Más de 3.140 millones de viajes se realizan cada año en nuestro país en autobús, el medio de transporte que llega hasta todas las localidades de más de 50 habitantes. Este año se renueva el Verano Joven que te permitirá viajar con un descuento del 90 por ciento. Hablamos con Rafael Barbadillo, presidente de la patronal de las empresas de autobuses, CONFEBUS, sobre el transporte por carretera.
¿Cómo ha evolucionado el transporte por carretera en los últimos años?
Ha evolucionado muchísimo. Los vehículos de hoy en día son mucho más confortables, fiables y seguros. Y son mucho más eficientes desde el punto de vista energético y medioambiental. Además, desde el punto de vista de la conectividad. Hoy en día con el teléfono móvil tienes información de absolutamente todos los servicios del autobús, de las líneas, puedes comprar el billete, conectar con los sistemas de entretenimiento a bordo…
Pero no solamente son las líneas de autobuses. Formamos parte de la principal industria del país, el turismo. Montando servicios ad hoc para hacer el desembarque de cruceros en los puertos o circuitos, también el turismo de incentivos y congresos, hasta las bodas… Es un transporte mucho más cercano y amistoso, ligado al ocio pero también el uso diario del autobús.
Llegáis donde no llega el tren…
Llegamos donde no llega ningún otro modo de transporte. Cubrimos la totalidad del territorio nacional. No hay ninguna población de menos de 50 habitantes que no esté cubierto por una línea de autobuses. También está muy vinculado al territorio. Además, muchas veces la gente dice voy a coger la marca del autobús.
¿Cómo os favorece la renovación de los descuentos del Verano Joven?
La renovación de esta medida es muy positiva y el Verano Joven esperamos que tenga igual éxito que el año pasado. La iniciativa, destinada a los jóvenes de 18 a 30 años, estará en marcha del 1 de julio al 30 de septiembre y conlleva un descuento de los billetes del 90 por ciento.
Un ejemplo, Madrid-Málaga. El billete ordinario cuesta 18 €. Por 1,8 euros te vas a Málaga. Es decir, el precio de una cerveza. Esto permitió que prácticamente 2 millones de jóvenes se movieran el año pasado en autobús. Esto funciona también para el ferrocarril, pero solo en autobús 2 millones de jóvenes disfrutaron del Verano Joven.
El Verano Joven permitió que más de 2 millones de jóvenes se movieran el año pasado en autobús
¿Estos descuentos, unidos a los de algunas CCAA, hacen que vosotros tengáis muchísimos más viajeros?
El Verano Joven se ha unido a la bonificación en el precio del transporte público, una medida por la que el Estado ponía el 30 por ciento del descuento, siempre y cuando la Comunidad Autónoma o el Ayuntamiento llegara al 20 por ciento, de forma que se llegaría a un descuento total del 50 por ciento. Algunas comunidades autónomas o ayuntamientos han ido a más; en el caso de Madrid, por ejemplo, el descuento del 60 existe porque decidió poner lo mismo que el Estado. Y está funcionando muy bien.

Esta medida ha impactado muchísimo en la demanda. Se ha estimulado de forma considerable desde que la medida entró en vigor, a finales de 2022. El 2023 ha sido el primer año completo y ahora en el 24, seguimos disfrutando de ella.
Esto está provocando un trasvase del uso hacia un trasvase modal. Gente que está dejando el coche para ir en transporte público en sus desplazamientos diarios y que está funcionando de forma muy positiva. Las cifras del sector en cuanto a demanda superan las cifras de 2019. Superamos niveles de prepandemia y este año vamos a superar el 2023 que fue de récord.
El problema es qué va a pasar en el 2025, pero entendemos que esta medida debe mantenerse. Tiene efectos muy positivos, indirectos, aparte de en el bolsillo de la gente como reducir la congestión de las infraestructuras y las emisiones de CO2.
Ninguna población de menos de 50 habitantes que no esté cubierta por una línea de autobuses.
Permite poder viajar de forma más económica…
Realmente la motivación de la medida fue la guerra de Ucrania, cuando se empieza a disparar el precio de la energía, el IPC, los alimentos… El Gobierno, entre las medidas que adoptó, fue la de reducir el precio del transporte público para ayudar a las familias. Pero es que, aparte de haber ayuda a las familias, tienen una serie de efectos muy positivos, y por eso la medida se prolonga.
¿Cómo se están transformando los autobuses respecto a los nuevos combustibles?
