La correa de distribución es uno de esos elementos del coche que muchos conductores olvidan, pero que también es uno de los más temidos. Ya no solo por el considerable coste de su sustitución preventiva, sino por la catástrofe que puede ocasionar si se rompe. El motivo está en que la correa de caucho sincroniza el movimiento de cigüeñal, pistones y árboles de levas.
Algunos de esos elementos operan en el mismo espacio pero en distintos tiempos (por eso se dice «motor de cuatro tiempos») y, si se rompe la correa, esos elementos chocarán entre sí, arruinando el motor.. Y ahí está el problema: cuando falla, la avería puede ser devastadora para el motor.
Señales claras de que la correa de distribución está en mal estado
Aunque no es un elemento cuyo estado se pueda verificar visualmente con precisión, sí que puede dar pistas de que vaya a fallar. Como por ejemplo:
- Grietas o desgaste visible: una simple inspección visual puede revelar fisuras en el caucho, síntoma claro de deterioro.
- Ruidos anómalos: la correa es dentada, por lo que no debería hacer ruido. Si lo hace, es seguro que alguno de sus tensores o rodamientos está en mal estado, lo que podría hacer que algún diente ‘se salte’, lo que igualmente provocaría una avería mecánica.
- Tensión incorrecta: si la ves ‘flojilla’, es síntoma de que el tensor de la correa ya no está haciendo su trabajo.
No puedes verla de forma rápida
La correa de distribución siempre va tapada, ya sea por una tapa de plástico, por una pieza de metal o, incluso, puede ir directamente dentro de la tapa de la culata. Por eso, no puedes abrir el capó y simplemente encontrarla, sino que hay que retirar determinados recubrimientos que la protegen. Así que puedes hacerlo tú si tienes algunos conocimientos de mecánica. Si no, no, tendrás que ir al taller.
¿Y cada cuánto se cambia? Hay alguna que otra regla universal por ahí, pero lo verdaderamente seguro es que se cambia cuando aconseje el fabricante. En algunos casos es a los 100.000 km, en otros a los 200.000 km… Y, normalmente, no es recomendable que pasen más de 10 años entre cambios, puesto que el material se degrada con el tiempo.
Tampoco hay un coste fijo para esta operación, pues depende mucho de cuántas horas de trabajo conlleve llegar a la correa de distribución. En algunos coches puede hacerse en apenas una hora. En los casos más extremos, incluso es necesario extraer el motor. Por eso, el precio de cambiar la correa de distribución es muy variable: entre 200 y 900 euros, materiales incluidos.
Lo mejor de todo es que tengas bien claro cuándo le toca el cambio de correa de distribución a tu coche. Pero, si desconoces cuándo se hizo por última vez si es que se hizo, esos síntomas que te hemos contado un poco más arriba pueden indicarte que lo mejor es que procedas a su sustitución.
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