Posiblemente ya lo sepas o los cumplas. Si no, seguro que si los interiorizas podrás tener una conducción más segura en situación crítica de frío, nieve, hielo o viento. Lo primero es ir equipado de manera correcta si vas a circular por zonas de riesgo. El neumático de invierno debería ser tu principal aliado con temperaturas por debajo de 7 grados. Si no, el neumático “todo tiempo” es un perfecto ángel de la guardia con la ventaja de que no lo tienes que montar y desmontar como el neumático de invierno. Y si no, lleva las siempre socorridas cadenas. Pero ya incidiendo en la pura conducción, allá te van los consejos de los expertos de otras latitudes que conviven más y mejor con estos fenómenos invernales.

Adapta la velocidad… y olvídate de las «prisas legales»
Sobre nieve o hielo, el límite real lo marca la adherencia o el estado de la vía, no la señal de tráfico puntual o el límite genérico. Deja una distancia de seguridad 3–4 veces mayor que en seco.
Aceleración, frenada y volante: todo suave y progresivo
Evita cualquier maniobra brusca: acelerar fuerte, frenar de golpe o girar el volante rápido. En baja adherencia, eso genera una pérdida inmediata de control. Arranca siempre con una marcha larga si el coche lo permite (segunda en manual, modo invierno en algunos automáticos). En curvas, frena antes y de manera progresiva y entra con el coche ya estabilizado. Del mismo modo, al salir, suavidad y progresividad sobre el pedal del acelerador.
Qué hacer si el coche derrapa (subviraje y sobreviraje)
Subviraje (se va de morro): suelta suavemente el acelerador, no frenes fuerte, abre ligeramente la trayectoria si hay espacio y espera a que el eje delantero recupere agarre.
Sobreviraje (se va de atrás): suelta el acelerador con suavidad y mira hacia donde quieres ir; acompaña con el volante en esa dirección sin movimientos bruscos.
En ambos casos, la clave es no bloquear las ruedas.

Anticípate a placas de hielo y viento fuerte
Puentes, pasos elevados, sombras de árboles o zonas de río son focos típicos de hielo traicionero; reduce velocidad antes de entrar.
Con viento lateral fuerte, mantén una trazada más centrada en el carril y sujeta firmemente el volante, sobre todo al adelantar camiones o salir de túneles (donde el golpe de viento es súbito).
Desconfía de los tramos donde otros vehículos aparentan ir sin problemas: un turismo pesado con buen neumático invernal frena muy distinto a un coche ligero con gomas gastadas.
Visibilidad siempre óptima para adelantarte al peligro
Antes de iniciar la marcha quita toda la nieve y el hielo del coche: parabrisas, ventanillas, faros, techo y matrícula.
En condiciones de baja visibilidad, luces siempre activas para ver y que te vean, aunque ojo, las antiniebla solo cuando realmente toque (niebla densa, fuerte nevada, spray de agua intenso), apagándolas después para no deslumbrar.
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