Hacía tiempo que el marketing del automóvil no se ponía tan juguetón. En Italia, BYD ha decidido que ya estaba bien de medias tintas y ha lanzado una campaña que mezcla ironía, oportunidad comercial y un mensaje muy directo a Stellantis. No hay nombres propios, pero tampoco hacen falta. El objetivo está claro: los conductores cansados del famoso motor 1.2 PureTech y, de paso, el debate abierto sobre hasta dónde se puede recortar en seguridad para abaratar coches urbanos.
La primera parte del ataque se llama “Purefication”, un nombre con bastante mala leche si se tiene en cuenta a quién va dirigido. BYD ofrece importantes descuentos a quienes entreguen un coche de gasolina con correa de distribución bañada en aceite, una solución técnica que se ha ganado una reputación poco envidiable en los últimos años. En Italia, donde se vendieron muchísimas unidades con este tipo de motores, la campaña ha caído como una cerilla en un bidón de gasolina.
El PureTech como moneda de cambio
El planteamiento de BYD es tan simple como eficaz. Si tienes un coche que cada vez vale menos en el mercado de segunda mano y empieza a ser difícil de colocar incluso entre profesionales, la marca china te ayuda a pasar página. A cambio, propone dar el salto a uno de sus modelos eléctricos o híbridos enchufables con descuentos que, en algunos casos, rozan cifras de cinco dígitos.
El mensaje implícito es claro. Donde otros ven un problema, BYD ve clientes potenciales. Y lo hace sin entrar en guerras técnicas ni comunicados interminables, simplemente señalando una realidad que muchos propietarios ya conocen de primera mano. No se habla de PureTech de forma explícita, pero el nombre de la campaña lo dice todo.

“En seguridad no levantamos el pie”
Cuando todavía resonaba el eco de la “Purefication”, BYD decidió subir un peldaño más el tono. Esta vez, el dardo iba dirigido al debate abierto por Fiat sobre la posibilidad de limitar velocidad y eliminar algunos sistemas ADAS en coches urbanos para reducir costes. Una reflexión que, aunque enmarcada en el contexto regulatorio europeo, generó bastante ruido.
La respuesta de BYD no tardó en llegar y fue directa a redes sociales: “En seguridad no ralentizamos nunca”. Acompañado de imágenes de uno de sus modelos urbanos rodeado de iconos de ayudas a la conducción y con la coletilla de las cinco estrellas Euro NCAP, el mensaje volvía a ser cristalino. Aquí no hay limitadores ni recortes, y además presumimos de invertir miles de ingenieros en sistemas de asistencia.

Dos filosofías, un mismo ring
Evidentemente, BYD y Stellantis juegan en ligas distintas y con planteamientos industriales muy alejados. Comparar un coche de ciudad térmico asequible con un eléctrico cargado de tecnología no es justo desde el punto de vista técnico. Pero en el terreno del marketing, y especialmente en redes sociales, ese matiz importa poco.
BYD ha conseguido colocar dos temas incómodos en la conversación: la fiabilidad percibida de ciertos motores de combustión y el valor real de la seguridad en los coches pequeños. Y lo ha hecho sin una sola mención directa, dejando que el lector saque sus propias conclusiones.
Por ahora, desde Stellantis no hay respuesta oficial. Pero si algo ha demostrado esta ofensiva italiana es que el marketing del automóvil vuelve a ser afilado, provocador… y bastante más entretenido que hace unos años. Y eso, al menos para el espectador, siempre es buena noticia.
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