Volvo lleva años defendiendo que el XC90 es su gran SUV familiar, pero en algunos mercados esa etiqueta empieza a quedarse corta. En Estados Unidos y China, donde los SUV de gran tamaño siguen creciendo en popularidad, la marca sueca reconoce que hay clientes que piden algo más grande, más espacioso y más aspiracional. Y esa petición ya está encima de la mesa, según informan medios internacionales.
El propio CEO de Volvo, Håkan Samuelsson, ha confirmado que la compañía está estudiando el desarrollo de un SUV de gran tamaño con tres filas reales de asientos, un modelo que se situaría claramente por encima del XC90 y que entraría de lleno en el territorio de rivales como el BMW X7 o el Mercedes-Benz GLS.
No será eléctrico puro… al menos de momento
Aunque Volvo ha sido una de las marcas más firmes en su apuesta por la electrificación, este futuro SUV no apunta a ser 100 % eléctrico. El motivo es puramente práctico: para mover un coche de este tamaño con solvencia y ofrecer una autonomía razonable, las baterías tendrían que ser enormes.
Por eso, la opción que más fuerza cobra es la de un sistema híbrido enchufable de nueva generación, con una autonomía eléctrica muy elevada y un comportamiento cercano al de un coche eléctrico en el día a día. Desde la propia marca aseguran que este tipo de mecánica permitiría una conducción silenciosa, rápida y suave, sin las limitaciones actuales de peso y coste que tendría un eléctrico puro en este segmento.

Fabricación en Estados Unidos y enfoque global
Todo apunta a que este gran SUV se fabricaría en la planta de Volvo en Carolina del Sur, donde ya se ensamblan modelos como el EX90 y el Polestar 3. No es un detalle menor: producirlo allí permitiría adaptar el coche a los gustos del mercado estadounidense, pero también facilitar su comercialización en otros mercados clave, incluida Europa.
Eso sí, en Volvo son conscientes de que un modelo de este tipo no puede ser excesivo para el Viejo Continente. La clave estará en equilibrar tamaño y diseño para que no se perciba como un coche desproporcionado fuera de EE. UU. o China.
La sombra del XC100 y la influencia de Geely
Esta no es la primera vez que Volvo coquetea con la idea de un SUV aún más grande. Hace unos años ya se habló internamente del XC100, un proyecto que llegó a presentarse a concesionarios y que estaba pensado como una evolución ampliada del XC90. Aquella idea se aparcó cuando la marca aceleró su estrategia eléctrica, pero ahora vuelve a tener sentido bajo un nuevo enfoque híbrido.
Además, Volvo juega con una baza que pocas marcas europeas tienen: el acceso directo a la tecnología del grupo Geely. Modelos como el Zeekr 9X, un SUV de gran tamaño desarrollado dentro del grupo, podrían servir como punto de partida técnico o inspirar soluciones de plataforma, baterías o sistemas híbridos avanzados.
Un nuevo techo para la gama Volvo
Si finalmente recibe luz verde, este SUV se convertiría en el nuevo buque insignia de Volvo, un coche pensado para grandes familias, largos viajes y mercados donde “más grande” sigue siendo sinónimo de mejor. No reemplazará al XC90, sino que convivirá con él, ocupando ese espacio que hasta ahora Volvo no cubría.
La decisión final aún no está tomada, pero el mensaje es claro. Volvo sabe que hay clientes que quieren seguir creciendo dentro de la marca… y esta vez no quiere dejarlos escapar.
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