Iberdrola BB Pulse Porsche

Bienvenidos a NN.MM. : la carga ultrarrápida como jamás la has visto

Nadie quería darnos acceso total a las entrañas de un hub para poder explicarte cómo funcionan por dentro, pero entonces llegó Iberdrola | bp pulse: acompáñanos a las entrañas de la recarga ultrarrápida de vehículos eléctricos.

Si fueras gigante y tuvieras un compás también gigante, y dibujaras con él un círculo que abarcara la mayor parte de la ciudad de Madrid (desde Chamartín a Atocha y desde Moncloa a San Blas), acabarías de hacer un agujero en el techo de NN.MM., la abreviatura cariñosa con la que el Operador de Carga Iberdrola | bp pulse se refiere a su megahub de recarga ultrarrápida situado en el Parking Saba Metro Nuevos Ministerios y que es la recientemente inaugurada joya de su corona.

"; }

NN.MM. no es un hub: es un monstruo. Su ubicación es tan espectacular que comparte paredes con la tercera estación de tren más importante de España, que cuenta con tres líneas de Metro y siete de Cercanías, por las que pasa cada año un número de pasajeros equivalente a la población de España.

Su acometida eléctrica de 3,2 megavatios bastaría para iluminar una ciudad madrileña como Algete o San Martín de la Vega. En NN.MM., Iberdrola | bp pulse ha montado 22 puntos de carga, y técnicamente cada uno es capaz de suministrar hasta 360 kW de potencia a 1.000 voltios, cargando un Porsche Taycan del 10 % al 80 % en 18 minutos (y, si tarda “tanto”, es solo porque el coche limita la potencia de carga).

cargadores iberdrola BP Pulse

Aunque, para mí, lo más alucinante de NN.MM. es que, para que te lo enseñemos por dentro, Iberdrola | bp pulse nos ha dado las llaves… literalmente. Bueno, tal vez estoy exagerando. Ha habido requisitos de seguridad y confidencialidad, así como permisos y gestiones, pero os puedo prometer que no hay nada relevante que no vayáis a ver mientras repasamos el espectacular viaje de la electricidad, desde la Alta Tensión y hasta tu coche. ¡Comenzamos!

¡No pulses el botón rojo!

La historia siempre empieza igual: una distribuidora, tres cables y alta tensión. Los kilovoltios son la clave que permite que nuestro mundo funcione: si incrementas la tensión lo suficiente, la intensidad (y la sección de conductor) caerá lo bastante como para que 3,2 MW en trifásico puedan pasar por cables “casi flexibles” como los de la foto. Además de los elementos “activos”, una instalación eléctrica es una sucesión de protecciones, interruptores y seccionadores. El nivel de seguridad no es alto: es total.

Y no son interruptores de juguete como los del cuadro de tu casa. Aquí hay que “armar” resortes que se activan con pulsadores mecánicos y hacen el ruido de una catapulta medieval. Te diré dos cosas: cerrar un circuito de decenas de miles de voltios no es ninguna broma… y nunca pensé que me sentiría como Ellie Sattler en Jurassic Park, bombeando disyuntores industriales gigantes con un enorme “palancote”.

Parking cargadores Iberdrola

Domando al dragón

La alta tensión tiene sus ventajas, pero el trabajo “fino” suele hacerse en trifásico y a 400 voltios entre fases. Para eso, necesitamos un transformador por fase, como el transformador seco de 1,6 MW de la foto de la siguiente página.

Nota para los cazadores de selfies: lamer una “barra” con 230 V entre la fase “U” y el suelo o la barra del neutro que hay detrás en la foto no es nada recomendable sin verificar antes (con corte y puesta a tierra visibles) que no hay tensión (lo que ya hicimos antes, en el Cuarto General de Protección)… sobre todo, si esa barra puede conducir unos 2.300 amperios (como es el caso).

El problema de la baja tensión es que la sección de conductor se dispara, y por eso salen tantos cables verdes (nada menos que siete) de cada una de las fases de baja tensión del transformador. ¿Adónde irán?

3 Interruptor (encuadrar)

Lo que el señor ordene

Los cables verdes van a los armarios de rectificación ABB de la sala adyacente. Estos rectificadores tienen una misión crítica: tomar tensión alterna y convertirla en continua al nivel exigido por los coches que se cargan, y que comunican constantemente a la infraestructura mediante una cosa llamada OCPP.

En realidad, en la primera fase de carga, el coche demanda intensidades constantes y, después, hacia el 80 % de estado de carga, solicita limitación de tensión. En cualquier caso, el rectificador es esclavo del coche. Es, de hecho, su cargador y comunica y conecta directamente con la batería del vehículo.

Estos armarios realizan dos funciones principales: primero, convierten y elevan la tensión de entrada hasta valores adecuados para la batería del vehículo (hasta ~1.000 V). Después, mediante semiconductores de potencia que conmutan a alta frecuencia y filtros L-C, regulan y entregan la energía solicitada de forma estable y controlada. ¿A que es precioso?

Esto es largo y duro

Ahora ya solo hay que conectar la salida de cada uno de estos armarios rectificadores con cada uno de los dispensadores que hay en la “zona pública” del hub de carga. Aunque con algunos matices…

El primero, meramente técnico, es que cada armario tiene 175 kW, de manera que los tenemos interconectados para poder llegar a 360 kW en un punto de carga en particular.

El segundo es fabuloso. ¿Sabéis que una casa requiere muchos metros de cable para tener una buena instalación eléctrica? Pues aquí pasa algo parecido: NN.MM., nuestro querido hub, ha requerido 13 kilómetros de cables que no discurren por un “suelo técnico”, sino por una “planta técnica”. Efectivamente: debajo del hub de Iberdrola | bp pulse hay otro piso idéntico al superior (aunque no tan estético) por el que discurren la alimentación de todos los tótems de recarga, a razón de 2 cables por polo (positivo y negativo). Eso son 80 cables de la sección de un palo de escoba, conducidos por bandejas.

