El Livan X3 Pro aterriza en España con una propuesta que no pasa desapercibida: un SUV urbano de 4,01 metros, con motor de gasolina de 103 CV, cambio manual y un precio de solo 16.990 euros. Su objetivo está claro: colarse entre los coches low cost más populares y disputar terreno a modelos como el Dacia Sandero Stepway, el Citroën C3 o incluso el MG3 Hybrid.
Durante nuestra primera toma de contacto, hemos querido comprobar si su fórmula —precio agresivo, simplicidad técnica y estética peculiar— puede realmente convencer a los conductores que buscan mucho coche por poco dinero.
Una marca con sello chino y respaldo europeo
Detrás de Livan se encuentra una joint venture entre Lifan y el gigante Geely, uno de los grupos automovilísticos más potentes de Asia y propietario de marcas como Volvo o Polestar. Su desembarco en Europa comienza con el X3 Pro, un modelo que se fabrica en China pero con homologación europea bajo el estándar Euro 6 y etiqueta C de la DGT.

Diseño exterior: funcional más que moderno
El X3 Pro apuesta por un diseño sin pretensiones. Su parrilla negra tipo “agujero negro”, faros halógenos y llantas de 16 pulgadas le otorgan una imagen algo retro en comparación con sus competidores directos. No busca destacar por sofisticación, sino por ofrecer un coche sencillo y robusto.
En cuanto a dimensiones, sus 4,01 metros de largo y 1,76 metros de ancho lo colocan en el corazón del segmento urbano, con un maletero de 245 litros. Es una cifra modesta, aunque suficiente para un uso cotidiano o de ciudad.
Interior: un salto atrás en el tiempo
Al abrir la puerta, la sensación es la de un coche de otra época. Los materiales son duros, los mandos analógicos y la climatización es manual. Incluso detalles como abrir la tapa del depósito con un cable recuerdan a los coches de hace dos décadas.
Eso sí, el espacio en las plazas traseras sorprende: hay margen para las rodillas y la cabeza, incluso para adultos de talla media. Es, sin duda, uno de los puntos fuertes de este modelo, junto con una posición de conducción cómoda y una buena visibilidad.

En marcha: honesto, pero sin aspiraciones
El Livan X3 Pro monta un motor 1.5 de gasolina atmosférico de 103 CV y 140 Nm, asociado a una caja manual de cinco velocidades. Su rendimiento es suficiente para ciudad, pero se queda algo justo en carretera abierta. El 0 a 100 km/h en 13 segundos y la ausencia de una sexta marcha hacen que los viajes largos no sean su terreno ideal.
Por otro lado, el consumo medio declarado de 7,2 l/100 km y las emisiones de 167 g/km de CO₂ lo sitúan en la parte alta del segmento, aunque dentro de los límites del estándar Euro 6.
La suspensión, de tipo McPherson delante y eje torsional detrás, ofrece un confort aceptable y una dirección ligera que facilita las maniobras en ciudad. No es un coche diseñado para disfrutar al volante, pero cumple con lo básico: moverse con agilidad en el día a día.
Equipamiento y seguridad: el precio manda
Aquí llega el principal sacrificio del Livan X3 Pro. No hay asistentes de carril, ni cámara de marcha atrás, ni sistemas de ayuda avanzados. Su homologación de pequeña serie explica esta carencia, y aunque dispone de frenos de disco en ambos ejes, la dotación general es mínima.
En el apartado multimedia, encontramos una pantalla sencilla sin funciones conectadas y un sistema de sonido básico. Es un coche honesto, que no pretende competir en tecnología, sino en coste de adquisición.
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