Aunque las ventas de eléctricos crecen, la realidad es que 1 de cada 4 coches en España todavía no tiene etiqueta medioambiental, mientras que los etiqueta CERO representan el 2,6% de los turismos.
En caso de que la Comunidad de Madrid imponga restricciones a la movilidad a los vehículos con etiqueta B, como hará Barcelona en 2028, uno de cada cuatro coches se verían afectados.