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Prueba del Alpine A110 S 2022

27 Prueba del Alpine A110 S 2022
Prueba Alpine A110 S
Eduardo Alonso
Eduardo Alonso
Si el Alpine A110 es un automóvil ya de por sí especial, en su versión deportiva 'S' es uno de esos coches de los que nunca te querrías bajar.

Puede que conozcas en mayor o menor medida la historia de Alpine, pero también es posible que, hasta hace no mucho, Alpine te sonara un poco a chino, o quizá que sólo lo asociaras a algo deportivo dentro de Renault. Sin embargo, en la época reciente ha ganado mucha notoriedad a raíz de que Fernando Alonso compite en la F1 con un Alpine. No obstante, el proceso de resurrección de la marca francesa comenzó algunos años atrás, materializándose con el lanzamiento del A110 en 2017, una reedición moderna del A110 original (1961-1978).

Ahora, Alpine nos ha invitado al circuito francés de Paul Ricard para probar el reestilizado A110, concretamente su versión más deportiva A110 S, que aparentemente cambia poco pero que esconde interesantes novedades en el interior y, sobre todo, en su motor, transmisión y en la puesta a punto de su chasis.

Por cierto, ¿qué tiene de especial esta versión ‘S’? Pues, por ejemplo, que lleva una suspensión más dura, neumáticos más anchos, o la posibilidad de añadir un nuevo kit aerodinámico de fibra de carbono (5.659 euros) compuesto por un alerón, un faldón delantero y una cubierta adicional en los bajos de la parte frontal. Esta unidad lo equipa y le queda ‘de diez’.

Y es la suspensión (siempre con amortiguadores fijos no adaptativos) lo que convierte a esta versión del A110 en ‘la buena’, puesto que si bien la de cualquier A110 es efectiva en conducción deportiva, es la del ‘S’ la verdaderamente efectiva a la hora de neutralizar los bamboleos de la carrocería cuando te acercas a los límites, proporcionando mejor tacto en el eje delantero y mayor aplomo.

Alpine A110 S

En cualquier caso, el A110 sigue siendo un deportivo de motor central embutido en una compacta carrocería de 4,18 m de largo, 1,80 m de ancho y 1,25 m de alto. Y, para los que nos gustan los coches de diseño retro, es uno de los modelos más conseguidos, pues las reminiscencias a su antepasado están muy bien aplicadas, algo que se aprecia en los faros, en el nervio del capó, en la envolvente luna trasera, en la media cintura de los laterales o en los pilotos posteriores.

A pesar de ser tan bajito, no resulta nada incómodo acceder al habitáculo del Alpine A110, dejándote caer en un baquet Sabelt que te sujeta el cuerpo con firmeza pero que cuenta con suficiente acolchado para no ser torturador. Eso sí, es un baquet casi de competición, por lo que no ofrece regulación alguna más allá de la longitudinal. El respaldo no puede reclinarse y, si quieres modificar la altura, hay que desatornillarlo y atornillarlo en otra posición. Como en las carreras. La postura de conducción es fantástica, con las piernas estiradas, un pequeño volante que queda muy a mano y una buena visibilidad. Vas sentado casi en el suelo, lo adecuado para un deportivo.

No hay apenas huecos portaobjetos, pero sí una útil bolsa entre los dos respaldos para dejar el teléfono, la cartera, las llaves… El espacio interior es bastante aceptable y la calidad de construcción raya a buen nivel, aunque emborrona un poco el resultado final el hecho de que haya determinados botones y mandos, así como la clásica llave-tarjeta, que procedan de algunos de los modelos de Renault más humildes, como el Clio. También destaca la instrumentación, configurable en tres vistas en función del programa de conducción elegido (Normal, Sport y Track) y que está repleta de información. La gran novedad de puertas adentro está en el sistema multimedia, que ahora ofrece un manejo más intuitivo y también una respuesta más rápida.

