La electrificación avanza, pero el motor de combustión sigue teniendo un peso decisivo en el negocio europeo del automóvil. Y en ese contexto, Peugeot acaba de anunciar un movimiento estratégico: la llegada de un nuevo motor de gasolina que pretende marcar distancias con la generación anterior de pequeños tricilíndricos del grupo, los tristemente famosos Puretech.

Con el Turbo 100, Peugeot y Stellantis pasan página
Se trata del Turbo 100, un propulsor de tres cilindros y 1,2 litros que debutará en marzo de 2026 en el Peugeot 208 y llegará dos meses después al Peugeot 2008. Más allá de su potencia —101 CV—, el interés de este lanzamiento está en el profundo rediseño técnico que esconde.
Según la marca, el nuevo motor incorpora un 70% de componentes completamente nuevos, entre ellos el bloque, los pistones, el sistema de inyección o el turbocompresor. No es un detalle menor: durante años, los motores de pequeña cilindrada del grupo —especialmente la familia PureTech— han estado bajo el foco por cuestiones relacionadas con la durabilidad de algunos de sus elementos, como la distribución bañada en aceite. Uno de los cambios más simbólicos es precisamente la adopción de una cadena de distribución, una solución tradicionalmente asociada a una mayor robustez mecánica y a intervalos de mantenimiento más amplios.
En términos de prestaciones, el nuevo tricilíndrico entrega 205 Nm de par desde 1.750 rpm, una cifra que busca mejorar la respuesta a bajo régimen, un aspecto clave en la conducción urbana y en maniobras de adelantamiento. Para lograrlo, el motor incorpora un turbocompresor de geometría variable, una tecnología poco habitual en motores de gasolina de esta cilindrada y que permite optimizar la entrega de potencia a diferentes regímenes.
El trabajo también se ha centrado en la eficiencia. El Turbo 100 utiliza un sistema de inyección directa de alta presión que trabaja a 350 bares, junto con un funcionamiento basado en el ciclo Miller, una estrategia de combustión que mejora el rendimiento térmico del motor. A ello se suma un nuevo sistema de distribución variable que reduce las fricciones internas.
Peugeot asegura que el desarrollo del motor ha sido especialmente exigente. Durante las pruebas se acumularon más de 30.000 horas de test en banco, además de tres millones de kilómetros en carretera con prototipos, algunos de los cuales superaron los 200.000 kilómetros.
La marca también ha aprovechado para ajustar los intervalos de mantenimiento. Los modelos equipados con este motor pasarán a tener revisiones cada 25.000 kilómetros o dos años, frente a los 20.000 kilómetros o un año que eran habituales hasta ahora. Todo ello se completará con el programa de garantía ampliada Peugeot Care, que ofrece cobertura de hasta ocho años o 160.000 kilómetros.
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