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Así vuelve Tesla a dejar atrás a toda la industria… esta vez con GROK

Tesla incorpora a sus coches la inteligencia artificial de Elon Musk, Grok, y de tal modo que vuelve a dejar en evidencia a toda la industria.

Robert Greene, en su famoso best seller Las 48 Leyes del Poder, recomendaba: «Entra en acción con audacia. Los errores que cometas, podrás resolverlos fácilmente con más audacia», probablemente inspirado en otro aforismo, esta vez napoleónico: «Con audacia puede intentarse todo». Y en un modo bastante extenso, esta ha venido siendo la política aplicada por Tesla, con mayor o menor éxito, en muchas de las empresas que ha acometido.

Por contra, el lema de la industria tradicional europea parece que viene siendo: «Entra en acción como un pazguato. Así no llamarás la atención y total, ¿Qué importa? Si vas a desaparecer en unos 10 años…». Y como lema y divisa, se viene aplicando a todo y, por supuesto, también a la inteligencia artificial.

Aún recuerdo la presentación de la versión especial Spirit de Voyage del DS3 en 2023, en la que nos anunciaban que tenía «Chat-GPT». Con sus matices: era, y sigue siendo, el Chat-GPT barato y desactualizado, el 3.5, y no tenía acceso a absolutamente ninguna funcionalidad del vehículo. ¿Para qué sirve?, preguntamos… «Bueno, se le puede preguntar por listas de restaurantes (desactualizadas) y monumentos (hay que admitir que la historia de La Alhambra no ha cambiado mucho últimamente), puede contar chistes y es capaz de enviar destinos al navegador», nos contestaron. Guau. Audacia total.

Este área de la inteligencia artificial era una en la que Tesla no había conseguido humillar a sus rivales por el mero hecho de que no tenían una a mano que pudieran usar con confianza, y ya sabemos que Tesla, la gran recolectora de datos propios, es un poquito celosa de soluciones que impliquen darle las llaves del reino a nadie. Ni siquiera la llave pequeña del buzón del reino. Por eso sus clientes siguen sin CarPlay ni Android Automotive.

Esa carencia y reticencia ofrecía una enorme ventana de oportunidad a los europeos: podían implementar alguna funcionalidad de inteligencia artificial antes de que llegara Tesla, lo cual les proveería de una ventaja competitiva y, tal vez, conseguiría que por primera vez en la última década, una función se abriese paso a la serie en un modelo tradicional antes que en una de esas «tablets con ruedas». Pues nada: ni siquiera pintando el objetivo con una enorme cruz roja visible desde 10.000 pies de altitud es capaz una marca tradicional de localizar el blanco y acertar en él. Enhorabuena… Stairway to Irrelevance sería el título parafraseado del single de Led Zeppelin si hubiera que ponerles una banda sonora.

Chat-GPT de Stellantis te cuenta un cuento
Chat-GPT te cuenta un cuento en un DS. Spoiler: el dragón es Tesla, y el castillo ardiendo es la industria europea del automóvil.

El problema con la IA y los fabricantes tradicionales, aburridos y caducos

El problema de los fabricantes tradicionales, no nos engañemos, es que tienen un software atrasado del que se fían menos que de una escopeta de feria. También que son unos tacaños, por supuesto. Entre alimentar a OpenAI con prompts de conductores graciosamente regalados por estos a través de la interacción con un modelo obsoleto y gratuito como Chat-GPT 3.5, e incorporar en sus coches un sistema de lenguaje natural que cruzara los prompts con una lista cerrada de acciones y permitiera hacer cualquier cosa con IA, eligieron todos lo primero porque, claro…

«Confiamos en nuestro sistema, pero preferimos que una IA no encuentre todos los agujeros de seguridad que nos hemos dejado y, por supuesto, no pensamos invertir ni un duro en una suscripción a un servicio de IA, ni mucho menos en el desarrollo de una gateway o pasarela de comunicación segura que sirva de interfaz entre esa IA y el sistema de comandos vocales del vehículo o la red CAN de habitáculo o, Dios no lo quiera, de motor».

Sin embargo, la cruda realidad de la IA es que solo es útil en la medida en que permite hacer cosas. Oh, sorpresa mayúscula; consultoría gratis regalada desde Autofácil. Y en un mundo de mandos físicos menguantes, es muy importante habilitar esa capacidad cuanto antes. Una capacidad que, no nos engañemos, los sistemas de mandos por voz, ni siquiera aquellos basados en la nube, han conseguido siquiera acariciar. «Cierra la ventanilla», «tengo calor» o «sube el volumen» son ejemplos de comandos que podrían resumirse todos en «hemos fracasado y no somos conscientes».

Obviamente, el comando que necesitamos analizar es: «en este viaje, necesito que planifiques paradas en cargadores de más de 150 kW de las redes Zunder o Ionity que no duren más de 25 minutos, sean en hubs con cafetería y baño y te asegures de que siempre llego con carga suficiente para poder alcanzar un cargador alternativo además de alcanzar el destino con un 50%». Eso es usar inteligencia artificial. Lo otro es avergonzamiento natural o, si en inglés se entiende mejor, natural embarrassment.

