La conducción autónoma vuelve a salir del laboratorio y a mezclarse con el tráfico real. Volkswagen ha comenzado en Wolfsburg una nueva fase de pruebas con su prototipo Gen.Urban, un vehículo eléctrico diseñado para circular sin volante ni pedales tradicionales.
A diferencia de otros ensayos más controlados, este coche autónomo ya se mueve por calles abiertas al tráfico, conviviendo con peatones, semáforos, rotondas y situaciones cotidianas que cualquier conductor reconoce al instante. El objetivo no es demostrar velocidad ni autonomía, sino algo mucho más complejo: comprobar si las personas se sienten cómodas viajando en un coche que lo hace todo por sí mismo.
Un habitáculo pensado para el tiempo, no para la conducción
El Gen.Urban no se entiende como un coche convencional. Desde antes de arrancar, el vehículo adapta el interior a las preferencias del usuario, ajustando asiento, climatización e iluminación. Una vez dentro, el protagonismo recae en una gran superficie frontal que combina información visual, sonido y luz, creando una atmósfera más cercana a un espacio personal que a un puesto de conducción.
No hay mandos clásicos ni pedales bajo los pies. El pasajero se sienta donde siempre lo ha hecho el conductor, aunque durante estas pruebas un especialista en seguridad ocupa el asiento del copiloto, listo para intervenir si fuera necesario mediante un control específico. Todo está pensado para observar reacciones reales, no para impresionar.

Qué hace la gente cuando ya no conduce
Uno de los grandes interrogantes que plantea la conducción autónoma es cómo se aprovecha el tiempo dentro del coche. Trabajar, relajarse, entretenerse o simplemente mirar por la ventana son comportamientos que Volkswagen quiere analizar en detalle con este proyecto.
Por eso, el desarrollo del Gen.Urban no recae solo en ingenieros. En él participan diseñadores, expertos en experiencia de usuario, psicólogos del comportamiento y desarrolladores de software, que estudian cómo interactúan los pasajeros con el vehículo y qué elementos generan confianza durante el trayecto.
Un recorrido urbano sin concesiones
Las pruebas se realizan en un recorrido de casi diez kilómetros por el centro de Wolfsburg. El trayecto incluye cruces con semáforos, zonas residenciales, áreas industriales, rotondas y tramos donde el tráfico puede complicarse. Cada viaje dura alrededor de 20 minutos, el tiempo suficiente para que el pasajero empiece a olvidarse de que nadie está al volante.
En esta fase inicial, los participantes son empleados del propio grupo, aunque el planteamiento es claramente extrapolable a futuros desarrollos que podrían llegar a las marcas del consorcio.
Más allá del prototipo
El Gen.Urban no está destinado a la venta ni anticipa un modelo concreto, pero sí marca el camino de cómo podrían ser los interiores y las experiencias de usuario en los coches autónomos del futuro. Volkswagen quiere entender qué funciona, qué genera rechazo y qué ayuda a que un pasajero confíe en el vehículo.
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