Durante años repetimos un mantra: hay demasiadas apps de recarga. Demasiadas tarjetas. Demasiados registros. En definitiva, demasiadas formas de hacer lo mismo. Y, sin embargo, en cuanto uno mira con algo de perspectiva, descubre que ese ruido inicial escondía un movimiento tectónico mucho más interesante: los agregadores que simplificaron la vida a los primeros conductores eléctricos abrieron el camino para algo aún más potente, una idea que los fabricantes de coches han adoptado con entusiasmo: intervenir directamente en la recarga para construir un ecosistema propio y convertirla en una extensión natural del coche.
Una app, una tarjeta y una sola factura
El resultado es el panorama actual. Prácticamente todas las marcas con eléctricos en catálogo ofrecen su propio servicio de recarga pública, vinculado a su app. Lo que empezó siendo una comodidad se ha convertido en una propuesta con ambición estratégica. Y funciona por varias razones. La primera es la interoperabilidad: aunque haya docenas de operadores en España, desde Iberdrola hasta Repsol pasando por Endesa X, Zunder o MOEVE, basta con que una marca negocie con ellos su presencia en el roaming europeo para que el usuario apenas note esa variedad. El conductor tiene una sola app, una sola tarjeta, un solo contrato y una factura mensual que recoge todo. Ese es el truco.
El segundo motivo es la capacidad de negociación: las marcas, negocuaindo en nombre de cientos de miles de coches eléctricos en Europa, no son clientes pequeños y tienen fuerza para negociar tarifas planas por kWh con descuentos jugosos.

Plug&Charge: la experiencia eléctrica definitiva
Y luego llega el elemento clave: Plug&Charge. Enchufas, el cargador reconoce tu coche y empieza a cargar sin que tú hagas absolutamente nada. Ni tarjetas, ni QR, ni apps. Ya está disponible muchos operadores de carga europeos y es la experiencia más pura que ofrece la movilidad eléctrica… aunque necesites tener la función activada en tu coche y un contrato específico asociado a tu cuenta de marca. La suscripción se asocia al coche desde el momento de la entrega, el certificado se activa en segundos y, si viajas fuera de España, sigues cargando como si nada.
La recarga como nuevo negocio para las marcas
Para los fabricantes es también un nuevo pilar de negocio: si quieren que la transición eléctrica sea su historia de éxito, necesitan controlar lo que rodea al coche, incluida la carga, convirtiéndola en un ingreso recurrente en un mundo en el que los coches eléctricos requieren menos mantenimiento. No es casualidad: quien controle la carga controlará la relación con el cliente.
Mientras estos modelos de negocio maduran, las apps de las marcas en España ya son una solución sólida. Sirven para viajar sin dolores de cabeza, reducen la incertidumbre del precio y evitan la clásica búsqueda desesperada de apps alternativas cuando sales a Francia o Portugal. Y aunque no siempre dan el precio más barato en el cargador de tu barrio, están pensadas para lo que de verdad importa: moverse, viajar y enchufar sin complicaciones.

Así está el panorama
El ecosistema actual es sorprendentemente homogéneo. Volkswagen abrió la veda con We Charge, una plataforma europea ahora gestionada por Elli que también da servicio a Škoda, Cupra y Seat bajo distintos nombres. Los planes son casi calcados, con un nivel gratuito para uso ocasional y otro con cuota mensual que desbloquea sus mejores precios en Ionity. Es el modelo más extendido y probablemente el que mejor ilustra el futuro: un contrato europeo, integración total en el navegador y Plug&Charge activado en la gama más reciente.
Mercedes apostó por una versión todavía más refinada con Mercedes me Charge, que unifica más de mil proveedores europeos bajo una tarifa fija por kWh y aplica descuentos contundentes en Ionity. La integración con MBUX es ejemplar. BMW y Mini siguieron un camino parecido apoyándose en DCS, mientras que Audi se ha alineado con Elli.
En Renault y Dacia encontramos Mobilize Charge Pass, que presume de la red más grande y de tarifas muy claras, además de tener planes pensados para quienes hacen viajes frecuentes. Stellantis siguió su propia senda con Free2Move, integrado en las apps MyPeugeot, MyCitroën o MyOpel, muy orientado a la sencillez. Las asiáticas también juegan fuerte: Charge myHyundai y KiaCharge replican el modelo alemán, con una experiencia sólida y bien integrada. Y Volvo y Polestar se apoyan en Plugsurfing, que hoy es casi un estándar de facto para marcas que no quieren reinventar la rueda.
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