Alpine A110 asientos

Pero este coche está diseñado para ser conducido y disfrutar haciéndolo, así que cualquier defecto anterior en verdad pasa a un segundo plano. Pulso el botón de arranque y el propulsor 1.8 turbo se pone en marcha. Con este restyling ha visto incrementado su poderío, pasando de 292 a 300 CV de potencia y de 320 a 340 Nm de par. No es un aumento crucial, pero se siente más vivo que antes gracias a la recalibrada transmisión automática de siete velocidades, que ahora efectúa cambios de marcha con mayor celeridad y acierto.

Corre mucho, no en vano acelera de 0 a 100 km/h en 4,2 segundos, y la respuesta mecánica es contundente a medio régimen y explosiva en el tramo final, entre 5.000 y 6.500 rpm. Todo acompañado de una tosca y estimulante banda sonora. Sin embargo, es cuando coges algunas curvas cuando salen a la luz las mayores virtudes del Alpine.

Este A110 S sólo registra 1.109 kg sobre la báscula, lo que son 256 kg menos de lo que pesa un Porsche 718 Cayman PDK, que es también un deportivo compacto de motor central y 300 CV. Eso se traduce en una agilidad maravillosa, cambiando de trayectoria con inmediatez y respondiendo al instante a las órdenes que le transmites a través del volante, en el que enseguida aprecias la rapidez y precisión de la dirección, pero también una excesiva asistencia para tratarse de un deportivo. Si fuese un poquito menos blanda, ganaría mucho.

Aparte, que el motor vaya colocado justo tras los asientos habilita un ecuánime reparto de pesos que beneficia la manejabilidad del coche. Mención aparte merece el exquisito tacto del freno, con un pedal notablemente duro que facilita su ponderación en conducción deportiva, en la que lo correcto es efectuar frenadas regresivas, es decir, frenar muy fuerte de golpe para ir ‘aliviando’ la presión sobre el pedal progresivamente.

Alpine A110 pantalla

El circuito francés de Paul Ricard es rápido y exigente, sin embargo, tardas muy pocos minutos en sentirte plenamente a gusto y confiado con el Alpine. Sólo has de tener un poco de cuidado en las frenadas fuertes, en las que el morro llega a hundirse tanto que descarga mucho peso de la parte trasera y, en consecuencia, el eje posterior se descoloca con facilidad.

Sin embargo, ese deslizamiento es sencillo y divertido contrarrestar aplicando contravolante. Para ello, previamente has debido conectar el modo Track, que es en el que las cosas se ponen serias de verdad. El control de estabilidad se vuelve muy permisivo y la caja de cambio pasa a manejarse de forma manual mediante las levas del volante. Y, para facilitarte la vida, un pitido te indica cuándo llega el momento óptimo para subir de marcha en fases de aceleración, mientras que en las frenadas permite ademas reducciones muy agresivas.

Todo ello ayuda a que la conducción sea muy involucrativa y, aunque esta caja no es tan suave como la del Porsche 718, es muy apropiada para un coche en el que las sensaciones son la prioridad.

La gente de Alpine está siendo muy permisiva, así que sigo dando vueltas a la pista. Cada vez noto más confianza, y eso que según vas acercándote a los límites del coche, se va moviendo más. Es claramente más delicado de conducir que el 718 Cayman. También más rudo, y menos refinado. Sin embargo, todo eso le obsequia con algunos matices que le convierten en un deportivo más divertido.

No es un coche para derrapar (ningún coche de motor central lo es), pero lo hace si quieres. Sin embargo, la forma de sacarle el máximo partido y de disfrutarlo es llevándolo por su sitio, aprovechando su ligereza, su incisividad a la entrada de las curvas (entra directísimo) y la motricidad de su eje trasero, que no necesita autoblocante para adherirse bien al asfalto, algo a lo que sin duda colaboran los neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2 opcionales (770 euros). 

