Diésel y con etiqueta Eco de la DGT

Prueba Mercedes C 220 d Estate 2022: el diésel está vivo

40 Prueba Mercedes C 220 d Estate 2022: el diésel está vivo
Fotos: Prueba del Mercedes C 220 d Estate
Miguel Tineo
Miguel Tineo
En Autofácil seguimos pensando que los motores diésel siguen siendo la alternativa ideal para determinados tipos de vehículos, y más todavía si tiene tecnología que le permite tener la etiqueta Eco de la DGT. Un ejemplo es este Mercedes Clase C 220 d Estate.

Si le preguntas a un carnicero qué parte de la ternera es la mejor, te dará su opinión y te dirá que él se quedaría con esto o con lo otro. Pero, sin duda, todo es ternera. Unas partes son más jugosas, otras admiten determinados tipos de cocinado… pero todas, al fin y al cabo, son ternera.

Mercedes C220

Con los coches y los periodistas del motor pasa algo parecido. Si tú me preguntas cuál es el mejor coche así, sin más, no sabré qué responderte. Ahora no hay coches malos. O, al menos, no los hay con el tipo de pruebas que nosotros podemos hacer, en las que están todos nuevos y con pocos kilómetros.

Qué pasará en unos cuantos miles de kilómetros y dentro de unos años es algo que se escapa de nuestras posibilidades. Pero, sin duda, si me preguntas si el Mercedes C 220 Estate es un buen coche, mi respuesta será: “¡y tanto! De hecho, y si te puedes permitir pagarlo, me parece una compra muy acertada.” Y te voy a explicar por qué.

Empecemos por el tipo de carrocería. Es familiar, de esas que nos gustan demasiado en este país y aún no entiendo muy bien por qué. Sí, algunas son horrorosas y su parecido con una funeraria puede ser motivo suficiente como para descartar su compra, pero en el caso del C Estate o sus rivales más directos, me parece que el diseño es muy acertado.

Más allá del diseño, lo cierto es que una carrocería de este tipo aporta una practicidad muy superior a la de la berlina de la que deriva. Sólo hay 10 litros más de maletero (490 litros, a la altura de sus rivales), sí, pero en cuanto quitamos la bandeja enrollable, sus posibilidades de carga son muy superiores.

Cuestión de espacio

Después, en las plazas traseras, la cosa es parecida a lo que te vas a encontrar en un C berlina. Bastante espacio para las piernas y una cota de altura en consonancia. ¿Y la anchura? Pues, con el metro en la mano no está nada mal, pero lo cierto es que, como ocurre en sus rivales, la quinta plaza nunca es tan buena como las dos laterales y, dado que la anchura de los coches está limitada por la propia carrocería, tres personas adultas van a viajar con menos comodidad de la deseada. Y, en el caso de este Clase C, que encima cuenta con un voluminoso túnel central con una pequeña consola para el climatizador trasero, pues peor todavía.

MercedesC220 18

Delante sí se viaja como un marqués. Me gusta mucho la postura al volante de los Mercedes que no son SUV, pues permiten todo tipo de configuraciones para cualquier conductor. En este Clase C puedes ir sentado muy bajo y con las piernas muy estiradas, pero también puedes hacerlo en una posición más elevada y que te facilite el acceso al interior, pues los reglajes son generosos.

Por calidad tampoco le pondrás pegas. Está bien hecho, con materiales agradables al tacto y un montón de pantallas de buena resolución que le dan un aspecto muy moderno y tecnológico.

Otra cosa es que nos gusten las pantallas. Hay bastantes botones y hasta un control por voz muy avanzado pero, aun así, seguimos prefiriendo los clásicos botones de toda la vida para, al menos, las cosas que se utilizan con mayor asiduidad, como el climatizador o el equipo de audio.

Después, es cierto que hay tantas cosas para regular que no queda más remedio que integrarlo todo en una pantalla bajo diferentes menús que, en este Mercedes, requieren un tiempo de adaptación.

