La vuelta a la oficina tras el teletrabajo está dejando situaciones inesperadas en muchas empresas, pero lo que ocurre en Stellantis en Estados Unidos ha sorprendido incluso a sus propios empleados. Y es que acudir el trabajo con un coche de otra marca puede salir caro… de verdad.
Multas por llevar “el coche de la competencia”
En su sede de Auburn Hills (Michigan), el grupo automovilístico ha reactivado una política interna que prioriza la imagen corporativa incluso en el aparcamiento. Con el regreso obligatorio al trabajo presencial cinco días a la semana, los parkings se han llenado rápidamente… y también las sanciones.
Varios empleados han denunciado haber recibido advertencia e incluso multas internas por estacionar vehículos de marcas rivales en zonas consideradas “preferentes”. Estas plazas, más cercanas a los accesos o cubiertas, están reservadas exclusivamente para modelos de marcas del grupo como Jeep, Dodge, Ram o Chrysler.

Quienes conducen coches de otras marcas como Tesla, Toyota o Ford, deben aparcar en zonas más alejadas, lo que implica un trayecto más largo andando y, en muchos casos, bajo lluvia, nieve o frío intenso.
Una norma antigua que vuelve con fuerza
Aunque esta política no es nueva dentro de la cultura automovilística de Detroit, su aplicación estricta ha generado un fuerte malestar. Muchos trabajadores aseguran que no se les había comunicado con claridad o que se está aplicando ahora con mayor dureza que nunca.
El problema se agrava en un contexto en el que los precios de los coches nuevos han subido de manera considerable. Para algunos empleados, estas sanciones suponen una presión indirecta para que compren vehículos del propio grupo.
La polémica ha ido más allá con situaciones que muchos califican de surrealistas. Algunos empleados han sido sancionados por conducir modelos de marcas ya desaparecidas, pero que en su día estuvieron vinculadas al grupo.
Esto ha generado críticas hacia el personal de seguridad, al que acusan de no conocer bien la historia de las marcas del propio fabricante. Desde la empresa, eso sí, aseguran que los trabajadores pueden reclamar si consideran que la sanción es errónea.
La postura de la empresa
Desde Stellantis defienden que este sistema forma parte de los beneficios internos: quienes apoyan las marcas del grupo tienen acceso a mejores plazas de aparcamiento.

Sin embargo, la medida no ha sentado bien en un momento marcado por tensiones laborales y recortes de plantilla. Además, para quienes reinciden en incumplir la norma, las consecuencias pueden ser más graves: algunos vehículos han sido inmovilizados con cepos, obligando al empleado a contactar con su superior para poder retirarlo.
Cuando tu coche también define tu trabajo
Lo que para algunos puede parecer una curiosidad corporativa, para otro es un ejemplo de hasta qué punto la imagen de marca puede influir en la vida laboral. En este caso, la elección del coche personal deja de ser una decisión privada para convertirse en una cuestión profesional.
Una situación llamativa que, sin duda, está dando mucho que hablar… y que podría marcar tendencia (o polémica) en otras grandes compañías del sector.
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