Mazda vuelve a pisar el freno en su estrategia eléctrica. Según informan medios japoneses, la marca ha decidido retrasar hasta 2029 el lanzamiento de su primer coche eléctrico desarrollado desde cero. Un modelo clave para su futuro y que inicialmente estaba previsto para llegar mucho antes.
La decisión llega en un momento delicado para el mercado del coche eléctrico, marcado por ventas estancadas, incertidumbre regulatoria y un creciente interés por los híbridos, una tecnología en la que Mazda quiere centrar ahora buena parte de sus esfuerzos.
Mazda se queda, por ahora, sin eléctricos propios
Actualmente, Mazda no vende ningún coche eléctrico propio. El MX-30 EV fue retirado del mercado hace seis meses, y también se ha cancelado su versión con motor rotativo como extensor de autonomía.
Eso sí, la marca no ha abandonado por completo los eléctricos. En los próximos meses llegarán dos nuevos modelos:
- Mazda 6e, una berlina eléctrica que se lanzará próximamente.
- Mazda CX-6e, un SUV eléctrico previsto para finales de año.

Sin embargo, ninguno de ellos es un desarrollo 100% Mazda. Ambos nacen de una joint venture con el fabricante chino Changan, utilizando plataformas y tecnologías compartidas. Precisamente por eso, el modelo ahora retrasado era tan importante: iba a ser el primer EV “auténtico” de Mazda, construido sobre una arquitectura eléctrica propia.
Un proyecto clave dentro de una inversión multimillonaria
Este futuro eléctrico forma parte de un ambicioso plan de 10.000 millones de dólares de inversión con el que Mazda quiere electrificar su gama en los próximos años. El modelo retrasado será el primero en estrenar su plataforma EV específica, algo que mucho de sus rivales ya tienen desde hace tiempo.
Desde la marca reconocen que han llegado más tarde que otros fabricantes, pero defienden que la experiencia adquirida con el MX-30 ha servido para formar un equipo sólido de ingenieros especializados.
El propio director de tecnología de Mazda, Ryuichi Umeshita, aseguró que ya ha conducido prototipos del nuevo eléctrico y que mantiene intacto el ADN de la marca: buenas sensaciones al volante y el concepto “jinba ittai”, la conexión entre coche y conductor.
¿Cómo será el primer eléctrico propio de Mazda?
Los prototipos vistos en pruebas dan algunas pistas. A simple vista recuerdan a un Mazda CX-90, pero con proporciones claramente más compactas. Todo apunta a que se tratará de un SUV eléctrico de cinco plazas, posiblemente un equivalente eléctrico del CX-5, el modelo más vendido de la marca.

Esta elección tendría mucho sentido: un SUV de tamaño medio, familiar y global, capaz de adaptarse a distintos mercados y normativas.
Eso sí, Mazda aún no ha decidido si será un modelo de gran volumen o más exclusivo. Algo que dependerá en gran medida de las exigencias legales sobre electrificación en cada región.
Más híbridos y menos prisas con el coche eléctrico
Mientras tanto, Mazda ha optado por una estrategia pragmática: reforzar su gama híbrida, seguir investigando en combustibles alternativos y reducir costes de desarrollo mediante simulaciones, inteligencia artificial y acuerdos con proveedores.
La marca asegura que este enfoque “ligero” le permitirá desarrollar hasta el triple de proyectos con los mismos recursos, aunque a costa de retrasar su gran apuesta eléctrica.
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