Comprar una sillita infantil para el coche parece sencillo… hasta que te pones a buscar. Hay decenas de modelos, distintas normativas, sistemas de anclaje, edades, alturas y, para complicarlo más, no todas sirven para todos los coches. Sin embargo, elegir bien importa más que nunca: el año pasado, cinco menores fallecieron en carretera por no usar ningún sistema de retención.
Porque sí, los sistemas de seguridad en los automóviles son fundamentales, y una sillita salva vidas, pero solo si es la adecuada y se instala correctamente. Norauto ha recogido los puntos en los que fijarte para acertar a la primera.

1. Primera norma: silla infantil para el coche homologada (la antigua ya no vale)
Hoy en día, la referencia es la norma R-129 (i-Size), que es la que garantiza que la silla ha pasado pruebas más exigentes, incluidas colisiones laterales. La anterior normativa ECE R44/04 dejó de comercializarse en 2024, así que si ves una sillita con ese distintivo, descártala.
En la etiqueta deben aparecer, la norma superada, el rango de altura o peso recomendado, así como el país de homologación (por ejemplo, E4 para Holanda) y el número de serie. Es la forma más rápida de saber si el modelo es seguro antes de comprar.
2. Que se adapte al niño… hoy
Una sillita no vale para todas las edades. No se elige por años, sino por altura, y este dato está indicado en todas las homologaciones actuales. Un truco rápido para saber si toca cambiar: Si la cabeza sobresale del reposacabezas en su posición más alta, es momento de buscar otra.
3. A contramarcha, el máximo tiempo posible
Lo obligatorio en España son 15 meses en sentido contrario a la marcha. Pero lo recomendado es mantener esta posición hasta que el niño pase de 105 cm, lo que suele equivaler a unos 4 años. En caso de impacto frontal, viajar a contramarcha reduce de forma drástica las lesiones en cuello y columna.

4. ISOFIX: más seguro y con menos margen de error
Si el coche tiene ISOFIX, lo ideal es elegir una silla compatible con este sistema, porque va anclada directamente al chasis por lo que reduce problemas de instalación y no depende del ajuste del cinturón.
En algunos casos, para los grupos más pequeños se necesita una base ISOFIX adicional. ¿Tu coche no tiene anclajes? No pasa nada. Puedes usar una silla de cinturón, pero hay que seguir las instrucciones del fabricante al pie de la letra para no comprometer la seguridad.

5. Comodidad y materiales: importa más de lo que parece
El niño va a pasar horas ahí dentro. Así que conviene fijarse en detalles como el acolchado y la sujeción, la ventilación, que la funda lavable y que cuente con unos mecanismos de ajuste accesibles. Una silla cómoda también ayuda a que el niño viaje sin moverse o intentar soltarse.
6. ¿De segunda mano? Solo conociendo su historial
Si una silla ha sufrido un golpe, aunque sea leve, puede haber perdido eficacia, y eso no siempre se ve desde fuera. Además, los materiales tienen una vida útil limitada de entre 6 y 10 años desde su fabricación, dependiendo del modelo.
7. La silla infantil para el coche tiene que encajar en el tuyo
Parece obvio, pero no todas caben en todos los vehículos. Modelos con plazas estrechas, asientos muy perfilados o poca profundidad pueden dar problemas. Lo ideal es probarla antes de comprarla. Muchas tiendas especializadas permiten hacerlo en el propio coche para evitar sorpresas.

8. A más fácil de usar más segura
Cuanto más sencillo sea instalarla, menos posibilidades habrá de cometer errores. Es buena señal si la silla incluye, indicadores de colocación correcta, arnés intuitivo, guías visibles e instrucciones claras. Los expertos coinciden: la mayoría de fallos se producen por instalaciones incorrectas, no por fallos de la silla.
9. Pregunta a quien ya la usa (o a alguien que realmente sepa)
A la hora de elegir una silla infantil para el coche, también hay que tener en cuenta que no todas las familias tienen las mismas necesidades. No es lo mismo viajar en un coche pequeño, usar la silla a diario, tener que montar dos sistemas de retención a la vez o convivir con un bebé y un hermano mayor en la misma fila. También influye el presupuesto disponible y el espacio interior del vehículo.
Por eso, pedir opinión a expertos o a familias que ya han probado ese modelo puede marcar la diferencia, porque la experiencia real ayuda a saber si una silla encaja en el día a día antes de comprarla.
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