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Stellantis no es el único afectado por la correa de distribución bañada en aceite

La correa de distribución bañada en aceite del motor Ford Ecoboost 1.0 está bajo investigación en Estados Unidos tras varias incidencias mecánicas.

El Ford 1.0 EcoBoost fue uno de los motores más influyentes de la última década. Compacto, turboalimentado y con cifras de consumo muy ajustadas para su potencia, marcó el camino de los actuales tres cilindros de gasolina. Sin embargo, con el paso del tiempo, también se ha visto envuelto en dudas sobre su fiabilidad. Ahora, el foco vuelve a ponerse sobre él tras conocerse que la NHTSA estadounidense ha abierto una investigación preliminar, según informa un medio internacional.

El origen del problema estaría, una vez más, en una solución técnica que en su día parecía ideal: la correa de distribución bañada en aceite.

Qué está investigando la NHTSA

La investigación se centra en varias decenas de quejas de conductores de Ford Fiesta y Ford Focus equipados con el motor 1.0 EcoBoost fabricados entre mediados de la pasada década. Los afectados describen paradas repentinas del motor, en algunos casos precedidas por un aviso de baja presión de aceite en el cuadro de instrumentos.

Según los primeros análisis de la Oficina de Investigación de Defectos (ODI), el origen podría estar en el desgaste prematuro de la correa, cuyos restos acabarían circulando por el aceite del motor. Estos fragmentos podrían llegar a obstruir el filtro de la bomba de aceite, provocando una pérdida súbita de lubricación y, en el peor de los casos, daños graves en el motor.

La correa de distribución «humeda»: una buena idea… sobre el papel

El 1.0 EcoBoost apostó desde su lanzamiento por una correa de distribución sumergida en aceite, una solución que también adoptaron otros fabricantes europeos en la misma época. Sobre el papel, la correa de distribución bañada en aceite ofrecía ventajas claras frente a los sistemas tradicionales. Al trabajar permanentemente lubricada, reducía la fricción interna del motor, lo que ayudaba a contener el consumo de combustible y las emisiones contaminantes.

También permitía un funcionamiento más suave y silencioso, al tiempo que hacía posible espaciar notablemente los intervalos de mantenimiento, con sustituciones previstas a muy largo plazo y, en teoría, unos costes de uso más bajos para el propietario.

En el caso de Ford, el intervalo oficial de sustitución llegó a situarse en 10 años o hasta 240.000 km, cifras muy atractivas frente a los motores con correa seca tradicional.

El problema es que, con el paso de los kilómetros y dependiendo del mantenimiento, el material de la correa puede degradarse, algo que acaba teniendo consecuencias mucho más serias que una simple rotura convencional.

Un problema que recuerda a otros motores conocidos

Aunque el desarrollo del 1.0 EcoBoost no tiene relación directa con otras mecánicas, el planteamiento técnico recuerda inevitablemente a lo ocurrido con otros tres cilindros de gasolina que han utilizado sistemas similares. En todos los casos, el denominador común es el mismo: residuos de goma circulando por el sistema de lubricación.

Eso sí, según apuntan los expertos citados por el medio internacional, la incidencia en el motor de Ford no parece tan elevada ni ha derivado en problemas de seguridad adicionales, como pérdida de asistencia de frenos.

Cambio de correa de distribución

¿Puede afectar esto a Europa?

Por ahora, la investigación se limita a Norteamérica y se encuentra en una fase preliminar. Además, Ford abandonó la correa principal bañada en aceite en torno a 2019, pasando a una distribución por cadena en versiones posteriores del 1.0 EcoBoost. Eso sí, algunas variantes mantienen todavía una correa húmeda secundaria para accionar la bomba de aceite, lo que no elimina por completo el riesgo.

A diferencia de otros casos conocidos, Ford no ha lanzado campañas masivas de llamada a revisión en Europa por este motivo. En el marco normativo europeo, una avería mecánica sin consecuencias directas para la seguridad activa no suele considerarse motivo suficiente para una acción obligatoria.

Qué deben tener en cuenta los propietarios

Más allá de la investigación en curso, este episodio vuelve a subrayar la importancia de un mantenimiento especialmente cuidadoso en este tipo de motores. Respetar los intervalos de revisión recomendados por el fabricante resulta clave, al igual que utilizar siempre el aceite con la especificación correcta.

Del mismo modo, conviene no restar importancia a posibles avisos de baja presión de aceite en el cuadro de instrumentos y, en el caso de mecánicas con correa de distribución bañada en aceite, valorar intervalos de control más cortos para anticiparse a un desgaste prematuro.El 1.0 EcoBoost sigue siendo un motor muy extendido en el parque móvil europeo, y no todos los usuarios sufrirán problemas. Pero la experiencia demuestra que, en estas mecánicas, la prevención es clave para evitar averías costosas.

 

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