«No queríamos adaptar un modelo térmico al mundo eléctrico. Queríamos construir algo que tuviera sentido desde el principio». Con esta frase, Carlos Lahoz, vicepresidente de Ventas y Experiencia de Cliente de Kia Motors Europe, resume la filosofía que hay detrás del Kia PV5, el vehículo con el que la marca coreana desembarca en el terreno de los comerciales ligeros. Y lo hace sin herencias ni ataduras: un proyecto desarrollado sobre una plataforma eléctrica tipo “skateboard”, que convierte al PV5 en algo más que un furgón; es una nueva manera de entender el trabajo y la movilidad urbana.

Un vehículo multidisciplinar
El mercado de los vehículos comerciales, advierte Lahoz, “es extremadamente técnico”. El cliente no compra por emoción, sino por datos: autonomía, capacidad de carga, coste total de propiedad y servicio posventa. Por eso Kia ha querido que el PV5 hable ese lenguaje con autoridad. Su volumen útil alcanza 4,4 m³, el mejor de su clase, y su plataforma modular permite configuraciones tipo Lego —desde chasis cabina hasta versiones cerradas o de pasajeros— que aprovechan cada centímetro del espacio interior. “En el segmento C, somos los que más capacidad de carga ofrecemos”, subraya Lahoz con la calma de quien sabe que tiene una carta ganadora.
Pero lo que distingue al PV5 no son solo sus cifras. Es el enfoque. A diferencia de la mayoría de competidores —vehículos que nacen de un motor de combustión y luego se electrifican—, Kia ha diseñado el suyo pensando desde cero en la eficiencia y la conectividad. De ahí su plataforma tipo monopatín/skateboard, sus dos baterías disponibles (51 y 71 kWh) con hasta 416 km de autonomía, o la posibilidad de recargar del 10 al 80% en apenas 30 minutos gracias a su sistema de carga rápida de 150 kW.

Además, Kia no vende solo un vehículo, sino lo que Lahoz define como “un ecosistema”: servicios de gestión de flotas (Fleet Management System), conectividad total, y una red de más de un millón de puntos de carga en Europa gracias a Kia Charge. Todo ello respaldado por una posventa con vehículos de sustitución, talleres ampliados en horarios y prioridad de atención, orientada a un objetivo claro: que el vehículo nunca se detenga.
La ambición de Kia no se queda ahí. El PV5 tendrá también una versión de pasajeros, capaz de transportar hasta nueve personas con etiqueta Cero, pensada para operadores urbanos, hoteles o servicios de transporte profesional. “No hay mucha oferta ecológica en ese segmento”, apunta Lahoz, recordando que la marca volverá así, de alguna manera, al espíritu de su recordado Carnival, actualizado al siglo XXI.
Quizá por eso el PV5 no parece una furgoneta tradicional, sino un punto de inflexión. “Más que vender un producto, vendemos una idea de futuro”, concluye Lahoz. Y esa idea, en Kia, parece tener ruedas pero también propósito.
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