Durante décadas, Volkswagen construyó su reputación sobre coches sencillos de entender y fáciles de recomendar: el Volkswagen Golf, el Volkswagen Polo o el Volkswagen Tiguan. La primera generación de eléctricos de la familia ID., lanzada a partir de 2019, supuso una ruptura estética y conceptual con esa tradición. Ahora la marca alemana parece dispuesta a corregir el rumbo tras no haber respondido esa estrategia a sus expectativas.
En abril, el primer nuevo modelo
El primer movimiento llegará a mediados de abril con la actualización del Volkswagen ID.3, que pasará a denominarse ID.3 Neo. No será un simple restyling. Volkswagen prepara una revisión profunda del modelo que inauguró su ofensiva eléctrica: nuevo frontal, rediseño del portón trasero y mejoras técnicas relevantes. Entre ellas destacan la adopción de baterías LFP, la función de conducción One Pedal y la posibilidad de alimentar dispositivos externos gracias al sistema V2L.

Pero el lanzamiento realmente estratégico llegará a finales de abril con el esperado Volkswagen ID.Polo, el utilitario eléctrico que la marca llevaba años prometiendo. Su nombre deja poco margen a la interpretación: Volkswagen quiere que el público entienda inmediatamente que está ante el equivalente eléctrico del Polo de toda la vida.
El modelo competirá en el segmento que aspira a popularizar el coche eléctrico en Europa. Frente a rivales como el Renault 5 E-Tech, Volkswagen apostará por una propuesta más racional: mayor habitabilidad, una autonomía estimada cercana a los 450 kilómetros y una potencia de carga rápida de hasta 130 kW. El coche se fabricará en Martorell, en la planta de Seat-Cupra. La gama se ampliará apenas unas semanas después con el ID.Polo GTI. El modelo marcará además un cambio simbólico dentro de la estrategia de la marca: desaparece la denominación GTX y regresa el histórico emblema GTI, con una potencia anunciada de 226 CV.
El siguiente paso llegará en julio con el Volkswagen ID.Cross, un SUV urbano derivado del Polo eléctrico. Compartirá base técnica —una evolución de la plataforma MEB adaptada a tracción delantera— y se distinguirá por un diseño más robusto. Su rival directo apunta a ser el futuro Renault 4 eléctrico. Fabricación en la planta Volkswagen de Pamplona.
Tras el verano llegará otra de las piezas clave: el ID.3 Neo GTI, que devolverá el espíritu deportivo al compacto eléctrico con una potencia cercana a los 326 CV, en una liga similar a la del Cupra Born VZ.
El cierre del calendario de novedades eléctricas llegará en octubre con el profundo rediseño del Volkswagen ID.4. Según los prototipos que ya circulan, Volkswagen pretende acercarlo visualmente al exitoso Volkswagen Tiguan, incluso con la posibilidad de adoptar una denominación vinculada a este modelo. Su debut público podría producirse en el Salón del Automóvil de París, donde la marca aprovechará para mostrar también el ID.Polo y el ID.Cross.
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