BYD, el gigante chino que en los últimos años se había convertido en la gran referencia de la movilidad eléctrica global, pisa el freno. Según fuentes internas citadas por Reuters, la compañía ha recortado su objetivo de ventas para 2025 hasta 4,6 millones de unidades, lo que supone una reducción de hasta un 16% frente a las previsiones iniciales de 5,5 millones. Este ajuste llega en un momento delicado, cuando el mercado doméstico chino muestra claros signos de enfriamiento tras años de crecimiento acelerado.
El nuevo objetivo, que aún podría variar según evolucione la demanda, refleja una realidad incómoda: BYD se enfrenta a su ritmo de crecimiento más bajo desde 2020. Si logra vender 4,6 millones de vehículos, apenas supondrá un incremento del 7% respecto al año anterior, una cifra modesta para un fabricante que multiplicó por diez sus entregas entre 2020 y 2024.

BYD y los síntomas de desaceleración
Los síntomas de desaceleración se acumulan, sobre todo en China. En julio, las ventas de sus modelos más asequibles —por debajo de 150.000 yuanes— cayeron un 9,6% interanual, mientras que competidores como Geely crecieron en ese mismo segmento un 90%. A ello se suma la contracción de la producción en agosto por segundo mes consecutivo, algo que no ocurría desde 2020.
Este frenazo no se explica solo por la demanda interna. La guerra de precios desatada en China, que llevó a los fabricantes a aplicar fuertes descuentos, ha erosionado los márgenes. El gobierno ha intentado moderar estas prácticas, pero BYD mantiene las promociones, consciente de que necesita volumen para sostener su liderazgo. Sin embargo, esa estrategia ya ha tenido consecuencias: en el segundo trimestre, el beneficio neto cayó un 30%, la primera caída en más de tres años.
BYD, clave la expansión internacional
El contexto económico tampoco ayuda. La segunda economía mundial arrastra una prolongada crisis inmobiliaria que lastra el consumo privado, y la industria del automóvil no es inmune. Mientras tanto, BYD intenta compensar la debilidad local con un agresivo impulso internacional: ha comenzado a exportar a Europa desde Tailandia -se evitan aranceles- e intensifica su presencia en mercados como América Latina.
Los analistas advierten que cumplir los 4,6 millones será un reto, dado que en los siete primeros meses del año solo ha alcanzado el 45% de su objetivo inicial. Algunos, como Deutsche Bank, ya rebajan sus previsiones a 4,7 millones, en línea con la cifra interna filtrada.
Toda esta información, o interpretación, contrasta con la facilitada por la marca en un reciente comunicado donde positiviza que entre enero y julio BYD ha entregado 2,49 millones de vehículos en todo el mundo (+27,4%), con unas ventas internacionales que se han duplicado y que ya apuntan al millón de unidades en 2025. Todo esto se traduce en unos ingresos de 44.650 millones de euros, lo que supone un aumento del 23 % con respecto al año anterior. En España, entre enero y agosto, 14.181 unidades comercializadas con un crecimiento del 675 por ciento.
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