El BYD Dolphin Surf irrumpe con fuerza en el segmento de los eléctricos urbanos, un terreno cada vez más competido. Con un precio que va desde 19.000 € hasta 25.000 €, este modelo chino-europeo mide 4 metros de longitud, equipa un motor de hasta 156 CV y una batería de 43,2 kWh que, combinada con carga rápida de hasta 85 kW en DC, permite pasar del 10% al 80% en solo 34 minutos. Su autonomía real en condiciones mixtas ronda los 180-200 km, suficiente para el día a día en ciudad.
Durante nuestra prueba, Álvaro Sauras destaca que el Dolphin Surf es “el coche que Tesla no quiere fabricar”, no por falta de capacidad, sino por su enfoque en márgenes ajustados. Con un diseño atractivo, equipamiento completo y una puesta a punto sorprendente, este urbano ofrece pantalla giratoria, asientos confortables, buena dirección y suspensión bien afinada, colocándose por encima de muchos rivales low cost. Aunque no está exento de sombras —pantalla pequeña, CarPlay algo inestable y climatizador manual—, se trata de un vehículo honesto que cumple más allá de lo estrictamente funcional.

Ciudad y carretera: el equilibrio perfecto
En ciudad, el Dolphin Surf se mueve con agilidad gracias a su tamaño compacto, buen ángulo de giro y una habitabilidad interior notable, con plazas traseras sorprendentemente amplias para un coche de su segmento. En carretera, el consumo sube por encima de los 20 kWh/100 km, pero su comportamiento dinámico sigue siendo satisfactorio. La versión más potente, con 156 CV, justifica los 2.000 € extra frente a las versiones inferiores gracias a su rendimiento suficiente para cualquier situación.
El diseño exterior combina llantas de 16”, estilo bicolor y elementos en plástico sin pintar, con una estética que recuerda al característico tiger nose. La carga es flexible: 11 kW AC trifásico para casa o cargadores públicos para viajes cortos, sin esperas excesivas.
Seguridad y ayudas: lo justo y necesario
Aunque carece de algunas funciones más avanzadas, como un ordenador de abordo completo o un sistema one-pedal muy elaborado, el Dolphin Surf ofrece regeneración de hasta 30 kW, control de crucero competente, asistente de mantenimiento de carril y un sistema ISA eficaz, suficiente para conducción urbana eficiente y segura.
Con ambición global
Fabricado en China, Brasil y próximamente en Hungría y Tailandia, el Dolphin Surf busca competir de tú a tú con los eléctricos europeos. Su origen chino no le resta puntos: la calidad en lo esencial está presente y en muchos aspectos supera a algunos modelos de grupos tradicionales como Stellantis.
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