Alpine A110 circuito
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Muchas mejoras que Alpine ha efectuado sobre el A110 no se ven, pero son palpables. Ha mejorado en lo que a conducción deportiva se refiere. Quizá en las vueltas que he dado a Paul Ricard no me he llegado a sentir tan-tan-tan compenetrado con él como con el Porsche 718 Cayman, pero este A110 S es un coche con el que te notas plenamente conectado desde el primer momento. No cambia nada en uso cotidiano, aunque tampoco le hacía falta, pues no es una ‘tabla’ en cuanto a dureza de suspensión, es relativamente práctico con sus dos maleteros, y su motor no es un gran ‘bebedor’ siempre y cuando no corras, pues es fácil registrar consumos medios inferiores a 8,0 litros/100 km.

El Alpine A110 normal ya ‘mola’, pero es este A110 S el que marca la diferencia. Ofrece una conducción cautivadora, va por donde quieres, es más efectivo y presenta esa cualidad que te permite disfrutarlo sin necesidad de ir ‘a fuego’. Y su precio, de 74.800 euros, no es desorbitado en relación a todo lo que ofrece. No tiene rival directo, si acaso, un Porsche 718 Cayman T PDK, que sale por 81.149 euros, podría ser algo más o menos equivalente. El alemán también es un deportivo muy gratificante de conducir y más perfecto en la ejecución, pero el A110 resulta más especial. Ojalá hubiese más coches así…

Qué lleva de serie el Alpine A110 S

Doble airbag delantero, climatizador, faros led, pilotos traseros led, control de crucero, levas del cambio en el volante, llave manos libres, asientos de tipo baquet Sabelt, luces y limpiaparabrisas automáticos, escape deportivo, pantalla táctil de 7″ con compatibilidad para Apple CarPlay y Android Auto, navegador, Bluetooth, equipo de sonido Focal, llantas de 18″…

Cómo es el resto de la gama Alpine A110

Esta versión S es la mejor en la gama A110 desde el punto de vista deportivo. Sin embargo, existen otras dos variantes que también tienen su atractivo.

Por un lado, a un precio sensiblemente menor (72.500 euros), el Alpine A110 GT ofrece una propuesta un poco más conservadora y notablemente más confortable, donde la principal diferencia se haya en los asientos. El GT prescinde de los baquets y en su lugar presenta unos asientos deportivos más cómodos y que disponen de las regulaciones tradicionales. Además, lo complementa con una suspensión menos rígida, aunque del A110 S mantiene los 300 CV y los frenos con discos de 320 mm.

Alpine A110 GT

Por otro, el A110 ‘a secas’ es la variante más económica (62.200 euros), estando su principal particularidad en que su potencia es menor (252 CV), razón por la cual precisa de 4,5 segundos para pasar de 0 a 100 km/h (0,3 seg. más que los GT y S). Además, tiene unos frenos un poco más pequeños (de 296 mm) y un equipamiento más modesto.

El veredicto de Autofácil

El Alpine A110 S es un coche para disfrutar. No hay cabida para otra cosa que no sea disfrutar al volante, pues es ligero, ágil, rápido y muy divertido de conducir. Sin embargo, eso no quita que sea un automóvil perfectamente utilizable a diario, donde ofrece un razonable confort, dos maleteros y un consumo contenido que, en uso normal, puede llegar a quedarse por debajo de los 8,0 litros/100 km. Asimismo, luce un diseño retro indudablemente atractivo. Actualmente, no existe un rival equivalente en el mercado; lo más parecido al Alpine A110 fue el Alfa 4C que se comercializó entre 2013 y 2019.

Alpine A110 S: ficha técnica

  • Motor: 1.8 turbo, 4 cilindros en línea
  • Potencia: 300 CV a 6.300 rpm
  • Par: 340 Nm de 2.400 a 6.000 rpm
  • Tracción: Trasera
  • Cambio: Automático de siete velocidades
  • Velocidad: 260 km/h
  • 0 a 100 km/h: 4,2 segundos
  • Consumo: 6,9 L/100 km
  • Emisiones: 157 g/km de CO2

 

Alpine A110