8 Cableado 1 Alternativa

Bonitos trastos… ¿y si salen ardiendo?

Que un coche eléctrico experimente un incendio durante la carga es posible. Pero, en NN.MM., que ese incendio se propague es inviable. Leedme bien: nunca en la historia de los hubs se ha llevado un trabajo de prevención tan exhaustivo. Los ingleses tienen una expresión preciosa para los excesos: overkill. Y en la Wikipedia, al buscar ese término, debería aparecer la protección contra incendios de NN.MM.

El número de contramedidas es tan extenso que es imposible enumerarlas sin emocionarse. Comencemos distinguiendo entre dos posibles tipos de incendios: privados y públicos, y abordando los de esta primera clase.

Por “incendio privado” entendemos aquel que se declara en los cuartos técnicos: Cuarto General de Protección o Cuarto de Rectificadores. Se trata de estancias en las que no hay gente, salvo la presencia puntual de personal técnico que sabe muy bien de qué va el tema. En esos cuartos, cualquier incendio se erradica de la manera más rápida y limpia del mundo: matándolo de hambre.

Más allá de la analogía florida, lo del hambre significa que un incendio activa el disparo de las bombonas Klents Neön IG-541 de mezcla de nitrógeno/argón/dióxido (52 %/40 %/8 %), que, comenzando por el suelo, generan una atmósfera más densa que desplaza al oxígeno del aire y extingue el incendio. Esta mezcla inerte no es conductora, ni tóxica, ni daña los equipos, aunque obviamente presenta riesgo de asfixia, de manera que su disparo también activa todas las alarmas para que los bomberos entren con equipos de respiración asistida.

Además, los cerramientos de todas estas instalaciones están construidos en bloques de hormigón refractario “180”, al igual que las puertas. Eso significa que, incluso si la extinción fallase, y con independencia de la virulencia del incendio, podrías coger una silla y sentarte durante al menos tres horas “a esperar” antes de poder notar, con el dorso de la mano, el calor del incendio que hay al otro lado.

1 dispensador

¡Los coches arden constantemente!

Eso es mentira, y de las gordas… pero pongamos que ocurre. Un incendio en zonas públicas requiere proteger tanto a la infraestructura como, especialmente, a los clientes. En este sentido, necesitamos un sistema mucho más sutil y sofisticado que la mezcla asesina “IG-541”. Y tranquilos, porque no contamos con uno, sino con muchos.

Primero, en todos los componentes esenciales, contamos con cables naranjas. En el mundillo, eso significa que algo está conectado a un Sistema de Alimentación Ininterrumpida (SAI); un sistema de alimentación eléctrica de respaldo, basado en baterías. De manera que, si vuelve a haber un apagón nacional, hay al menos dos lugares en Madrid donde no van a enterarse: los hospitales y este hub de Nuevos Ministerios.

Este sistema de alimentación garantiza especialmente dos cosas: que podemos ver y que podemos respirar. Por eso, las luminarias están alimentadas por el sistema SAI, igual que los ventiladores porque, en la planta inferior, hay un sistema que inyecta constantemente aire a presión por las rejillas del suelo del hub, empujando el aire viciado y cualquier posible humo hacia el techo y la calle. De manera que aquí no va a haber que gatear si se produce un incendio, sino simplemente pasear hacia la galería de protección.

5 Alarma incendios

La galería es un bunker de hormigón refractario de 120 minutos de resistencia, dotado de luz, ventilación independiente, intercomunicador con la calle y salida directa a la avenida de la Castellana. Adicionalmente a la ventilación principal, la galería cuenta con sensores de presión y ventiladores independientes que la presurizan (como la cabina de un avión), de manera que cada vez que alguien abre una puerta de seguridad para escapar del incendio, el aire de la galería sale a presión hacia la galería de cargadores, evitando la entrada de humo.

Mientras el público se pone a salvo, el agua almacenada en una piscina (de 120.000 litros, literalmente) es enviada por una bomba eléctrica, con alimentación de respaldo mediante un generador diésel, a cientos de rociadores situados en el techo.

Y podríamos seguir con los muros de contención, las puertas de cierre automático y un largo etcétera, incluyendo las máquinas de vending o muchas cosas que, por desgracia, no podemos contarte… pero digamos que, de cara a los bomberos, intervenir en un incendio en NN.MM. sería más fácil que apagar una falla infantil valenciana.

Todo esto suena caro

Lo cierto es que no sabemos exactamente cuánto ha costado (mentira, lo sabemos, y podríamos sugerirte que es una cifra de ocho dígitos, pero no podemos divulgarlo), pero eso es secundario. NN.MM. representa lo que los anglosajones denominan State of the Art. Nos han dejado verlo. Nos ha impresionado. Hemos pensado que te gustaría saber cómo es por dentro… y creemos que deberías visitarlo (además, tienes una hora de parking gratuito). Es carga ultrarrápida como jamás la habías visto, ni experimentado. Y como debería de ser siempre.

 

 

Síguenos en redes sociales

Síguenos en nuestras redes X, Facebook, TikTok e Instagram, o en nuestro canal de YouTube donde te ofrecemos contenidos exclusivos. Y si te apuntas a nuestra Newsletter recibirás las noticias más destacadas del motor.

Recibe nuestras noticias más recientes en tu correo

Te enviamos nuestra Newsletter cada semana con contenido destacado

Scroll al inicio