Durante años, los SUV han ido ocupando el espacio que antes pertenecía a los compactos familiares. Sin embargo, no todos los conductores quieren un coche más alto ni renunciar a una conducción más eficiente y equilibrada. En ese contexto aparece el Kia K4 Sportswagon, una nueva propuesta que recupera esa esencia y que llegará a Europa en 2027 como relevo natural del Kia Ceed Sportswagon.
No es una decisión menor. El segmento de los compactos familiares sigue siendo clave en muchos países europeos, donde modelos como el Peugeot 308 SW, Volkswagen Golf Variant, Toyota Corolla Touring Sports o Skoda Octavia Combi continúan teniendo un peso muy relevante. Kia quiere estar ahí con una propuesta equilibrada, práctica y bien alineada con las nuevas exigencias de emisiones.
Un diseño más limpio y proporcionado
El K4 Sportswagon parte de la base del K4 de cinco puertas, pero gana presencia gracias a una zaga más larga y mejor integrada. Todo el crecimiento se concentra detrás del eje trasero, lo que permite mantener la misma distancia entre ejes y, al mismo tiempo, mejorar la habitabilidad y el maletero.
La silueta es más fluida que en la berlina de tres volúmenes que Kia vende en otros mercados. Aquí el protagonismo lo tiene el portón, con una luneta más tendida, pilotos traseros con firma luminosa en forma de “L” y un diseño general menos recargado. Detalles como las manetas traseras ocultas o la línea de techo suavemente descendente aportan un aire más dinámico, especialmente en los acabados de corte deportivo.

El maletero, su gran argumento
Quien busca un familiar lo hace, sobre todo, por espacio. Y en ese punto el Kia K4 Sportswagon cumple con nota. Su maletero ofrece 604 litros con cinco plazas en uso, una cifra que lo sitúa en la parte alta del segmento y lo convierte en una alternativa muy seria frente a sus rivales directos.
Además, el portón puede ser eléctrico, algo que no siempre es habitual en este tipo de carrocerías y que refuerza su enfoque práctico para el día a día, viajes largos o uso familiar intensivo.
Un interior tecnológico y sin estridencias
El interior es exactamente el mismo que en el K4 hatchback, y eso es una buena noticia. El diseño es moderno, limpio y muy centrado en la tecnología, con dos pantallas panorámicas de 12,3 pulgadas que concentran la instrumentación y el sistema multimedia.
La conectividad es completa, con integración inalámbrica para smartphones, y la sensación general es la de un coche bien pensado, sin alardes innecesarios, pero con un nivel de calidad y presentación acorde a lo que hoy se espera en el segmento compacto.

Motores adaptados a los nuevos tiempos
El Kia K4 Sportswagon dice adiós definitivamente al diésel. Su gama mecánica estará compuesta por motores de gasolina, con versiones de hibridación ligera y, más adelante, una opción híbrida convencional que será clave para su encaje en Europa.
En el lanzamiento habrá bloques turbo de baja cilindrada y un motor 1.6 más potente, siempre con transmisiones manuales o automáticas de doble embrague, buscando un equilibrio entre prestaciones, eficiencia y confort de marcha.
Una alternativa real frente al SUV
Fabricado en México pero claramente pensado para el Viejo Continente, el Kia K4 Sportswagon se presenta como una opción sensata para quienes necesitan espacio, pero no quieren subirse a la moda SUV.
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