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Diésel, Eco y con 200 CV

Hablemos del conjunto motor-cambio. Este 220 d lleva un 2.0 turbodiésel de cuatro cilindros en línea con 200 CV y 440 Nm de par. Lleva asociado un pequeño motor eléctrico de 20 CV con una batería asociada a un sistema eléctrico de 48V. Pero este motivo, está considerado como un microhíbrido y tiene etiqueta de la Eco de la DGT. También lleva una caja de cambios automática de nueve velocidades por convertidor de par.

El resultado de todo esto es francamente bueno. Hay potencia más que de sobra, tanto que con el C 200 d de 163 CV ya debe ser más que suficiente… aunque, dado que sólo cuesta 2.200 euros menos (y hablamos de coches de 50.000 euros), probablemente optaríamos también por el 220 d; al fin y al cabo, nunca sobra potencia, y ambos motores consumen más o menos lo mismo.

Es un motor de respuesta contundente y progresiva, y el hecho de contar con un cambio de nueve marchas muy bueno permite aprovechar muy bien el rendimiento en todo momento. Además, ya no es lo bien que anda, sino lo poco que gasta para ser un coche de 1.815 kilos: moverse en medias de entre 5 y 5,5 L/100 km en un coche así está muy pero que muy bien. ¿Una pega? Les ha quedado un poco ruidosete. Desde dentro y en marcha no es ninguna tragedia, pero sí es cierto que un BMW 320 d o un Audi A4 40 TDI son menos rumorosos.

Eso sí, si antes un diésel sólo compensaba cuando se hacía un número considerable al año, ahora compensa cuando son muchos kilómetros, no menos de 15.000 y, principalmente, se realizan por carretera, evitando los trayectos cortos y urbanos en la medida de lo posible.

Un comportamiento de cine

Llegamos así al momento de hablar del chasis, un aspecto donde, personalmente, Mercedes me tiene ganado. Me gusta mucho la puesta a punto de los Mercedes de las Clases A, C y E, sobre todo cuando son ‘turismos normales’, no tanto en SUV. Primero, por el tacto y grado de asistencia de la dirección, que dirige un eje delantero extremadamente preciso y con una capacidad de adherencia que parece no tener fin. Y, cuando te acercas a ese fin, te va avisando con dulzura, de manera que es fácil saber cómo de cerca estás de liarla y qué has hecho para liarla. Después, porque el eje trasero es muy dócil. Este Clase C tiene propulsión trasera, y su capacidad de tracción es excelente.

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Luego está la suspensión, con una puesta a punto que logra un equilibrio perfecto entre comodidad y la contención de movimientos de la carrocería, que se recompone con rapidez en apoyos con irregularidades. Y eso que esta unidad, equipaba con llantas de 19 pulgadas, no va tan equilibrada como si llevase las de 17 pulgadas de serie o, como mucho, unas de 18 pulgadas, que asegurarían una mayor dulzura en zonas bacheadas al contar con neumáticos de más perfil. En cuanto a los frenos, con pinzas de cuatro pistones delante, no hay nada que objetar.

Con todo, el chasis del C consigue ser mucho más ágil de lo que uno podría esperar de su peso y tamaño, sus reacciones son muy predecibles y controlables y, además, consigue conectar con el conductor lo suficiente como para informarle de todo lo que necesita saber, sin caer en radicalismos  ni incomodidades. ¿Mejor o peor que un BMW o un Audi? Diferente. Para mí, en un punto de equilibrio que, personalmente, me gusta más.

¿Qué cuánto cuesta este C 220 d Estate? De salida, sin extras, 50.849 euros. ¿Caro? No. Costoso, desde luego. Pero caro no nos parece, teniendo en cuenta que un Audi A4 40 TDI Quattro Avant de 204 CV cuesta 54.040 euros, que un BMW 320 d Touring de 190 CV sale por 49.400 euros o que un Volvo V60 B4 de 197 CV está en 46.233 euros.

 

Mercedes-Benz Clase C