Ojo a los golpes tontos y su coste final

Un golpe tonto en un coche moderno te cuesta miles de euros. Te lo demostramos

Los coches de hoy frenan, vigilan, te avisan del ángulo muerto... pero esa misma tecnología está disparando las reparaciones y, de rebote, el seguro.

Un estudio del ADAC (el mayor club automovilístico alemán) pone cifras a algo que muchos conductores ya sospechan: un parabrisas o un paragolpes ya no son «solo cristal o plástico», sino el soporte de cámaras, radares y faros carísimos que obligan a calibraciones y sustituciones completas.

Ojo a los golpes tontos y su coste final
Ojo a los golpes tontos y su coste final

La complejidad tecnológica dispara el coste

Imagina que cuando vuelves al parking de ese centro comercial en el que has pasado la tarde de un sábado, te encuentras tu coche con un ligero golpe. Nada dramático: un roce en el paragolpes trasero y un piloto roto. Hace unos años habría sido un parte rápido o, como mucho, una visita al taller con presupuesto asumible para ti o para tu aseguradora. Hoy, en cambio, la conversación cuando llegas a ese punto donde lo vas a arreglar suele empezar igual: «no parece gran cosa, pero hay que desmontar, verificar sensores… y calibrar». Y la cifra final se parece poco a la de la época en la que un paragolpes era, literalmente, un paragolpes.

El ADAC alemán ha querido poner orden en esta sensación generalizada con un análisis de tres daños cotidianos (parabrisas, golpe frontal con cambio de faro y paragolpes, y golpe trasero con cambio de paragolpes). Su conclusión es clara: la inflación y la mano de obra influyen, sí, pero el gran multiplicador del coste es la complejidad tecnológica. El coche moderno ha convertido piezas antes «simples» en soportes de sistemas avanzados: cámaras para mantener el carril, sensores de lluvia/luz, radares de ángulo muerto, e incluso iluminación matricial o láser.

El ejemplo más gráfico es el parabrisas. En muchos modelos, detrás del cristal vive el «ojo» del coche: la cámara que interpreta carriles, señales, gestiona luces largas automáticas… Cambiar el cristal implica desmontar y recalibrar, y esa recalibración puede costar cientos de euros por sí sola. Y ya imagínate que tu coche lleva head-up display… Traducido: ya no pagas solo cristal y mano de obra, pagas también «ponerle la vista en su sitio» al coche. En un coche con todas estas ayudas recalibrables, la broma se te puede poner hasta en 2.500 euros.

Lo que antes eran reparaciones sencillas, hoy se han complicado por la tecnología embarcada
Lo que antes eran reparaciones sencillas, hoy se han complicado por la tecnología embarcada

Segunda simulación de golpe “tonto”, en el frontal, con cambio de paragolpes y faro. El ADAC detecta que, cuando un golpe obliga a sustituir un faro moderno, la factura se dispara. No es solo el faro: es el faro LED matricial, con electrónica asociada y, en ocasiones, procedimientos de programación, o el paragolpes con rádar frontal incorporado… Resultado: un impacto relativamente menor puede acabar hasta en 7.000 euros con una facilidad inquietante.

Y luego está el golpe en la parte trasera: el terreno donde un golpe de aparcamiento solía ser «chapa y pintura». Ahora, muchos coches esconden tras el paragolpes los radares del ángulo muerto y otros ADAS de última generación. Algunos fabricantes recomiendan sustituir sensores ante ciertos contactos o daños leves, y además aparecen decisiones de diseño que encarecen la reparación: paragolpes que llegan imprimados pero se reemplazan completos, o restricciones para repintar en zonas donde la pintura podría afectar al radar. El efecto dominó es evidente: más piezas, más horas, más calibraciones… Hasta 3.500 euros puede costar la broma en coches con esa carga tecnológica invisible al ojo.

Esto conecta con una consecuencia que también notan los conductores: el encarecimiento del seguro. Es una cadena: si reparar cuesta más, las aseguradoras ajustan tarifas al alza, y el «coste de tener coche» sube, aunque el incremento de elementos de seguridad debería traducirse en menor riesgo de accidentes, con lo que las reparaciones deberían ser menores en número. Pero no, el grueso del precio de la póliza se lo lleva el valor del coche con todos los extras que incluye.

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