El Citroën C4 representa mucho a nivel comercial para Citroën en nuestro país: 46 por ciento de las ventas de la marca en nuestro mercado entre enero y noviembre, sumando la carrocería compacta y la C4X. Y este modelo, por si no lo sabes, se fabrica íntegramente y como modelo único en la planta de Stellantis en Madrid, en Villaverde.
Un año de moratoria, de momento, para el C4 made in Spain
Pero había negros nubarrones sobre el futuro industrial de esta planta española ya que es sabido desde hace tiempo que el futuro C4 cruzará el estrecho de Gibraltar para fabricarse en Marruecos. Pero la noticia, positiva para nuestra industria y mercado es que, según la información avanzada por medios franceses y confirmada por fuentes industriales españolas, el grupo Stellantis ha decidido extender la producción de la actual generación del C4 hasta 2029, un año más de lo inicialmente previsto.

La decisión no es menor. Lanzado en 2020 -en plena pandemia- y profundamente actualizado en 2024, el C4 de tercera generación —basado en la plataforma CMP— debía agotar su ciclo entre 2027 y 2028. La prórroga responde a un contexto mucho más amplio: el reajuste de los calendarios industriales de Stellantis, el retraso de la nueva plataforma STLA Small y, sobre todo, una realidad de mercado que ha obligado a moderar la velocidad de la electrificación total. En ese escenario, el C4 actual juega a favor de la marca por su enfoque multienergía, con versiones de gasolina, microhíbridas y 100% eléctricas que permiten adaptarse a la demanda real.
Para Villaverde, este año extra supone un respiro. No garantiza el futuro, pero sí aleja el precipicio inmediato. Desde la propia Stellantis se insiste en que la planta “tendrá futuro más allá del actual C4” y que se están estudiando “varios escenarios” industriales, aún sin concretar. Un mensaje que se repite desde hace meses y que mantiene en vilo a una factoría que, en la última década, ha hecho un profundo y constante ejercicio de transformación en costes, calidad y flexibilidad productiva.
El problema es que la prórroga no altera el destino del relevo generacional. La cuarta generación del Citroën C4 no se fabricará en España. Saldrá de la planta marroquí de Kenitra, uno de los grandes polos industriales emergentes del grupo, donde Stellantis ha invertido cientos de millones de euros para convertirla en un centro estratégico para el sur del Mediterráneo. Allí se producirá sobre la plataforma Smart Car, la misma base técnica que ha estrenado el nuevo C3 y que permitirá fuertes economías de escala.
Ese futuro C4 será, además, muy distinto al actual. Todo apunta a un posicionamiento claramente SUV, inspirado de forma directa en el prototipo Oli presentado en 2022, con un enfoque radical en costes, simplicidad y robustez. Citroën no oculta ya su intención de competir frontalmente con Dacia, asumiendo sin complejos un papel de marca de acceso dentro del ecosistema Stellantis. Un cambio profundo que explica, en parte, el traslado de la producción a un entorno industrial más competitivo en términos de costes laborales y fiscales.
En paralelo, el caso del C4 vuelve a poner sobre la mesa un debate recurrente en la automoción europea: la dificultad de las plantas del sur de Europa para competir con los nuevos polos industriales del norte de África. Marruecos ofrece a los fabricantes una combinación difícil de igualar —proximidad geográfica, incentivos fiscales y un ecosistema industrial cada vez más maduro— frente a fábricas históricas encajadas en entornos urbanos complejos, como Villaverde. De momento, hasta 2029 Madrid gana tiempo.
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