Un salpicadero de Tesla con el logo de XAI en pantalla
Visión artística de ixAI en la pantalla de un Model S

Tesla, Grok y una interpretación moderna y útil de la IA

La llegada de Grok, la IA de Elon Musk, o de X, o del antiguo Twitter, o de xAI o como la quieras definir, hizo su aparición en Tesla hace poco siguiendo la práctica habitual de ser una solución aburrida, del tipo «pregúntame cosas». Eso, al fin y al cabo, es algo que también puedes hacer depositando el móvil en la magnífica bandeja de carga inalámbrica orientada hacia el conductor y con el plus de que te responda el avatar de Ani con voz picarona y movimientos sensuales que NO deberías visualizar durante la conducción.

El problema es que Tesla ha tardado días en dar acceso a Grok a la cámara frontal del vehículo. Eso significa que Tesla ha tardado días en activar una gateway segura entre un elemento de hardware conectado al computador del Tesla y un servicio en la nube. Y eso significa que estamos a días (bueno, con Elon Musk a veces «unos días» pueden ser muchos días) de que Grok pueda hacer lo que explicábamos en el ejemplo de arriba… y de que Tesla se pase el juego de la IA en el automóvil.

Para entendernos, el flujo de trabajo será tal que decimos: «Grok, sube unos 3 grados verticales el retrovisor derecho», y eso se manda a la nube de xAI, que entiende el comando, lo convierte en un comando entendible por el coche, que lo manda al vehículo, se valida como un comando no peligroso y se pasa a la red CAN de habitáculo que, mediante una red LIN, mueve el retrovisor derecho. No-era-tan-difícil.

Y como la función es útil y novedosa (y la densidad de fanboys que Tesla ha «farmeado» mediante funciones útiles y novedosas es inmensa), la red en general y X en particular se están llenando de demostraciones de que Grok ya puede hacer cositas, como reconocer lo que hay delante del vehículo o por dónde circulamos.

Para que Grok se active en el coche, y de momento, lo primero que necesitas es vivir en un lugar sin regulaciones moñas sobre IA, como por ejemplo EEUU (este es otro tiro en el pie de la Europa tradicional, pero no toca abordarlo ahora; este artículo se centra en la gateway entre IA y vehículo y la calidad de esa IA). Después, necesitas infotainment con procesador AMD Ryzen, software 2025.26 o posterior y conexión permanente mediante Premium Connectivity o una red Wi-Fi. En Estados Unidos, Premium Connectivity cuesta 9,99 USD/mes e incluye el tráfico de datos necesario para Grok, streaming y mapas en vivo.

Grok no supone un precio propio dentro del coche: los Tesla entregados a partir del 12 de julio de 2025 lo traen preinstalado, y los modelos anteriores que cumplan los requisitos lo reciben gratis vía OTA; la única cuota obligatoria es la de conectividad, salvo que siempre conduzcas con Wi-Fi.

Diez funciones que ya ofrece Grok en Tesla:

  • Conversar sobre cualquier tema (clima, cultura pop, ciencia…) solo con pulsar el botón de voz o abrir la app Grok en pantalla.

  • Cambiar al instante de voz y personalidad —p. ej. Storyteller, Unhinged, Kids’ Stories o Therapist— según tu humor.

  • Pedirle que “tome la ruta escénica” o diseñe desvíos panorámicos haciendo caso a tus preferencias.

  • Añadir paradas concretas o buscar puntos de interés en ruta (“para en el Starbucks más cercano”) mediante lenguaje natural.

  • Resumir las noticias del día o ponerte al tanto de un tema concreto mientras conduces.

  • Contar cuentos o proponer juegos de trivia para los peques usando las personalidades infantiles.

  • Razonar sobre lo que ve la cámara frontal —por ejemplo si hay espacio para adelantar al vehículo de delante— gracias a Grok-1.5 Vision.

  • Leer alertas del coche y responder preguntas sobre tus últimos avisos o la presión de neumáticos, aunque (por ahora) no pueda cambiar ajustes directamente.

  • Entretenimiento ligero: chistes, acertijos y test de cultura pop para pasar el rato en un cargador.

  • Detectar y responder automáticamente en el idioma en que le hables, sin tocar configuraciones del sistema.

La opinión de Autofácil…

Subirse al carro de la IA debería ser una prioridad para todos los fabricantes, sobre todo para aquellos que pretenden cobrar por «funciones bajo demanda» y presumir de sistemas de infotainment presuntamente sofisticados. La tónica con los móviles ha sido muy clara: ¿por qué mi basura de infotainment no es capaz de hacer cosas que mi móvil sí? Pues me cambio a CarPlay. Y ahora va a ser: ¿por qué el reconocimiento vocal no es capaz de entender cosas que Chat-GPT, Gemini, Perplexity, Grok comprenden a la perfección?

Los fabricantes deberían ponerse las pilas a velocidad de hiperespacio con esta mandanga, porque además la incapacidad de implementación subraya su falta de flexibilidad y seguridad en sus sistemas de infotainment. El objetivo es claro, el flujo de trabajo es claro, y van a conseguir esperar, una vez más, lo suficiente como para que Tesla capitalice una función hasta el punto de dejar de ser «la marca sin botones, vaya mierda» para convertirse en «el coche con el que por fin puedes hablar, ya era hora».

Y eso va a conducir a más novedades, y a más fanboys, y a más artículos culminados con el ya manido veredicto de «bonito intento… pero no es un Tesla».

Suerte con la interiorización del concepto, la implementación de la función o el proceso ordenado de liquidación y cierre; lo que ocurra antes.

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