¿Es posible recorrer más de 160 kilómetros con menos de 4 litros de combustible en pleno 2025 y con un coche de más de dos décadas? Un periodista británico ha demostrado que sí, y lo ha hecho al volante de un Audi A2 1.4 TDI de 22 años, un modelo olvidado por muchos, pero sorprendentemente eficiente.
El reto era claro: alcanzar la mítica cifra de 100 mpg (millas por galón), lo que equivale aproximadamente a 2,35 l/100 km, una cifra que hoy sigue siendo excepcional incluso pata muchos híbridos modernos.
Un Audi A2 viejo, barato y extremadamente eficiente
El protagonista de esta historia es un Audi A2 diésel comprado por unos 573 €, sin ITV y con la idea inicial de usarlo durante unos meses. Sin embargo, el coche no solo sobrevivió, sino que se convirtió en su vehículo de uso habitual.
En condiciones normales, este Audi A2 ya ofrecía un consumo cercano a 3,8 l/100km, pero su propietario se preguntó hasta dónde podía llegar si optimizaba la conducción al máximo. Y decidió comprobarlo en un trayecto real, sin trampas ni laboratorio, abierto al tráfico.

El reto: 160 kilómetros exactos
El recorrido elegido fue muy concreto: 160 kilómetros exactos desde una gasolinera cercana a su casa hasta el paseo marítimo de Lee-on-the-Solent, en Reino Unido. Para evitar trampas, el autor calibró el tanto el odómetro como el ordenador a bordo, comprobando además que el coche tiende a ser conservador en sus mediciones.
La estrategia fue sencilla pero eficaz:
- Velocidades constantes entre 65 y 90 km/h
- Conducción suave, con el motor trabajando a baja carga
- Rebufos ocasionales de camiones, sin circular demasiado cerca
- Neumáticos inflados a 2,75 bares
- Eliminación de peso innecesario, como los asientos traseros
- Sin modificaciones mecánicas ni técnicas ilegales

El momento clave: tráfico lento y obras
Aunque las autopistas rápidas no favorecían el consumo, la suerte apareció en forma de obras con límites de 65 y 80 km/h. En ese escenario, el Audi A2 entró en su hábitat ideal: baja resistencia aerodinámica, peso contenido y un motor diésel diseñado para la eficiencia. El resultado final fue tan simple como espectacular:
- 2,3 l/100 km, según el ordenador de a bordo.
Es decir, menos de 4 litros de gasóleo para recorrer 160 kilómetros en un coche con más de 20 años.
Más barato que cualquier coche nuevo
Lo más llamativo llega al hacer números. Tras varios kilómetros recorridos, el propietario calcula que, si vendiera hoy el coche por su valor de mercado, el coste total de uso habría sido prácticamente de 0 euros por kilómetro.
En una época dominada por los coches eléctricos, las etiquetas medioambientales y precios disparados, este Audi A2 demuestra que la eficiencia no siempre depende de la última tecnología, sino también del diseño, el peso, y, sobre todo, del conductor.
¿Lección final?
Sí, un coche eléctrico habría consumido cero combustible. Pero ese no era el objetivo. Este experimento demuestra que un coche antiguo, bien mantenido y conducido con cabeza, todavía puede ofrecer cifras de consumo que parecen imposibles hoy en día.
Y deja una reflexión clara: ¿de verdad necesitamos siempre lo último para ser eficientes? O simplemente quizá la eficiencia también pasa por aprovechar mejor lo que ya tenemos.
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