marcado a una comunidad de entusiastas que veía en este coupé un símbolo accesible de rendimiento puro. Sin embargo, incluso los iconos están expuestos a los asuntos más prosaicos de la industria, siendo la seguridad uno de ellos. Ahora, la anterior generación de este muscle car estadounidense deberá pasar por el taller para corregir un posible fallo en los pretensores del cinturón de seguridad, un componente esencial que lleva años perfeccionándose y que, aun así, continúa apareciendo en campañas técnicas de primer nivel.

400.000 Mustang a revisión. ¿Qué ocurre y a quién afecta?
Según la documentación que ha trascendido en distintos mercados, Ford ha identificado que el cable que asegura el funcionamiento del pretensor puede deteriorarse por corrosión. La humedad, el paso del tiempo y las condiciones de uso parecen confluir en un punto vulnerable del sistema. En Norteamérica, la NHTSA añade que esa corrosión podría intensificarse si el cable queda en contacto directo con secciones de moqueta o alfombrillas que retengan agua o sal de carreteras, algo frecuente en zonas frías. Aunque este escenario es menos habitual en España, donde el uso de sal es puntual y más controlado, Ford aplicará la campaña igualmente a las unidades afectadas.
La llamada a revisión, identificada con el código 25S92, se aplicará a los Mustang producidos entre el 15 de mayo de 2014 y el 2 de octubre de 2017, esto es, a los modelos previos a la séptima generación del modelo, la actual. Fue precisamente en esos años a los que se refiere la llamada a revisión cuando el Mustang vivió su “democratización” en nuestro continente con el lanzamiento de la sexta generación, al llegar por primera vez mediante importación oficial de Frod Europa y con configuraciones mecánicas —sobre todo el V8— que conectaron con un público más amplio del previsto.
Ford no ha detallado aún el alcance técnico exacto de la intervención en Europa. En Estados Unidos, la operación incluye verificar la integridad del cable, sustituir los pretensores deteriorados y retirar secciones de moqueta en contacto con la instalación para evitar que vuelva a producirse la corrosión. Es previsible que la solución europea siga una línea similar, aunque cada región adapta estas campañas a su casuística particular.
En España, los afectados deberían recibir notificaciones cuando la campaña quede activada oficialmente, algo previsto para la primera fase de 2026. Los propietarios también podrán comprobarlo por su cuenta en el verificador de retiradas de Ford introduciendo el número VIN, un sistema que la marca implantó tempranamente y que hoy se ha convertido en estándar en el sector.
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