Este cambio de la nueva Citroën se reflejará en una gama eléctrica realista, fabricada en Europa y pensada para el bolsillo medio europeo. Y es que Citroën quiere volver a hablar el lenguaje del ciudadano medio. Tras años de cierta indefinición -no hay que ver productos como el C5X-, la marca del doble chevrón se dispone a recuperar su ADN original: ingenio, sencillez y sentido común. En diciembre, desde París, su presidente Xavier Chardon presentará un nuevo plan estratégico que buscará devolver a la firma su papel de “marca del pueblo”, pero con los códigos tecnológicos del siglo XXI.
La filosofía del 2CV: ligereza, practicidad y coste
El objetivo es claro: ofrecer, desde 2026, una nueva generación de coches eléctricos accesibles, inspirados en la filosofía del legendario 2CV. No se trata de una reedición nostálgica, ni de retrodiseño, sino de reinterpretar su espíritu: ligereza, practicidad y costes razonables. Citroën aspira a liderar el retorno a la “automoción esencial” en un continente donde el coche asequible parece haber desaparecido del mapa.

En palabras de Chardon, “no se trata de tener muchos modelos, sino los adecuados”. Por eso la gama se concentrará en los segmentos B y C, el verdadero corazón del mercado europeo. El C3 y el C3 Aircross continuarán como pilares de la marca, con versiones 100% eléctricas y una progresiva ampliación de oferta. El nuevo ë-C3, ya disponible, añadirá una variante aún más asequible a finales de año, con batería LFP de 30 kWh y unos 200 kilómetros de autonomía reales. Por arriba, el ë-C3 Aircross ofrecerá un salto en capacidad y potencia, alcanzando los 400 kilómetros de autonomía.
El C5 Aircross también se irá enriqueciendo, tras su reciente lanzamiento. Falta por llegar el tope de gama dentro de la electrificación total con 230 caballos, para complementar las versiones de acceso eléctricas que conviven ya con las variantes híbridas enchufables y mild-hybrid. También llegará, en 2026, la versión Full Hybrid HEV que Stellantis acaba de presentar y que se irá extendiendo en todos los SUV medios de sus marcas.
Seguirá el C4 a caballo entre Marruecos y Villaverde
A medio plazo, el gran protagonista será el futuro C4, previsto para 2027. Integrará buena parte del lenguaje de diseño experimental del concept Oli, con líneas más marcadas y un planteamiento aún más eficiente. Será, en muchos sentidos, el escaparate del “nuevo Citroën”: funcional, racional y con una fuerte identidad europea, además de fabricarse en Villaverde las versiones híbridas, mientras que las eléctricas se montarán en Marruecos.

La apuesta de Chardon coincide con una oportunidad regulatoria: la Comisión Europea estudia una categoría específica para pequeños eléctricos urbanos, lo que podría facilitar el regreso de los “ciudadanos de verdad”. Y no hablamos solo del AMI. Citroën, que ya marcó una época con el 2CV y el Saxo/AX, quiere ahora ser la voz del sentido común en la nueva movilidad eléctrica.
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