A subasta los últimos componentes de Santana Motor

santanaturbo01
A subasta los últimos componentes de Santana Motor
Nicolás Merino
Nicolás Merino


La historia del fabricante español Santana Motor llega a su fin con la subasta de equipos completos para pasar la ITV, robots automáticos para la colocación de lunas, pintura de carrocerías y soldaduras provenientes de la fábrica que la marca tenía en Linares, Jaén.

Santana Motor está próxima a su final definitivo. Y es que las últimas piezas y componentes de su fábrica ubicada en la ciudad jienense de Linares han salido a subasta coincidiendo con la desmantelación definitiva aprobada por la Junta de Andalucía por temas de liquidación. La empresa Surus Inversa será la encargada de llevar a cabo el proyecto de desmantelación, y para ello, ha sacado a subasta las líneas de producción, equipos, estructuras y otras elementos de la fábrica.

La subasta se realiza online a través de este enlace y todo aquel interesado ya puede pujar por equipos completos para el mantenimiento de vehículos o para pasar la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). Asimismo, entre los diferentes lotes a subastar, se encuentran medidores de humos de combustión, elevadores hidráulicos, cabinas de pintura, robots automáticos para el colocado de lunas, pintura de carrocerías o soldaduras. El total de componentes hace un total de 150 lotes, siendo el 21 de febrero la fecha para la subasta de soldadores y otros elementos industriales. Mientras que el 28 de febrero se subastarán los robots.

99a 1969 lr 88 ligero militar

Santana Motor es historia viva de la automoción en España. Comenzó a operar en 1954, cuando un grupo de empresarios, bajo el paraguas del ‘Plan Jaén’, se hicieron con una licencia para fabricar 1.000 unidades de maquinaria de índole agrícola. A partir de ahí, salieron de la planta de producción todoterrenos míticos como el Land Rover Santana, el Suzuki Jimny o el Santana 300/350. En 2011, la junta general extraordinaria de accionistas de Santana Motor aprobó el proceso de disolución y la apertura del periodo de liquidación. Esto supuso un duro revés a Linares, donde la mayoría de la población trabajaba en Santana Motor.