Hyundai y Kia estadounidenses tienen que mejorar protección al robo

Siete millones de coches a revisión para mejorar su resistencia al robo

Hyundai y Kia lanzan en Estados Unidos una de las mayores campañas de revisión de su historia para reforzar la seguridad de siete millones de vehículos demasiado fáciles de robar.

Pocas veces una vulnerabilidad técnica ha tenido un impacto tan explosivo en el mercado norteamericano como el que han sufrido Hyundai y Kia en los últimos años. Lo que empezó en 2021 como un desafío viral en TikTok —el tristemente célebre Kia Challenge terminó convirtiéndose en un fenómeno delictivo a gran escala: miles de robos, aseguradoras en pie de guerra, ciudades demandando a los fabricantes y tribunales abarrotados de denuncias colectivas.

Hyundai y Kia, vulnerables al robo en EE.UU.
Hyundai y Kia, vulnerables al robo en EE.UU.

Siete millones de Hyundai y Kia, ahora más seguros ante robos

Ahora, tras años de presión, el grupo coreano activa una llamada a revisión que afecta a más de siete millones de coches vendidos entre 2011 y 2022, todos ellos equipados con sistemas antirrobo demasiado rudimentarios.

La documentación judicial y los datos recogidos por asociaciones como el Highway Loss Data Institute confirmaron lo que miles de vídeos ya habían adelantado: determinados modelos sin inmovilizador electrónico eran fáciles de arrancar manipulando, a mano desnuda, el cilindro donde se aloja la llave. Una carencia llamativa en un país donde este dispositivo es obligatorio desde mediados de los años 2000. La anomalía no afectaba a las versiones europeas —equipadas con sistemas más robustos y evolucionados—, pero sí a millones de unidades en Estados Unidos, donde la ola de robos llegó a multiplicar por ocho la media nacional frente a otros fabricantes.

El acuerdo alcanzado por Hyundai y Kia con los distintos demandantes supone una operación técnica de gran calado. El grupo instalará sin coste para el cliente una nueva protección galvanizada que refuerza el cilindro de la cerradura/llave e imposibilita las manipulaciones rápidas que popularizaron los robos. A ello se suman las actualizaciones de software ya desplegadas desde 2023, que obligan al sistema a reconocer únicamente la llave original o una copia codificada para permitir el arranque. Los fabricantes complementan la intervención con pegatinas disuasorias específicas y un calendario que se prolongará hasta marzo de 2027.

La factura económica de la acción también es notable para ambas marcas: más de 500 millones de dólares entre reparaciones, reembolsos y compensaciones a propietarios que sufrieron robos o intentos frustrados. Incluso así, algunas voces dentro de las asociaciones de consumidores consideran que la indemnización —375 dólares en ciertos casos de intento de robo— es insuficiente frente a daños que, en ocasiones, han superado claramente esa cifra.

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