El Mercedes CLA nació en 2013 como su hermano menor, y ahora estrena tercera generación con una carta de presentación inédita: nace directamente como coche eléctrico y con un argumento contundente: hasta 791 km de autonomía WLTP, cifra que no solo pulveriza a la competencia en Europa, sino que coloca al CLA como el coche eléctrico de serie con mayor alcance realista de su categoría. En nuestra prueba de 97 km hemos marcado 11,6 kWh/100 km dejando una autonomía restante de 644 km. Es verdad que no hemos ido rápidos, pero hemos ido al ritmo que permitían las vías por las que hemos circulado -autovía y carretera de doble sentido en la presierra madrileña-.

Eficiencia antes que músculo
Lo más sorprendente de este CLA 250+ no es tanto la capacidad de su batería —85 kWh útiles, en la media del segmento— como la eficiencia con la que exprime cada kilovatio. Pero hay que exprimir muchas cosas para lograr ese consumo homologado de 12,2 kWh, sobre todo del lado aerodinámico. La silueta creada -hermosa, por cierto- ayuda lanzando turbulencias muy atrás para no entorpecer el avance, las manetas son escamoteables, las llantas tienen tratamiento aerodinámico, un enorme trabajo en la parte inferior del vehículo para canalizar flujos de aire… Resultado: Cx de 0,21.
Ya te hemos hablado de la autonomía que nosotros habríamos logrado según el ordenador del vehículo -741 km-. Esa cifra sitúa al CLA en terreno reservado hasta ahora a Tesla con su Model 3 Gran Autonomía tracción trasera de 283 CV y 702 km de autonomía con un consumo homologado medio de 13,6 kWh. Es verdad que para el CLA de nuestra prueba, el 250+ con batería de 85 kWh útiles el precio es de 54.710 euros, por 43.780 euros del Tesla.
Mercedes ha apostado por un desarrollo técnico propio: el motor trasero de 272 CV combinado con una caja de cambios de dos velocidades, un recurso poco habitual que permite optimizar tanto la aceleración como el consumo en autovía sin que al volante apenas notes esa transición entre marchas. El resultado es un coche suficientemente rápido —335 Nm de par garantizan agilidad en cualquier circunstancia— pero, sobre todo, tremendamente rentable en términos energéticos.

Carga ultrarrápida pero con “peros”
El CLA estrena la plataforma MMA (Mercedes Modular Architecture), concebida desde cero para eléctricos, pero preparada también para futuras variantes híbridas. Funciona con arquitectura de 800 V, lo que le permite cargar hasta 320 kW en corriente continua: en condiciones ideales, añade 300 km en apenas 10 minutos. La contrapartida es que, de inicio, no es compatible con cargadores de 400 V —los más comunes en Europa—, aunque Mercedes introducirá un adaptador en 2025.
Al volante, el CLA 250+ ofrece un comportamiento muy “mercedesiano”: aplomo, confort de rodadura y silencio hasta velocidades legales. La dirección es precisa aunque algo ligera, y la amortiguación logra un compromiso entre firmeza y comodidad, muy por encima de la generación saliente. El eje trasero multibrazo contribuye a que sus más de dos toneladas nunca se sientan torpes en curva.

El sistema de regeneración es configurable con tres niveles más un modo automático, y en el ajuste más intenso funciona como one pedal. Nos gustaría que esta gestión se realizase con levas para que el conductor gestione mejor y de manera más ágil pero la decisión de Mercedes ha integrado todo junto a la palanca del cambio . Los frenos, con tecnología brake-by-wire, transmiten naturalidad y eliminan esa sensación esponjosa que podía aquejar a otros eléctricos anteriores de la marca. Y sobre todo, frenan cuando lo necesitas de manera efectiva para detener las dos toneladas.
Diseño y habitabilidad: luces y alguna sombra
El CLA sigue fiel a su estética de berlina cupé: silueta baja, poca superficie acristalada lateral y una zaga elegante que sacrifica con su caída algo de practicidad. Es un coche bonito por sí, con el maquillaje justo en trasera y lateral. Delante es otra historia: masiva y rotunda parrilla con 142 estrellas arropando a la gran estrella central, todas iluminadas y con una tira superior de leds que también contribuye a que el coche gane anchura al ojo.

El maletero de apertura independiente -sin portón y boca de carga estrecha- cubica 405 litros, aunque le puedes sumar 101 litros del frunk delantero. Esta cifra estaría bien en un compacto, pero esperaríamos más en una berlina de nueva generación y 4,73 metros.
Hace una semana probábamos un Kia EV4 que con 4,43 metros de longitud ofrecía un maletero de 435 litros. El acceso a las plazas traseras exige cierta contorsión por la estrechez del hueco de acceso, por la poca altura que ofrece y por un espacio ocupado por la batería que te obliga subir mucho el pie al entrar o salir.
Súper tecnología
Es verdad que dentro, ninguna pega… salvo que midas 1,8m o más. Ahí ya tu cabeza hará tope o con el lateral o con la parte final del techo acristalado. Dentro, la atmósfera es tecnológica: triple pantalla de 10+14+14 pulgadas -la primera cuadro frontal, la segunda la principal central y la tercera, opcional para el copiloto-. Interfaz ágil y compatible con Google Maps.
No es barato pero en su precio Mercedes incluye el punto de carga doméstico, además de la instalación. Y es verdad que por los pelos se puede beneficiar del MOVES -tope de 45.000 euros sin impuestos- para reducir la factura. Repetimos ese precio final: 54.710 euros.

Síguenos en redes sociales
Síguenos en nuestras redes X, Facebook, TikTok e Instagram, o en nuestro canal de YouTube donde te ofrecemos contenidos exclusivos. Y si te apuntas a nuestra Newsletter recibirás las noticias más destacadas del motor.
Recibe nuestras noticias más recientes en tu correo
Te enviamos nuestra Newsletter cada semana con contenido destacado



