¿Qué debes saber de las sillitas infantiles?

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¿Qué debes saber de las sillitas infantiles?
Enrique Espinós
Enrique Espinós

¿Conviene comprar una sillita infantil de segunda mano? ¿Cuándo tengo que cambiar a mi hijo de sillita? Te contamos todo lo que debes conocer sobre este sistema de seguridad tan importante.


¿Hasta cuándo se puede alargar la vida de una sillita?

«Los SRI no tienen una fecha de caducidad», declara Matias Massó, director comercial de Britax Römer, «y su uso es legal mientras se mantenga la homologación bajo la que se comercializa». Pero «es muy importante tener en cuenta que existe lo que podrías llamar una ‘fecha de consumo preferente’ de los productos», aclara.

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Al respecto, la Confederación Europea de Productos de Enfermería -ENPC- establece la ‘vida útil’ de los SRI en 7 años para aquellos sistemas obligatorios desde el nacimiento hasta los 18 kg -los grupos 0 /0+ y 1 en la homologación ECE R44 y sus equivalentes en la norma R129 o i-Size-.

Para el resto de sistemas -los grupos 2/3, de 15 a 36 kg; los 1/2/3, de 9 a 36 kg; y sus equivalentes en la norma R129- se establece un periodo útil de 10 años. ¿El motivo? El desgaste de los materiales conlleva que su efectividad vaya descendiendo en caso de accidente.

¿Cuándo debo cambiar a mi hijo de sillita?

El cambio de una silla de un grupo o tramo a otra del siguiente ha de apurarse al máximo… pero siempre teniendo en cuenta que, como señalan desde Britax Römer, «las correas superiores que sujetan al niño deben quedar a la altura de sus hombros y no por debajo» y que el peso del niño no supere el máximo recomendado por el fabricante del SRI.

¿La razón? Si se cambia al niño antes de tiempo, «los arneses de la sillita o el cinturón de seguridad pueden quedar mal ajustados», señala la DGT, facilitando que, durante un impacto, «el niño pueda salir despedido por encima del cinturón o que deslice por debajo de la banda inferior del mismo».

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¿En el sentido de la marcha o al contrario?

Para los niños más pequeños, siempre es más recomendable que viajen en sentido contrario a la marcha, ya que en caso de impacto frontal -son los más frecuentes-, el peso de su cabeza en relación a su cuerpo -por ej., en un niño de 5 meses, puede suponer hasta el 25% del total- junto con su débil musculatura en el cuello, harán que el bebé sufra tensiones muy elevadas en la columna y en sus órganos internos. En caso de ir en sentido contrario a la marcha, el respaldo de la sillita recoge toda la espalda, cuello y cabeza del menor, redistribuyendo mejor las fuerzas del impacto.

Así, por Ley, es obligatorio que los niños viajen en sentido contrario a la marcha hasta que alcancen los 9 kg si lo hacen en una silla R44 -esto es, en las del grupo 0, 0+-, y recomendable en el caso de las del grupo 1; algunos fabricantes aconsejan que se monten en este sentido sillitas incluso del grupo 2. En el caso de un SRI i-Size, los niños deberán viajar obligatoriamente a contramarcha hasta los 15 meses, algo que se corresponde, normalmente, con sillas de hasta 105 cm de altura -equivalentes a aprox. 4 años-.

Sin embargo, desde los fabricantes de SRI se recomienda ampliar el rango de edad en la que los niños deberían viajar a contramarcha, algo que ya permiten determinados modelos de SRI del Grupo 1/2 -homologados bajo la norma R44-, aptos hasta los 6 años aprox. o los 25 kg.

Los SRI son muy caros, ¿puedo adquirir uno de 2ª mano?

Puedes, pero no es para nada recomendable… ya que no podrás saber si esa sillita sufrió algún impacto. Los responsables de todas las marcas, incluido Matias Massó de Britax Römer, son muy contundentes al respecto: «si un SRI recibe un impacto a más de 10 km/h, debe dejar de usarse porque, aunque la sillita parezca impecable a simple vista, el impacto puede haber causado microgrietas que modifiquen su respuesta en caso de accidente».

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¿Y si tienes que meter tres sillitas infantiles en los asientos traseros de tu coche?

Una posible solución es el RiveMove, un sistema que se coloca entre el propio anclaje Isofix del coche y la sillita para ganar hasta 7 cm de anchura en las plazas traseras -el RiveMove ‘desplaza’ el anclaje de la sillita hacia la puerta-, además de reducir hasta un 20% el riesgo de posible daños en la cabeza en caso de accidente lateral.

Si tenemos dos sillitas en las plazas traseras y se instalan dos RiveMove, los 14 cm que se ganan en total en anchura permiten alojar una tercera sillita en la plaza central o a un adulto. De esta forma se puede ganar esa tercera plaza principalmente en modelos urbanos o compactos. Cada RiveMove, desarrollado y fabricado en Valladolid, cuesta 129 euros; puedes encontrar más información en www.rivekids.com.

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