Nuestro lector J. P. nos ha hecho llegar esta consulta

Busco un compacto deportivo y me gusta el Hyundai i30 N. ¿Me lo compro?

Miguel Tineo
Miguel Tineo
A veces, responder a un lector es la cosa más sencilla del mundo. Y aquí tenemos un claro ejemplo. J. P. nos pregunta por un compacto deportivo y le gusta el Hyundai i30 N. La respuesta está clara, aunque hay un aspecto que debe tener muy en cuenta…

J. P. tiene un Honda CR-V y, ahora, está dispuesto a invertir entre 25.000 y 35.000 euros por un compacto deportivo. El Hyundai i30 N está en primera posición entre sus opciones. A priori, sólo se me ocurre responderle a su duda con una pregunta: ¿Y dónde está la duda? Porque sí, el i30 N es un compacto deportivo fabuloso sin duda alguna.

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Ahora bien, la escalada en precios que hemos vivido en los últimos tiempos, hace que nuestro amigo J. P. se encuentre de frente con un problema a considerar: no hay ningún Hyundai i30 N nuevo por ese precio. En la actualidad, el más barato es la versión de 250 CV, y ya sale por  36.350 euros. Si nos vamos a la versión Performance de 280 CV (que, en realidad, es la que hay que comprarse), el precio se va hasta los 42.950 euros en la versión manual y a os 45.950 euros para la versión automática.

¿Qué hacemos entonces? Bueno, hay tres opciones. La primera, obviamente, subir el presupuesto. La segunda, que es la que nosotros le recomendamos a J. P., es que mire el mercado de segunda mano, pues dentro de su presupuesto puede encontrar muchas unidades con uno o dos años y un kilometraje escaso (hemos encontrado varias con menos de 10.000 km). Y la tercera es buscar otra alternativa también nueva que le pueda satisfacer.

En este último caso, estamos de enhorabuena porque, por 30.540 euros, y sin irnos de Hyundai, tenemos un i20 N de 204 CV que, sinceramente, nos parece una compra de lo más recomendable. De hecho, y como publicamos en esta prueba, el i20 N es un coche que, sin ser tan potente como el i30 N y siempre teniendo en cuenta que estamos hablando de un urbano y no de un compacto, nos parece un coche que se acerca mucho al concepto de GTI puro y deportivo.

Otra opción a considerar por 32.900 euros es el Toyota GR86. Sí, es un coupé de 2+2 plazas y no un compacto, y también es menos potente (234 CV). Pero, después de probarlo recientemente, es un coche muy gratificante y divertido por su tacto de conducción. Si la carrocería no es un problema insalvable, es una opción muy a tener en cuenta también.

En cuanto al Hyundai i30 N, la versión que consideramos más recomendable es la Performance de 280 CV. No es sólo por ser más potente que la de 250 CV, sino que, además, añade un efectivo diferencial autoblocante que mejora mucho la experiencia de conducción, y unos frenos más grandes que aumentan la necesaria resistencia a la fatiga en un coche tan veloz. También hay otros detalles, como las llantas de 19 pulgadas en vez de 18 pulgadas. Y, por supuesto, tenerlo supone no tener que explicarle al resto de tus amigos quemados por qué te has comprado la versión light de un coche así…

Con todo, lo mejor del i30 N Performance es su tacto de conducción y las sensaciones que transmite a su conductor. Es de esos coche que, por el tacto del cambio o de la dirección, por su sonido (sobre todo cuando conectas los escapes deportivos) o por cómo responde el motor desde el mismo momento en el que te pones en marcha, te involucra completamente en su conducción. No es le compacto deportivo más rápido, pero tampoco lo pretende. Donde pone el listón muy alto es en las sensaciones de conducción. Y ahí, podéis creerme cuando os digo que es de lo mejorcito que hay en esa categoría.

Esas sensaciones que te transmite a baja velocidad, no hacen más que mejorar cuando te metes por una carretera secundaria a jugar con él. Ahí, una dirección precisa y de buen tacto te dejará sentir constantemente cuánto adherencia te quedan bajo las rueda delanteras, al tiempo que, cuando aceleres a fondo al salir de las curvas, te permitirá comprobar cómo el diferencial autoblocante electrónico hace un poco de magia para asegurar la mejor capacidad de tracción.

La puesta a punto de la suspensión adaptativa, con diferentes programas para asegurar un excelente compromiso en asfaltos circuiteros o en otros más rotos y bacheados, es otro de los puntos fuertes de un coche que, por otro lado, cuando tratas de juguetear con la agilidad de su eje trasero, te regala unas reacciones vivas pero controlables y predecibles que cuando no te arrancan sonrisas de satisfacción por lo bien que lo has hecho, te imparten clases gratis de conducción para enseñarte en qué te has equivocado.

¿Qué no nos gusta? Poca cosa. Si acaso, un par de detalles que, en realidad, no son motivo para dudar de lo acertado de comprarse un i30 N. El primero es que es gastón. Sí, todo coche de este tipo lo es, pero es cierto que un Cupra León de 300 CV gasta en torno a 0,5 L/100 km menos que el i30 N cuando se v a ritmo normal.

¿Y a fondo? Ahí ya da igual: todos gastan como si fuese gratis. Lo otro que se podría mejorar son los frenos. En esta versión hay unos gigantescos discos de 360 mm delante y 314 detrás, y también es verdad que nosotros nunca hemos tenido unos problemas excesivos de fatiga durante nuestras jornadas de pruebas más extremas. Ahora bien, viendo lo que cuesta el coche y lo mucho que corre, no estaría de más que le hubiesen puesto unas pinzas fijas de cuatro pistones.

 

Hyundai i30