Los Ascari y su cita con el destino

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Los Ascari y su cita con el destino

El automovilismo es una de esas pasiones que, como el toreo, suelen transmitirse habitualmente de padres a hijos. Algunas veces con éxito, otras sin él y otras, como en el caso de los Ascari, con un destino tan similar como trágico.


Alberto Ascari fue el primer piloto en lograr dos campeonatos del Mundo en una incipiente Formula 1, cuando se impuso en las ediciones de 1952 y 1953 a los mandos de un Ferrari. El mismísimo Enzo Ferrari le había dado la oportunidad, fundamentalmente, por sus innegables cualidades como piloto, pero también había un componente sentimental.

«Il Comendatore» había sido compañero, discípulo y amigo de Antonio Ascari –muchos le llamaban «El Maestro»–, padre de Alberto y destacado piloto de la década de los veinte, que compartió sueños y experiencias con Enzo Ferrari en Alfa Romeo, la escudería que dominaba la competición automovilística de la época.

Antonio Ascari

Antonio era pariente lejano de otro ilustre de las carreras como Tazio Nuvolari y muy pronto sintió el gusanillo de la velocidad, aunque tuvo diversos trabajos y el fuerte de su actividad fue la representación comercial de la firma Alfa Romeo, que compatibilizaba con las carreras en su vertiente de piloto y diseñador, labor que desarrollaba junto con Ferrari, entre otros.

Ascari padre obtuvo buenos resultados en la temporada de 1924 y comenzó la temporada de 1925 con grandes expectativas, que se confirmaron después del incontestable triunfo que obtuvo el equipo Alfa Romeo en el Gran Premio de Bélgica en Spa.

Antonio Ascari GP Bélgica 1925

Con la moral por las nubes llegó Ascari al GP de Francia que se disputaba en el Autódromo de Linas-Monthlèry, un óvalo situado 30 kilómetros al sur de París, al que se le habían incorporado algunas variantes para esta carrera.

En la vuelta 23, cuando Antonio rodaba líder destacado, al tomar una curva a izquierdas, perdió el control de su bólido a 180 km/h y fue a impactar contra la valla, para después salir despedido y terminar en una acequia debajo de su Alfa Romeo P2. Su estado era crítico y fue trasladado al hospital, pero lamentablemente falleció en la ambulancia. Era un 26 de julio, Antonio Ascari, contaba con 36 años, dejaba viuda y dos hijos; uno de ellos, Alberto, de siete años.

Accidente Antonio Ascari GP Francia 1925

Alberto Ascari, una víctima del destino

Antes de que Enzo Ferrari le ofreciera un asiento en uno de los vehículos de su recién creada escudería, Alberto Ascari se había fogueado en las carreras de motos, como era habitual entre los que intentaban labrarse un futuro en el automovilismo de competición. Después de participar a los mandos de un Ferrari en las Mille Miglia, decidió pasarse a las cuatro ruedas, aunque la Segunda Guerra Mundial supuso un paréntesis en su trayectoria. Cuando esta finalizó, se reincorporó a la competición como piloto de Maserati, equipo con el que consiguió su primer triunfo destacado en el Gran Premio de San Remo de 1948. Luego consiguió otra victoria, antes de poner rumbo a Ferrari junto con su compañero, amigo y mentor Luigi Villoresi. En la estructura del cavallino consiguió dos triunfos más ese mismo año.

Enzo Ferrari y Alberto Ascari

En 1950 echó a rodar el campeonato mundial de Fórmula 1 y Ascari terminó quinto sin poder practicamente luchar con los todopoderosos Alfa Romeo. Al año siguiente quedó segundo por detrás de otro piloto de Alfa Romeo, Juan Manuel Fangio –el «Chueco» siempre consideró a Ascari su más duro rival–, que de este modo, conseguía el primero de sus cinco títulos.

En 1952 hubo un cambio de normativa y Alfa Romeo no pudo encontrar la financiación necesaria para desarrollar vehículos adaptados al nuevo reglamento, por lo que el camino le quedó expedito a Ferrari para lograr su primer título de constructores y de pilotos, de la mano de un Aberto Ascari que ese año ganó seis de los ocho grandes premios disputados, además de marcar la vuelta rápida en esas seis carreras –como ahora, el piloto que marcaba la vuelta rápida en carrera recibía un punto–, estableciendo un récord todavía no superado: el de mayor porcentaje de victorias en una temporada; en concreto, el 75 %.

Alberto Acari 1952

En la edición de 1953 consiguió revalidar el título, merced a las cinco victorias logradas con Ferrari; sin embargo, al año siguiente decidió abandonar la escudería de Maranello y firmar con Lancia. La decisión no fue muy afortunada, puesto que su coche no estuvo listo para las primeras carreras y en esa temporada Ascari pilotó para Maserati y Ferrari, además de las carreras que pudo disputar con Lancia.

Todos los campeones de Formula 1 de 1950 a 1974

La temporada siguiente, la de 1955, tampoco comenzó bien, puesto que no pudó finalizar ninguno de los dos grandes premios en los que tomó la salida. El último, el de Mónaco, donde sufrió un accidente en la zona del puerto que terminó con él y su coche en las aguas monegascas. La fortuna le sonrió y pudo ser rescatado por una de las lanchas que acudieron rápidamente a socorrerle.

Coches Ascari rescatado en Mónaco

Después de este trance, que se saldó tan solo con unas pocas magulladuras, los médicos recomendaroa a Ascari que mantuviera reposo, sin embargo, cinco días después de la carrera de Mónaco, Ciccio –este era el apodo de Ascari, algo así como «gordito»– acudió al Autódromo de Monza para probar un Ferrari 750, un sport prototipo que estaba desarrollando la firma del cavallino con la vista puesta en las pruebas de resistencia.

Era una prueba un poco informal. Alberto tenía poco tiempo puesto que había quedado a comer con su mujer y ni tan siquiera llevaba el casco azul con el que corría siempre y que era para él como un amuleto inseparable que, por cierto, tampoco llevaba en la última carrera de Mónaco.

Iban a ser tres vueltas, sin forzar, y listo; pero en la Curva di Valone perdió el control del bólido con consecuencias fatales. Las causas del accidente nunca se han sabido a ciencia cierta y ahora en esa zona hay una chicane que recibe el nombre de «variante Ascari».

Antonio y Alberto Ascari fallecieron al volante de un automóvil de competición en un circuito al negociar una curva a izquierdas, un día 26, ambos con treinta y siete años de edad, los dos con 13 victorias en grandes premios en su haber y lo dos dejando viuda y dos hijos.

Juntos descansan en el Cimitero Monumentale de Milán. El destino así lo tenía escrito.

Tumba de Antonio y Alberto Ascari en Milán