Lo primero que debemos tener en cuenta es que sólo por utilizar el transporte público, estás contribuyendo a reducir las emisiones de CO2. Porque en autobús, el número de emisiones por viajero transportado se reduce de forma considerable si lo comparas con otros modos de transporte. Aun así, el sector está haciendo grandes esfuerzos hacia la descarbonización.

Lo que ocurre es que la tecnología que hay hoy en día vale para determinados usos. Se habla mucho de la electrificación de las flotas, estamos electrificando allá donde se puede, en entornos urbanos. No hay tecnología más allá del entorno urbano. Vemos cómo en las ciudades, poco a poco hay cada vez más vehículos eléctricos hasta llegar al 100%. Los fondos del plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia han incentivado esto pero seguimos precisando ayudas.
Un vehículo eléctrico cuesta el doble que uno de gasóleo, pero hay más. Es decir, hay que poner toda la infraestructura de la empresa para dar soporte a ese vehículo. Tienes que montar toda la infraestructura de recarga. Y no son cargadores normales, son súpercargadores, de al menos 150 kWh. Los talleres cambian, ya se trabaja con electricista y en alta tensión, hay que formar a los conductores… Es decir, es un reto muy importante.
Si nos salimos del entorno urbano, cercanías de grandes ciudades, el eléctrico empieza a fallar. No hay autonomías suficientes.
El gas es una tecnología que está ahí, que ya se viene utilizando mucho por el sector. Ahora vamos a pasar al biogás, el biometano, que es algo que debería de contemplarse por parte del Gobierno. Pero el Gobierno no quiere ni oír hablar de lo que no sea eléctrico. El hidrógeno, que es otra tecnología de la que se habla para la media y larga distancia, hoy por hoy, todavía no está disponible. Pero tiene un coste. Si te estoy hablando de que la electricidad es el doble, el hidrógeno es el triple. El combustible es muy caro, todavía no es rentable. Tiene que ser mucho más escalable.
Y luego estarían los combustibles renovables, los combustibles sintéticos que ofrecen las energéticas. Es una tecnología con la que no haría falta cambiar los vehículos. Y son combustibles en los que el CO2 que emiten en la combustión, es captado en la generación de ese combustible.
Útiles en grandes distancias…
Una tecnología de transición. Necesitamos que esto sea tenido en cuenta por el Gobierno y que lo incentive fiscalmente, porque es un combustible más caro. No haría falta cambiar las rutas. No podemos desechar ninguna tecnología ahora, porque cada tecnología tiene su uso. El eléctrico no es discutible en entorno urbano y fuera de ahí, en las cercanías, el gas o biometano que están ahí. Y España además tiene una oportunidad con las renovables.
¿Qué más retos tiene el transporte de viajeros por carreteras?
Aparte de la descarbonización, la digitalización, otra parte muy importante que el sector va a tener o tiene que afrontar o desarrollar todavía muchísimo más.
Un tema que puede ser el freno al crecimiento de la actividad hoy, la falta de conductores. Tenemos un problema serio. Estamos sin conductores suficientes. Si se habla de que tenemos que incrementar el uso de transporte público en un 60 por ciento, va a suponer que tengamos que aumentar un tercio la flota. Necesitamos nuevos profesionales de la conducción. O formar gente aquí o traerlos de fuera. Hay mucha carga burocrática. Las administraciones saben perfectamente dónde están los cuellos de botella. Por un lado, los canjes de permiso de conducir. La DGT tendrá que dotar de más medios para que esto se agilice. Y luego, si son personas de terceros países también permisos de residencia, de trabajo… Hay que agilizarlo.
Si son gente que formamos aquí en España, jóvenes que hagan la FP de conductor que salgan con todas las licencias. Ahora solamente se sale con la formación y el certificado de aptitud profesional que es el CAP, una licencia obligatoria europea, no sale con carné de conducir. Luego tienen que ir a autoescuela.
¿Ha afectado mucho al uso del autobús la llegada del tren en determinadas zonas?
Sí, en aquellos servicios coincidentes especialmente con la alta velocidad, sí que se han visto afectadas. Sobre todo, desde que bajaron precios de las tarifas de los AVE, que luego se ha visto agravada también con la entrada de dos operadores más. Y ahí sí que el precio está impactando en la demanda del autobús. Nosotros somos el más económico. Y si ellos se meten en tu nicho de mercado por precio, pues el producto de ellos es mucho mejor por tiempo. Nosotros no tenemos nada que hacer.
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