Puede deberse a problemas en la dirección y los neumáticos

Las 5 razones por las que vibra la dirección del coche

Andrés Martínez
Andrés Martínez
Es algo por lo que pasan la mayoría de los automóviles. Un buen día, sin motivo aparente, comienza a vibrar la dirección. Te contamos cinco posibles causas.

Es algo por lo que pasan la mayoría de los automóviles. Un buen día, sin motivo aparente, comienza a vibrar la dirección. Te contamos cinco posibles causas.

1.- Discos de freno alabeados

Cambiar discos de freno

Si cuando pisas el freno a velocidades superiores a unos 80 km/h la dirección vibra, lo más probable es que tengas un disco delantero deformado o alabeado. Por lo general, los discos se alabean cuando se sobrecalientan porque se les ha sometido a grandes esfuerzos de forma continuada.

Un ejemplo sería bajar un puesto practicando una conducción deportiva; o bien con una caravana detrás… Para evitar alabeos en los discos, lo ideal es no detener el coche hasta que los frenos se hayan refrigerado -puedes hacerlo rodando a ritmo tranquilo y sin exigir a los frenos durante unos minutos-.

2.- Neumáticos desequilibrados

Los neumáticos de los coches tienen que estar equilibrados para que todas las partes de la rueda pesen lo mismo y no se generen vibraciones al rodar. Cuando una rueda no está equilibrada -puede ser por una deformación en la llanta, porque un bordillazo haya dañado los contrapesos…-, percibirás vibraciones en el volante que irán a más a medida que aumente la velocidad. Para solucionarlo, deberás ir a un taller de neumáticos para que coloque en la rueda unos contrapesos y elimine las vibraciones.

3.- Neumáticos deformados

neumaticos

Si se produce un desgaste irregular de los neumáticos o les ha salido un huevo en el lateral se pueden percibir vibraciones al rodar deprisa. Se aprecia sobre todo si el neumático afectado está en el eje delantero.

4.- Holguras en la dirección

Suele darse por holguras en las rótulas, que son los puntos de unión entre las barras de la dirección y de la suspensión. Son elementos que están sometidos a un gran esfuerzo, ya que permiten que la suspensión se mueva hacia arriba y hacia abajo y son las encargadas de girar las ruedas. Por lo general, cuando una rótula está dañada, se generan vibraciones al circular por asfaltos en mal estado o bien al frenar, cuando las ruedas deben soportar todo el peso del coche.

5.- Amortiguador dañado

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Si un amortiguador esta dañado bien porque tenga muchos kilómetros o porque esté ‘reventado’, rebotará demasiado al superar irregularidades -sobre todo si está en el eje delantero- y generará vibraciones y hasta crujidos en la dirección. Para evitarlo, lo ideal es comprobar el estado de los amortiguadores a partir de los 60.000 kilómetros y no esperar nunca más de 80.000 km para sustituirlos.