Autocharge Repsol

Autocharge… o como iniciar una carga rápida en 5 segundos

Disponible ya en más de 1.100 puntos de carga rápida de Repsol y en casi todos los coches eléctricos, Autocharge reduce el proceso de iniciar una carga rápida al mero gesto de insertar el conector.

Aunque los vehículos eléctricos cuentan con infinidad de ventajas, todavía existen aspectos en los que se sitúan por detrás de sus homólogos “convencionales” (si es que aún tiene sentido conferirles tal título) de combustión. El más evidente es el tiempo invertido en reponer la energía que almacenan en su acumulador —electroquímico en el caso de un eléctrico y meramente químico en el de un depósito de combustible—, que sigue siendo superior. No tanto como aseguran algunos detractores del vehículo eléctrico, que parecen creerse capaces de realizar un repostaje completo —pago incluido— en apenas dos minutos, pero superior al fin y al cabo. Podría argumentarse que cargar tan deprisa como se reposta no es realmente necesario, pero el mercado es cruel y soberano, y parece gritarnos continuamente que quiere recargas eléctricas aún más rápidas. 

Por otro lado, los detractores —y, qué demonios, también los propios usuarios, incluidos los más acérrimos— protestan con frecuencia por el gran número de MSP (proveedores de servicios de movilidad) y aplicaciones necesarias para acceder a todas las redes de recarga, que no paran de crecer. 

Reducir el tiempo que se invierte en un cargador rápido es un problema “poliédrico”, con varias superficies atacables, como si se tratara de una fortaleza medieval. Incrementar la potencia media de carga es, obviamente, la vía más evidente, pero “reducir la fricción” del proceso resulta una de las más sencillas y rentables: tecnologías que permitan que usar un cargador rápido sea tan fácil como enchufar en casa. 

Autocharge,una función posible gracias a los requisitos de comunicación recogidos en el protocolo ISO 15118 que regula la carga rápida de los eléctricos, es uno de esos “lubricantes”. Sería como un “reconocimiento de matrícula para cargadores” y funciona exactamente así. Registras tu coche en una red de carga rápida y, a partir de ese momento, basta enchufar para que, en apenas cinco segundos, la carga se autorice y comience el proceso, con altísima fiabilidad y total sencillez. 

Autocharge

La trastienda de la magia  

Ya lo decía Asimov: cualquier tecnología lo bastante avanzada es indistinguible de la magia. En este caso, con la ayuda del departamento de back end de Repsol, y aprovechando que acaban de poner en servicio este sistema en más de 1.100 puntos de carga rápida, hemos experimentado Autocharge para ver qué hay bajo la manga del ilusionista.

En esta ocasión —sin motivo especial— hemos usado un Peugeot E-408. Conviene señalar, no obstante, que el coche puede ser una barrera para Autocharge: existe al menos una plataforma, la MEB de Volkswagen (de la que derivan modelos como el Cupra Born, el VW ID, el Audi Q1 o el Skoda Enyaq), que incorpora una peculiaridad técnica que impide su funcionamiento. Sin embargo, en cuanto introduzcas tu modelo de eléctrico en Waylet —la app que da acceso a la red de carga de Repsol y a otros muchos puntos interoperados con otros proveedores—, la propia aplicación te indicará si tu coche es compatible, algo que ocurre en el 90 % de los casos. 

El proceso en sí es sorprendentemente sencillo. Todo coche eléctrico incorpora un “cargador embarcado” y, para iniciar una carga rápida en corriente continua, este debe dialogar con el cargador “madre” —el externo, que proporciona la corriente en DC— mediante un sistema de transmisión de datos llamado PLC y un lenguaje denominado OCPP. Al inicio de esa comunicación, el cargador embarcado del coche transmite su MAC o Dirección Física: una cadena de 12 caracteres hexadecimales que funciona como su DNI. En el caso de nuestro Peugeot, y gracias al equipo de Repsol, sabemos que su cargador responde al identificador A4:XX:XX:XX:44:E4.

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Al conectar la manguera, y tras haber activado Autocharge en Waylet para este coche, el cargador madre envía esa MAC a Repsol, que la cruza con una “lista blanca” y responde que dicho identificador tiene un medio de pago asociado, iniciando así la carga. En nuestras pruebas, esta verificación apenas tardó cinco segundos. Y ahí acaba la complejidad. A partir de ese momento, el Open Charge Point Protocol sigue comunicándose con el coche, pero nosotros ya podemos estar en la tienda de la estación de servicio, hojeando revistas, pidiendo un café o comprando una barra de pan en Repsol: una de las mayores panaderías de España. 

Y, por supuesto, Autocharge no es exclusivo de Repsol. Muchos otros proveedores de carga rápida ofrecen esta función, que supone una ventaja enorme: no necesitas sacar el móvil, ni tener conexión a internet, ni identificar en qué cargador estás. 

Tan solo conviene aclarar que Autocharge no es Plug&Charge, un sistema que si esta explícitamente implementado en ISO 15118 y que lleva la experiencia un paso más allá, gestionando el pago con una capa criptográfica de seguridad. Sin embargo, Autocharge tiene un superpoder: está disponible en (casi) todos los coches y es tan fácil de usar como darle a un botón en Waylet. Si realizas cargas rápidas, te animamos a probarlo: un poco de magia no le amarga el día a nadie.

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